martes, 28 de febrero de 2017

LA TRAICIÓN DE LA FSSPX – II





“Para todo sacerdote que quiera permanecer católico, es un deber estricto separarse de esta iglesia conciliar mientras ella no regrese a la tradición del magisterio de la iglesia y de la fe católica”.

Mons. Lefebvre, "Itinerario Espiritual", 1991.



“Aborreced lo que es malo, apegaos a lo que es bueno” (“Odientes malum, adhaeréntes bono” Rom. 12, 9). Como indica frecuentemente la palabra divina (v. gr. Sal.1, Sal. 100, Sal. 14,4), y los santos ("No resistir al error es aprobarlo, no defender la verdad, es sofocarla”, S. Pío X) para seguir el buen camino debemos separarnos del mal, odiando el error –no al que yerra- con todas nuestras fuerzas. Es una condición necesaria. No se puede pactar con el error, no se puede encontrar bueno lo que es malo. No podemos apegarnos verdaderamente a lo bueno sin separarnos de lo malo y de aquellos que están en el campo enemigo. Sin embargo, la Fraternidad pretende conciliar el bien y el mal, la verdad y el error, la fe católica y el modernismo, sometiéndose a autoridades que, contrario a lo que dice San Pablo, “aborrecen lo que es bueno y se apegan a lo que es malo”. ¿Cómo –dirá un iluso- reconocer a la Fraternidad no es apegarse a lo bueno? No, en absoluto. Porque las autoridades romanas no aceptan la Tradición, la misa tradicional, el juramento antimodernista ni las encíclicas de los papas anteriores que condenan el liberalismo y el modernismo del Vaticano II. Ni aceptan esto ni –lo manifiestan de mil modos diferentes- tampoco están dispuestos a aceptarlo. Los modernistas no se apartan un ápice de sus principios nefastos, porque la permisión de pequeños grupos que rezan la misa tradicional no pone en peligro ni su falsa religión ni su poder. Esta medida que se dispone a tomar Roma es una concesión para una “reservación de indios” que han declinado continuar peleando. Por el contrario, la advertencia de Mons. Lefebvre es gravísima como para no tenerla en cuenta. Como se ha visto en los diferentes grupos “Ecclesia Dei”, ellos se han vuelto poco a poco cada vez más liberales. Dejando de combatir por el reinado de Cristo, ¿qué es lo que les resta de católicos? ¿Una adhesión estética a la misa? ¿La defensa de la vida? Mas ¿hasta dónde se han vuelto cómplices, con sus silencios, del avance de la impiedad modernista? ¿Y cómo y cuándo ha de terminar su caída? 

Los modernistas niegan a Nuestro Señor, rechazan a Nuestro Señor, ponen a Nuestro Señor en pie de igualdad con los ídolos de las falsas religiones. Ellos abrazan a los que desprecian a Nuestro Señor. Y ahora hay que escuchar que los neofraternitarios hablen de la misericordia y bondad de quien no se arrodilla ante Nuestro Señor para adorarlo, de quien oculta su cruz para no “ofender” a los judíos, de quien se arrodilla para hacerse “bendecir” por los herejes protestantes, de quien reivindica al diabólico heresiarca Lutero. Ellos van a abrazar ahora a quienes tienen otra fe, una fe que no es la nuestra. Una fe que está expresada en la nueva misa. ¿Quieren hacer la “experiencia de la Tradición”? Hacer la experiencia de la Tradición es “aborrecer lo que es malo, apegados a lo bueno”. ¿Y van a combatir a aquellos que ahora los “reconocen”? ¿Le piden licencia al enemigo para combatirlo? ¿David le pidió la honda y la espada a Goliat? ¿Se hizo amigo de éste y lo llenó de elogios para luego “criticarlo”? ¿En serio quiere creer la Neofraternidad que va a acontecer esto? ¿En serio quiere hacernos creer que es el David de la historia, que va a cortar la cabeza al gigante? ¿A la traición va a agregar la hipocresía?

El 30 de marzo de 1994 decía el hoy gran acuerdista P. Schmidberger (las negritas son nuestras): “El gran dolor de su vida [de Mons. Lefebvre] fue ver a la Iglesia invadida por todos los errores del Concilio Vaticano II —al que muchas veces llamaba su “tercera guerra mundial”—, sus puestos principales ocupados por los enemigos, y que los Papas conciliares y posconciliares se apartaban de las enseñanzas de sus predecesores. Fue también para él una gran tristeza ver en ruinas el sacerdocio católico, cómo se difundía la libertad religiosa y cómo los estados católicos se iban secularizando en nombre de esta misma libertad proclamada por el Concilio.
Pero él no cedió. Al contrario, su curso sobre las Actas del Magisterio es una ilustración única de su declaración del 21 de noviembre de 1974, que empieza así: «Nos adherimos con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma a la Roma Católica, guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias para mantenerla, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y verdad. Nos negamos y siempre nos hemos negado a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se ha manifestado claramente en el Concilio Vaticano II, y después del Concilio en todas las reformas que provienen de él».

