martes, 31 de marzo de 2015

DOMINICOS DE AVRILLÉ: MIEL Y HIEL EN MENZINGEN



por Amicus Romanus



De la misma boca se vierte la hiel y la miel. Pero no en la misma dirección:

-Hacia Monseñor Williamson y Monseñor Faure, es todo hiel.

-Hacia la Roma conciliar, todo es miel.

El comunicado de Menzingen sobre la consagración del 19 de marzo ofrece
un contraste verdaderamente impresionante.

 I.    — ¡Todo hiel!

Los hermanos de José no podían hablarle en paz, tanto lo celaban (Gén. 37, 4). No esperen de Menzingen una sola palabra bondadosa, de reconocimiento, de caridad hacia Mons. Williamson o Mons. Faure, después de sus décadas de servicios buenos y leales.  Menzingen solo piensa en denunciarlos: “La FSSPX denuncia la consagración episcopal del R.P. Faure”. Por lo menos esto es claro. Pero ¿Por qué esta denuncia? ¿En qué es reprensible esta consagración? Esto es mucho más oscuro. Se siente una animosidad muy fuerte, pero no se disciernen muchos argumentos racionales. Y peor aún: ¡ese sabor a hiel! Menzingen parece incapaz de hablar objetivamente de los dos obispos respetando simplemente los hechos. A toda costa deben deformar, manchar las intenciones, manchar la reputación de las personas. La tendencia parece imparable.
   
    1.   «Contra toda relación»

Primer ejemplo: las relaciones con Roma. Todos saben que Mons. Williamson y Mons. Fellay se oponen sobre este punto. El primero estima (con o sin razón, esa no es la cuestión aquí) que el segundo carece de la fuerza necesaria para oponerse decididamente –cara a cara- a los errores de las autoridades romanas; en lugar de impresionar a sus interlocutores –como Mons. Lefebvre- recordándoles frontalmente las verdades inoportunas, dejándose impresionar por ellos.

Más fundamentalmente, la oposición es sobre la finalidad de las negociaciones. Para Mons. Williamson hay un solo objetivo: que las autoridades romanas abjuren de los errores modernistas y liberales y todo estará resuelto. Mientras que Mons. Fellay sueña con un reconocimiento canónico incluso antes de la conversión de las autoridades.

Todo esto es de notoriedad pública. La cuestión no es saber si es necesario o no discutir con Roma, sino cómo y con qué finalidad llevar a cabo estas discusiones.

Menzingen podía decirlo fácilmente en una palabra: Mons. Fellay y