Mons. Lefebvre no cedió. Aunque asediado y a punto de caer en la trampa de los modernistas, se mantuvo firme hasta el final y no se puso bajo el poder de los enemigos de la fe católica. Salvó a la Tradición. Ratificó en los hechos aquella declaración de 1974. La Fraternidad misma decía claramente cosas como ésta: "El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal, y sincretista" (Declaración del 6 de julio de 1988, las negritas son nuestras). Si los obispos y sacerdotes de la Fraternidad no escuchan y obedecen e imitan a Mons. Lefebvre, gloriosamente “excomulgado” por los masones y modernistas, y, en cambio, se someten a, como ellos mismos decían, “una iglesia  falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista”, habrán consumado una traición, en la medida en que conozcan tales palabras y las hayan hecho suyas. Es parte de su deber la fidelidad al fundador y los motivos que lo llevaron a crear la congregación, la cual nació en estado de guerra permanente contra los enemigos de la Iglesia y la fe católica (“Para muchos la institución es intocable, incluso si ya no se conforma al fin para el que ha sido instituida” decía Mons. Lefebvre de los liberales romanos en “Itinerario espiritual”)...La guerra no se termina hasta que uno de los dos bandos cae vencido. Firmar un armisticio (de eso se trata el ponerse bajo el poder de los modernistas) no es señal de astucia para continuar el combate, sino bajar la guardia, arriar las banderas, dejar de resistir al enemigo. Decía Mons. Lefebvre: “No se tendrá jamás la última palabra de la lucha de los buenos y de los malvados a través de los acontecimientos de la historia, mientras no se la refiera a la lucha personal e irreductible, por siempre jamás, entre Satanás y Jesucristo. ¿Qué deber se impone a todo hombre en presencia de esta lucha fundamental e irreductible entre los dos jefes opuestos de la humanidad? El de no pactar jamás, sea en lo que sea, con lo que proviene de Satanás y de sus satélites, y ponerse bajo el estandarte de Jesucristo, para permanecer siempre en él, y en él combatir valientemente (“Itinerario espiritual”, las negritas son nuestras).

Hay solo dos banderas bajo las cuales combatir: “la una de Christo, summo capitán y Señor nuestro; la otra de Lucifer, mortal enemigo de nuestra humana natura” (San Ignacio, “Ejercicios Espirituales”). ¿Cuál es la bandera que portan Francisco y los conciliares modernistas romanos? ¿Ellos van a favorecer el combate de la Fraternidad por el reinado social de Cristo, o por el contrario lo van a constreñir y obstaculizar? Nuestro Señor “estaba cada día enseñando en el templo… acabada la predicación, porque no había quien lo rescibiese en Hierusalem, se volvía a Bethania” (S. Ignacio, ídem). Una religión falsificada tenían los fariseos en Jerusalén, como la tienen hoy los jerarcas en Roma. Por eso N.S. no podía quedarse allí. Pero la Fraternidad aspira, desea, y está a punto de quedarse en Roma, a la vera de Francisco y los modernistas, que de ese modo “domesticarán” a los otrora irreductibles tradicionalistas. Perdida la prudencia y el discernimiento de espíritus, el orgullo dominó a los mandos superiores de la Fraternidad, por el asiduo contacto mediante el diálogo con los conciliares romanos.

Mons. Lefebvre hablaba claramente: “Es evidente que si muchos obispos hubieran actuado como Monseñor de Castro Mayer, obispo de Campos en Brasil, la Revolución ideológica dentro de la Iglesia habría podido ser limitada, pues no hay que tener miedo de afirmar que las autoridades romanas actuales, desde Juan XXIII y Pablo VI, se han hecho colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial. Juan Pablo II es ante todo un político filo-comunista al servicio de un comunismo mundial con tinte religioso. Ataca abiertamente a todos los gobiernos anticomunistas y no aporta con sus viajes ninguna renovación católica” (“Itinerario espiritual”, las negritas son nuestras). ¿Qué dice en cambio Mons. Fellay de Francisco, el “papa de los judíos”? Es “…un Santo Padre comprensivo y bondadoso” (Entrevista a revista “Vida Nueva”), “tiene una preocupación por las almas, pero en particular las almas que son rechazadas. Las almas aisladas, las que son hechas a un lado, o despreciadas o que se encuentran en dificultad. Lo que él llama “las periferias existenciales”. ¿Se trata verdaderamente de la famosa oveja perdida? ¿Es que el papa Francisco deja de lado a las otras 99 y va a ocuparse de esa oveja perdida? Creo que eso es lo que él tiene en la cabeza. Digo, tal vez. No se puede dar una respuesta global. (En) todo lo que él ha dicho, vemos que tiene esa preocupación, una preocupación universal: los migrantes, los que están en prisión, que efectivamente son hombres abandonados por los otros. Es una gente que está en el dolor. Luego están los divorciados, gente que también está en aflicción. Luego estamos nosotros que también somos rechazados. Y finalmente estamos todos en la misma perspectiva. Y entonces él se va a ocupar de esas almas” (Entrevista a Radio Courtousie), “… es muy humano, le da mucha importancia a este tipo de consideraciones, y esto puede o podría explicar una cierta benevolencia de su parte. (…) está claro que el Papa Francisco desea dejarnos vivir y sobrevivir. Incluso ha dicho a todo el que desea escucharlo que nunca dañaría a la Fraternidad” (Entrevista a DICI), “Nos conoce de cerca. Y la manera que se comporta hacia nosotros nos hace pensar que es simpatía. Parece contradictorio, no puedo explicar más que eso. Realmente yo esperaba una condenación pero es lo contrario que está sucediendo. (…) Entonces, es difícil expresar esto, pero hay un vínculo cercano con el papa, ustedes no pueden imaginar el acceso que tenemos, el fácil acceso que tenemos con el papa. No lo usamos, a veces lo hacemos por estas cuestiones administrativas, pero tenemos acceso directo al papa” (Conferencia Ángelus Press).

Contra esta blandura concesiva hacia el papa modernista, decía en cambio Mons. Lefebvre: “El Papa actual y estos obispos ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu. Santo en su conjunto. Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia” (“Itinerario espiritual”).

Finalizamos con un gran consejo de Mons. Lefebvre, que no podemos de ningún modo desdeñar, como advertencia urgente y necesaria para aquellos que se aprestan a convalidar por acción u omisión la gran traición a su obra:

Por encima de todo guardemos la fe, ya que por ella murió Nuestro Señor, por haber afirmado su divinidad; por ella murieron todos los mártires; por ella se santificaron todos los elegidos. Huyamos de quienes nos la hacen perder o la disminuyen” (Itinerario espiritual”).
 

Agustín Dominico


LA ILUSIÓN LIBERAL DE LA FSSPX






“Cierto es, el Liberalismo anuncia lo contrario. La lámpara, dice, brillará más, y es entonces cuando ella atravesará las tinieblas. Desde el momento en que seamos católicos de matices, católicos modera­dos, en fin, para decirlo con una sola palabra, cató­licos modernos, de inmediato convertiremos al mun­do. En esto, los católicos liberales son inagotables. Esta ilusión, que acarician tiernamente, consuela su espíritu de los desfallecimientos del corazón, y la elocuencia que despliegan revela muy bien las violencias del apetito y la fuerza de la pasión de Esaú por las lentejas. Desgraciadamente, el cuadro seductor de las conquistas que la religión deberá hacer mediante el concurso del espíritu liberal, se halla dañado por un recuerdo difícil de olvidar.

Al comienzo del Evangelio de San Mateo, el Ten­tador se aproxima a Jesús retirado en el desierto, y advirtiendo que el hambre atormenta al Divino Maestro, le dice: “Haz que estas piedras se convier­tan en pan”. Jesús le responde: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Entonces el Tentador lo transporta al pináculo del Templo y le dice: “Si eres el Hijo de Dios échate de aquí abajo, pues escrito está: Que te ha encomendado a sus ángeles, los cuales te lle­varán en sus manos, para que tu pie no tropiece con alguna piedra”. Jesús le respondió: “También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios”. El Tentador hace entonces su último esfuerzo, y entrega su se­creto: transporta al Salvador a un monte muy em­pinado, y mediante una visión, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, diciéndole: “Todas esas cosas te daré si, postrándote delante de mí me adorares”. Jesús le respondió: “Apártate, Satanás; porque está escrito: Adorarás al Señor Dios tuyo, y a Él solo servirás”. Con esto le dejó el diablo, y he aquí que los ángeles se acercaron y Le servían (Mat. 4, 3-11).

El liberalismo renueva esta escena: la Iglesia es pobre, tiene hambre; pero si la Iglesia se hace liberal, será rica, y las piedras se convertirán en pan. Pero el hambre que atormenta a la Iglesia, el mismo que atormentaba a Jesús, es la caridad. La Iglesia tiene hambre por alimentar a las almas que languidecen en el error. El pan que ella quiere distribuirles, el pan que las hará fuertes, es la palabra salida de la boca de Dios, es la Verdad. El liberalismo le dice: Si sois de Dios, si tenéis la palabra de Dios, ningún riesgo correréis en abandonar el pináculo del Tem­plo: echaos abajo, id hacia la muchedumbre que no llega ya a vos, despojaos de aquello que en vos a ella no agrada, decidle las palabras que le gusta escu­char, y la reconquistaréis; total, Dios está con vos. Mas las palabras que a la muchedumbre le gusta escu­char, no son precisamente las palabras salidas de la boca de Dios, y siempre está prohibido tentar al Señor.

Finalmente, el liberalismo hace su última tenta­tiva: Yo tengo el mundo, y os daré el mundo si. . .

Y pone siempre la misma condición: Si cadens adoraveris me. Descended, caed, prosternaos ante la igualdad de los que no tienen Dios, y seguid a las gentes de bien que propondré a vuestra conducta después que hayan jurado no franquear jamás el umbral de una casa de oración. Entonces veréis có­mo el mundo os honrará y os escuchará, y cómo Jerusalén renaceréis más bella que nunca.

El rey de la nada —decía san Gregorio VII— promete llenar de presentes nuestras manos. De esta manera, príncipes de la tierra que ni siquiera están seguros por un día, osan hablar al Vicario de Jesucristo, y le proponen: “Nosotros os daremos el poder, el honor, los bienes todos de la tierra, si reconocéis nuestra supremacía, si hacéis de nosotros vuestro Dios; si, prosternándoos a nuestros pies, nos adoráis”.

¡Cuántas veces ha sido intentada esta seducción! A los Papas que persiguió, Federico de Alemania les prometía un vasto progreso de la Fe; Cavour creyó engañar a Pío IX con este espejismo; el Parlamento de Florencia, al mismo tiempo que multiplicaba las injurias y las depredaciones, abrigaba las mismas intenciones, mezcla de burla y estupidez. Las condiciones puestas por ellos no varían: salir del campo de Israel, abandonar esa estéril fortaleza de Roma, hacer oídos sordos a las enseñanzas de esta Arca santa que no omite nunca oráculos nuevos; en fin, prosternarse, adorar al Príncipe de la Mentira y creerle sólo a él”.



Louis Veuillot. La ilusión liberal. Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1965.


CARTA DE SAN JERÓNIMO A SAN AGUSTÍN




COMENTARIOS ELEISON - RELIGIÓN DE MIGRACIÓN




Número DII (502)
25 de febrero de 2017

Religión de Migración

Mons. Williamson




¿Abandonaron a Dios los varones blancos europeos?
¡Negros, musulmanes, mujeres, judíos servirán de su flagelo!

Así que hay un Poder Global detrás del diluvio en marcha de inmigrantes no-Europeos dentro de Europa y la religión es “decisiva” en ese diluvio – así dijo el “Comentario Eleison” de la semana pasada. Entonces dos preguntas se plantean – ¿quién o qué es ese poder? Y, ¿cómo puede la religión entrar en esa cuestión tan política?

En cuanto a la identidad de ese Poder Global, de cuya existencia el economista Húngaro estaba tan seguro sin estar dispuesto a identificarlo, hay en el Internet fácilmente accesible (a menos que haya sido suprimido) un clip fascinante y aterrador de una entrevista filmada en el 2010, de pocos minutos de duración, en el cual una Judía afirma que son los Judíos los que lideran la transformación multi-cultural de Europa. Barbara Spectre nació en los EEUU en 1942, se graduó en estudios filosóficos en los EEUU, estuvo activa en Israel desde 1967 como una educadora profesional, y en 1999 emigró a Suecia para reunirse con su esposo quien era Rabino allí de la Sinagoga de Estocolmo. Si uno mira el clip, parece evidente que nadie la está forzando a revelar quién está detrás de la transformación de Europa que está teniendo lugar ahora. Más bien ella sinceramente cree en esa transformación y en lo que los Judíos están haciendo a Europa porque ella afirma que solamente la invasión de inmigrantes permitirá a Europa sobrevivir. He aquí sus propias palabras:

“Yo creo que hay un resurgimiento de antisemitismo porque a estas alturas Europa todavía no ha aprendido cómo ser multicultural. Y yo pienso que nosotros vamos a ser parte de las angustias de esa transformación, la cual tiene que suceder. Europa no será las sociedades monolíticas que una vez lo fueran en el siglo pasado. Los Judíos van a estar en el centro de esto. Es una enorme transformación a hacer en Europa. Ellos están ahora yendo hacia un modo multicultural y los Judíos resentirán debido a nuestro rol de liderazgo. Pero sin este rol de liderazgo y sin esa transformación, Europa no sobrevivirá”. (Ver https://​www.​youtube.​com/​watch?v=36m9qzqEPbI)

He aquí una respuesta convincente a la cuestión de la identidad del Poder Global. Activa a nivel universitario por más de 30 años en Israel, ardiente Zionista y esposa de un Rabino, Barbara Spectre podía fácilmente saber lo que los Judíos estaban planeando para Europa, años antes de que la invasión de inmigrantes en Europa se volviera el diluvio de hoy. Y el dominio Judío de los cinco elementos nombrados por el economista Húngaro como necesarios para montar un diluvio de inmigrantes, hace la identificación del “Poder Global” con el poder Judío enteramente plausible. Pero, ¿por qué querrían los Judíos volver una Europa “monolítica” en una Europa “multi-culti”? La respuesta está en una fuerza motriz que va mucho más allá y por encima de la mera política.

Desde que los Fariseos y Escribas crucificaron a Nuestro Señor Jesucristo porque Él estaba volviendo al pueblo de Dios, el de ellos por raza hacia el Suyo por la fe Católica, ellos han perseguido a Su Iglesia por cerca de dos milenios (lean Complot contra la Iglesia de Maurice Pinay). Aún hoy, los líderes Judíos creen que Dios les otorgó dones y derechos únicos para gobernar el mundo. Ahora, el Antiguo Testamento sí vino de Dios pero apunta derecho al Nuevo Testamento que lo reemplazó y entonces los sucesores de los Fariseos tuvieron que retorcer el Antiguo Testamento en el Talmud el cual es viciosamente anti-Cristiano. Por consiguiente, el Talmudismo es una falsa religión pero le ha dado respaldo y poder pseudo-religioso al ancestral motor Farisaico para matar a la Cristiandad.

Ahora, la Iglesia de Cristo nació y creció en el Medio Oriente y se propagó rápidamente por todo alrededor del Mar Mediterráneo, pero cuando el Medio Oriente y el Norte de Africa cayeron al Islam, entonces la Fe fue mantenida y propagada por todo el mundo principalmente por Europeos, de la raza blanca, y dividida por la Providencia en una variedad de naciones Europeas. Así San Francisco Javier en India le rogaba a San Ignacio enviarle desde Europa sacerdotes Europeos que actuaran como misioneros. De allí el odio cuasi-religioso de los sucesores de los Fariseos hacia las naciones blancas de Europa y de allí el motor “multi-culti” de los Judíos para diluir esa raza blanca y disolver las naciones “monolíticas” de Europa. Y, a menos que esas naciones se vuelvan de nuevo a Dios y a Su única verdadera Iglesia, Su Justicia puede permitir que ese motor triunfe, a menos que Su Misericordia lo interrumpa . . .

Kyrie eleison.


lunes, 27 de febrero de 2017

LA TRAICIÓN DE LA FSSPX - I





“El simple buen sentido indica –y la experiencia confirma- que es actualmente imposible vivir plenamente y defender la fe católica estando aprobados por la Roma conciliar. Después de las consagraciones episcopales de 1988, Roma ha concedido la celebración de la antigua liturgia a algunas comunidades, mas ellas han debido en contrapartida reconocer la nueva misa como un rito plenamente legítimo y abstenerse de toda crítica acerca del Vaticano II. Han debido aceptar (o al menos, no criticar) la libertad religiosa y el ecumenismo. Un tal silencio constituye, en sí, una complicidad culpable”.
(CATECISMO CATÓLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA, P. Matthias Gaudron, FSSPX. Versión francesa, Editions du Sel, 2014)

La misma Fraternidad confiesa lo que ahora en los hechos niega. El simple buen sentido y la experiencia parecen ya no contar. La experiencia confirma que Francisco es el más maquiavélico de los últimos papas, quien más se ha ensañado con los tradicionalistas y quien más allá llega con la devastación de la Iglesia. ¿Por qué habría de tener, entonces, una preocupación especial porque la Fraternidad San Pío X despliegue su apostolado tradicional en aquellos fieles que él quiere llevar al superecumenismo masónico de la nueva religión mundial? Por otra parte, con la declaración doctrinal de 2012 la Fraternidad ha reconocido la legitimidad de la nueva misa, y las críticas contra el Vaticano II han sido cada vez más débiles, más tenues y más espaciadas.

“Las comunidades que han obtenido la liturgia tradicional a cambio de su silencio sobre los errores del Vaticano II son en particular la Fraternidad San Pedro (…), el Instituto Cristo Rey (…), la abadía benedictina de Barroux (…), la Fraternidad San Vicente Ferrer en Chémere (…), el Instituto de Opus Mariae (…), los dominicanos enseñantes de la rama de Pontcallec (…) y, en fin, más recientemente, la Fraternidad San Juan María Vianney de Campos en Brasil (dirigida por Mons. Rifan, y acuerdista desde 2002). Estas comunidades son generalmente designadas bajo el nombre global de “comunidades Ecclesia Dei”.
(CATECISMO CATÓLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA, P. Matthias Gaudron, FSSPX. Versión francesa, Editions du Sel, 2014)

Todas las comunidades que denuncia aquí la Fraternidad han debido conceder algo a Roma a cambio de la liturgia tradicional. Nuevamente, ¿por qué la Fraternidad San Pío X recibiría un tratamiento mejor que las otras y no concedería nada a cambio (como de hecho ya lo hizo)? ¿Acaso porque Roma es más débil que antes? ¿No se ve, por el contrario, que la demolición en la Iglesia es más fuerte que antes con Francisco, y que todas esas comunidades Ecclesia Dei no han podido impedir en ningún modo este avance de los impíos modernistas? De hecho la propia FSSPX ha dejado de criticar a las comunidades Ecclesia Dei, confraternizando con ellas. Recordemos, de paso, que estas comunidades se denominan así porque dependen de la comisión del mismo nombre, fundada en Roma luego de las consagraciones episcopales de 1988, para rescatar a aquellos que salieron de la FSSPX.  Ecclesia Dei es el nombre del infamante documento que “excomulgó” a Mons. Lefebvre.

“Las consagraciones de 1988 han contribuido a salvar la Tradición católica no solamente asegurando la transmisión del sacramento del orden –y por lo tanto la misa y sacramentos tradicionales- sino también protegiendo de los errores conciliares una pequeña parte del rebaño de la Iglesia. Sin embargo esos errores conciliares continúan devastando la Iglesia, y ellos reinan en Roma misma.  Para continuar protegiéndose eficazmente, es por lo tanto necesario guardar las distancias con las autoridades romanas. La victoria definitiva está aún por venir”.
(CATECISMO CATÓLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA, P. Matthias Gaudron, FSSPX. Versión francesa, Editions du Sel, 2014)

¿Es que acaso la prelatura concedida por Francisco sería la “victoria final” que estaba por venir?  La Fraternidad ya no piensa que haya que guardar distancias con las autoridades romanas, porque parece que es infalible e “inhundible”… como el “Titanic”.

“En tiempos de epidemia, la más elemental prudencia exige separar estrictamente los enfermos de los sanos. Una cierta comunicación es indispensable (para curar a los enfermos), mas ella es limitada lo más posible y en torno de grandes precauciones. Es lo mismo en la situación actual: no podemos frecuentar de manera habitual las autoridades conciliares sin exponernos a contraer sus errores. El ejemplo de las comunidades Ecclesia Dei es la prueba manifiesta”.
(CATECISMO CATÓLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA, P. Matthias Gaudron, FSSPX. Versión francesa, Editions du Sel, 2014)

Con la prelatura, los obispos y sacerdotes de la Fraternidad se verán obligados a tener frecuentes contactos con los obispos diocesanos y curas modernistas, cuya predisposición hacia la tradición no es ni será amistosa en la mayoría de los casos. Nuevamente, el contagio de las comunidades Ecclesia Dei es, como dice el P. Gaudron, la prueba manifiesta. Dijo Dom Gueranger: “Uno de los medios de conservar la fe, una de las primeras marcas de unidad, es la huida de los herejes”.

“La situación de las comunidades Ecclesia Dei que son constreñidas a abandonar más y más la doctrina tradicional, y que, sin embargo, no son aceptadas más que con muchas restricciones en las diferentes diócesis confirma evidentemente la existencia de este “estado de necesidad” que invocó Mons. Lefebvre para justificar las consagraciones de 1988. Hoy como entonces, es imposible a aquellos que quieren defender hasta el fin la fe católica meterse entre las manos de autoridades que contradicen o relativizan esta fe católica. Es por eso por lo que las “discusiones doctrinales” demandadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X deben preceder las soluciones prácticas. Mas esta situación no durará indefinidamente. Nuestro Señor lo ha prometido: Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt. 16,18)”.
(CATECISMO CATÓLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA, P. Matthias Gaudron, FSSPX. Versión francesa, Editions du Sel, 2014)

Hoy como entonces, es imposible a aquellos que quieren defender hasta el fin la fe católica meterse entre las manos de autoridades que contradicen o relativizan esta fe católica”. Suficientemente claro. Estas autoridades de hoy, tal vez más que ningunas, contradicen la verdad católica cada vez más explícita y escandalosamente. Y no sólo la contradicen, sino que la desprecian y la combaten, favoreciendo a nuestros enemigos. ¿Alguien en la Fraternidad se atrevería a negarlo? Y cuando se dice que las discusiones doctrinales deben preceder a las soluciones prácticas, quiere decirse que sin coincidencia doctrinal no puede haber acuerdo práctico. Mas el imprudente Mons. Fellay ha desechado todo esto, dejando de lado la cuestión doctrinal –que separa absolutamente a los católicos de los modernistas- haciendo creer que los modernistas quieren verdaderamente discutir el concilio, cuando una y otra vez repiten que para ellos es inamovible. Como queda visto, el imprudente Mons. Fellay desecha lo que ayer sostenía oficialmente la congregación, y con la complicidad por acción u omisión de los obispos y sacerdotes, conduce a la FSSPX a la traición.



LAS ILUSIONES DE MIGUEL ÁNGEL





NOTA SYLLABUS: Al final del artículo agregamos algunas otras consideraciones.




FSSPX: El acuerdo con Roma. ¿Suicidio o esperanza?



Por Miguel Ángel Yáñez

Nota 1: ¿Quién es Miguel Ángel Yáñez? Es el director del sitio católico Adelante la Fe, nuevo y sumamente leído (por atreverse a criticar al demoledor Francisco), pero -infortunadamente- de línea media. Con estas dos últimas palabras creemos calificar con precisión a ese sitio web. Para los que no están familiarizados con la expresión “línea media”, conviene explicar que así se denomina a los liberales “del ala derecha”, también conocidos como “conservadores”; a los “medio tradicionalistas” que aman la paz y la unidad por sobre la Verdad; a los que se dan cuenta de la crisis actual, pero no tienen problemas con estar sometidos en todo a la secta modernista que usurpa la Jerarquía de la Iglesia desde el fatídico y por siempre maldito Vaticano II. Aunque todo esto es verdad, aprovechamos la ocasión para felicitar al señor Yáñez por los muchos artículos buenos y excelentes que pueden leerse en el medio periodístico que está bajo su dirección. Le deseamos todas las bendiciones de Dios y lo animamos a abrir del todo los ojos. Si se lo pide con todo el corazón a Dios, Dios se lo dará.

Nota 2: Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Ilusión”:"Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos." Agreguemos que el demonio también causa ilusiones. "Iluso": "Propenso a ilusionarse con demasiada facilidad o sin tener en cuenta la realidad. Engañado, seducido."
Unas citas notables del iluso Yáñez: “Personalmente, tengo una gran esperanza e ilusión” (sobre el acuerdo entre la FSSPX y Roma). “Es momento de unidad, momento de ilusión

En los últimos días ha surgido el rumor, que hasta donde podemos saber tiene un alto grado de verosimilitud, de que la Fraternidad San Pío X habría adquirido ya en Roma, o estaría a punto de hacerlo, la sede de la futura prelatura personal que se ve en la fotografía, para lo cual habría mediado el propio vaticano a través de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.

Se confirme finalmente o no esta adquisición, lo que parece indudable es que hay una gran expectación ante lo que parece un cercano acuerdo que supondría una noticia de gran alcance en todo el mundo eclesial.

Personalmente, tengo una gran esperanza e ilusión porque así se produzca. Tuve el honor y el privilegio de poder conocer en persona a Mons. Lefebvre en el año 1989 en Econe, y me dejó una imborrable impresiónPero no hasta querer seguirlo, no hasta hacerse “lefebvrista”. ¿Por qué? Creo que con la concesión de la prelatura personal se haría un acto de justicia hacia su persona y su obra, como recientemente señaló también Mons. Schneider, el cual dijo estar convencido de que la obra que fundó Monseñor Lefebvre ha formado parte del Plan de la Providencia para salvaguardar la FeSi hay que hablar de justicia, lo que hay que buscar, estimado Miguel Ángel, es acabar con la inmensa injusticia que padece la Iglesia, al estar ocupada por una secta herética de liberales y modernistas (Motu proprio Sacrorum antistitum, San Pío X). Hay que librar la guerra justa contra los herejes que tiranizan a los católicos desde las oficinas del Vaticano y de las curias diocesanas en todo el mundo. Ese es el derecho que hay que restablecer, Miguel Ángel, no el “derecho” a ser reconocidos como católicos por los destructores de la Iglesia y a tener un espacio seguro dentro del zoológico modernista.  

Por supuesto no es dogma de fe ni necesario el tener que estar totalmente de acuerdo con todo lo que él hizo o dijo, y como en toda obra también humana habrá habido sus aciertos y desaciertos (más de lo primero que de lo segundo en mi opinión) De nuevo: ¿si es así, por qué usted no es fiel de la FSSPX?, pero creo que la gran mayoría de los que nos movemos en ambientes “tradicionales” Muy bien puestas y muy honestas sus comillas coincidimos en tener un profundo respeto por su figura y pues un ansia de que sea rehabilitada de forma oficial con este reconocimiento de justicia y derecho.

Se suceden continuamente cada vez con más fulgor análisis a favor y en contra de este posible acuerdo, contemplando múltiples puntos de vistas: canónicos, de prudencia, estratégicos, pero con frecuencia se olvida el que para mí es el más importante, el argumento de la salvación de las almas, el de los fieles.

No tiene sentido alguno reabrir ahora debates caducos, Vamos minimizando la crisis… El concilio maldito no ha caducado, la bestia conciliar sigue viva. ¡Despierte, Yáñez! pero sí hemos de conceder que los fieles, los simples fieles de a pie que nunca antes han tenido contacto con el tradicionalismo, serían los grandes beneficiados de esta operaciónIlusiones… Ellos no tienen que ser especialistas en derecho canónico ni tener conocimiento como para determinar lo que es el estado de necesidad, si las suspensiones a divinis son válidas o no y toda esa cuestión canónica que acompaña a la FSSPX, en cuyo debate no pretendo entrar aquí y que pienso es absurdo siquiera replantear en este momento histórico. Y más ilusiones…

viernes, 24 de febrero de 2017

DESDE ROMA CONFIRMAN LAS INFORMACIONES RECIENTES






LEFEBVRIANOS A CASA

En el Esquilino surgirá el Centro de estudios de San Pío X. Acuerdo cercano. Decisivo el papel del Papa.

Matteo Matzuzzi
24 de febrero de 2017.

Roma. La fractura entre la FSSPX (los lefebvrianos) y la Santa Sede está a punto de ser reparada. El acuerdo por el establecimiento de la prelatura personal -que garantiza una amplia autonomía de gestión y pastoral- ya está próximo. La confirmación de que las lentas y complejas tratativas se encaminan hacia una solución positiva, es la negociación para la adquisición del complejo de Santa María Inmaculada en el Esquilino, a poca distancia del Lateranense. La iglesia neogótica construida a finales del siglo XIX y principios del siglo XX por los Hermanos de la Caridad está flanqueada por un edificio que fue destinado en los años pasados para una escuela elemental y media. Il Foglio se ha enterado que allí surgirá un centro de estudios y, en una segunda fase, se volverá con toda probabilidad la sede de la casa general lefebvriana. Quien aceleró todo esto fue directamente el Papa, a través de Mons. Guido Pozzo, secretario de la pontificia Comisión Ecclesia Dei.

Del 17 al 20 de enero, en Santa Marta, se alojaron Mons. Bernard Fellay (el Superior de la FSSPX), Mons. Alfonso de Galarreta y el asistente general, P. Alain Nély. Las negociaciones fueron presenciadas por la Superiora de las hermanas de la Fraternidad. El P. Nély es la persona encargada de completar la adquisición del complejo.

Que Francisco tenga un papel de primer plano en las negociaciones, no debe sorprender.  Recordó el mismo Fellay que la relación entre Bergoglio y la Fraternidad tiene raíces profundas. "Bergoglio nos conoce desde que estaba en Argentina. En Argentina hay un concordato que permite a los sacerdotes extranjeros obtener permiso de residencia a condición de que lo acepte el obispo local. Teníamos un problema con un obispo que no quería nuestra presencia allí. Entonces, el superior de distrito de América del Sur se entrevistó con el cardenal Bergoglio para exponerle el problema. Su respuesta fue muy clara: 'Es obvio que ustedes son católicos, que no son cismáticos; los voy a ayudar' ¡Y nos ayudó! Se comunicó con Roma. Dirigió al Gobierno una carta favorable a nosotros. Enseguida, ya como Papa, con ocasión del Jubileo extraordinario de la misericordia, concedió a los fieles que “por diversos motivos” frecuentan las iglesias donde ofician los sacerdotes de la Fraternidad, de recibir válida y lícitamente la absolución sacramental de sus pecados. Facultad extendida más allá del período jubilar “confiando en la buena voluntad de sus sacerdotes para recuperar la plena comunión con la Iglesia católica”.

Los problemas, sin embargo, permanecen. Sobre todo en el interior de la variada realidad lefebvriana. La situación es más o menos la de 2012, cuando Mons. Fellay, sorprendentemente, decidió rechazar la mano extendida por Benedicto XVI, no aceptando las condiciones teológicas puestas por Ratzinger para la conclusión positiva de la negociación. Un factor decisivo fue la fisura entre las áreas alemana y francesa de la Fraternidad. Si hubiera sido por los miembros de la primera, la FSSPX ya habría vuelto a la comunión con Roma hace cinco años. Las cuestiones puestas sobre la mesa fueron juzgadas solucionables y no impiden concluir el acuerdo. Los perdedores fueron los franceses, menos dispuestos a llegar a un acuerdo. Fellay parece dispuesto a superar el punto muerto, incluso a costa de pérdidas dolorosas entre sus fieles y sacerdotes.


EL VÍNCULO INDISOLUBLE ENTRE LA SHOAH Y EL VATICANO II – DEL “CASO WILLIAMSON” (2009) AL ACUERDO HOLOCAUSTICO-MODERNISTA (2017)






I

LA NEO-RELIGION HOLOCÁUSTICA MODERNISTA

Abraham H. Foxman (Director de la Liga antidifamatoria de la B´naiB´rith) ha dicho: “El holocausto no es simplemente un ejemplo de genocidio, sino un ataque casi conseguido a la vida de los hijos elegidos de Dios, y por ello a Dios mismo
[1]

Para el judaísmo talmúdico, la shoah tiene un valor religioso porque Israel es el “dios” de la humanidad y Jesús un impostor. Por ello el cristiano no puede desinteresarse de este falso “dogma” (escondiéndose bajo la excusa de que es solo una cuestión histórica de la cual la Iglesia no se ocupa…), lo cual destruiría la fe del Evangelio. Rehusarse a hacerlo significaría renegar implícitamente la unicidad del holocausto de Cristo único Redentor de la humanidad entera.

La Teología católica enseña que el judaísmo es responsable de la muerte del Verbo Encarnado, verdadero Dios y verdadero Hombre. Todos los Padres de la Iglesia (Tradición) fundándose en la Escritura y el Magisterio, que es el intérprete oficial de las dos fuentes (Tradición y Escritura) de la divina Revelación (cfr. Pio XI, Mit brennender Sorge, 1937) lo afirman[2].

El neomodernismo, a partir de la declaración Nostra aetate (1965) ha buscado negar la doctrina del deicidio, contenida en la Escritura y en la Tradición (Revelación Divina) y enseñada por el Magisterio tradicional de la iglesia (oficio de la recta interpretación de la Revelación divina).

El católico que quiere conservar la fe integra y pura, sin la cual es imposible agradar a Dios (S. Pablo, Rom. X, 9), no puede adherir, por el principio evidente de no contradicción, a Nostra aetate y al mismo tiempo a la revelación divina, contenida en la S. Escritura y en la Tradición, interpretada por el Magisterio tradicional.

La Revelación, la Fe, y la Doctrina católica, o se le acepta íntegramente como es y entonces ella abre el camino al cielo si está acompañada de las buenas obras o de la caridad sobrenatural, o por el contrario, si se niega un solo artículo o verdad de Fe, se la rechaza por entero, y entonces se halla el camino para el infierno, porque “sin la Fe es imposible agradar a Dios” (Hbr. XI, 6).

En efecto, o Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, y por lo tanto el judaísmo rabínico es culpable del deicidio, o por el contrario Israel es Dios y por lo tanto todo atentado contra él y lo que le pertenece es deicida y la nueva religión es aquella de la shoah.  Tertium non datur (no hay una tercera opción). Es imposible tener como tercera tesis la del “judeo-cristianismo”, que es “hacer cuadrar el círculo”, según la cual Jesús se ha dicho Dios, Israel lo es realmente y la shoah es el “Mal absoluto”, otra contradicción en los términos porque el mal es la privación del bien y no es un absoluto.

Cuando Benedicto XVI, en el 2009, ha dicho que para ejercitar el sacerdocio y el episcopado en la iglesia es necesario creer en la shoah (cfr. el “caso Williamson”) no solo ha cometido un gran abuso de poder, sino que ha tomado de manera todavía más radical la falsa vía del judaísmo talmúdico, que diviniza a Israel y niega implícitamente la divinidad de Cristo.

El ambiente católico tradicionalista no ha querido comprender el alcance anticrístico del “caso Williamsom” (sin tener en cuenta la persona del obispo en cuestión), rehusándose a valorar la doctrina que está en juego ahí. No se debe hacer una cuestión personal sino doctrinal: “quien no está conmigo está en contra de Mí” (Mt., XII 30). Ahora bien, sin Jesucristo no se entra en el Reino de los cielos[3].

Vaticano II a la luz de la shoah según Ben Horim

Aunque según el ex ministro de la embajada de Israel en Italia, encargado de las relaciones con la Santa Sede de 1980 a 1986, Nathan Ben Horim (nuevos horizontes entre hebreos y cristianos, Padua, mensajero, 2011), la nueva relación entre judaísmo y cristianismo se debe “a tres eventos: la shoah[4], el nacimiento del estado de Israel y el concilio Vaticano II” (ibídem, p. 11).

En efecto la shoah impondría reflexiones históricas, políticas y morales de enorme alcance, a las cuales nadie -ni siquiera la Iglesia- podría sustraerse. De la shoah (1942-1945), pasando por Nuremberg (1946), nació el estado de Israel (1948) que tiene sobre todo un significado étnico y también normativo-religioso para el judaísmo. De estas reflexiones, morales, políticas, étnico-religiosas (desde que el judaísmo es un pueblo o estirpe que se reconoce con una cierta práctica ética o religiosidad[5]) ha nacido el concilio Vaticano II (1962-1965), que “señala un giro en la historia de la iglesia católica[6]. (…) Uno de los cambios más significativos del concilio ha mirado las relaciones con los judíos, (…) “que siguen siendo todavía muy queridos por Dios” (ivi).

El diplomático israelita admite que “el cambio en la visión cristiana de los judíos, no sería jamás conseguido si no hubiese existido la shoah, Nuremberg y el nacimiento del estado de Israel” (ibídem p. 12). Él define el judaísmo con el trinomio “Torah, Pueblo, Tierra” (ib., p. 107).

El problema del concilio está sustancialmente ligado a la judaización del cristianismo (Nostra aetate, 28 octubre 1965) y está indisolublemente ligado a aquel de la shoah. Quien no quiere admitirlo, o es incapaz de ver la realidad o no quiere admitirla porque no le agrada.

El judaísmo talmúdico quiere la capitulación de la FSSPX

El 16 de septiembre del 2011 -según el rabino Levi Brackman- algunos grupos judíos especialmente estadounidenses (Abraham Foxman director del ADL del B´naiB´rith y el rabino David Rosen del America Jewish Committee) “han expresado su preocupación de que el Vaticano podría volver a poner en discusión 40 años de progreso en las relaciones judeo-católicas”[7]Ellos por tanto advierten que Nostra aetate 4 y Lumen Gentium 16 (“los dones de Dios –Antigua Alianza– son irrevocables”) “no pueden ser puestos en discusión y dejados al libre arbitrio”.  Si lo fueren, el dialogo judeo-cristiano cesaría.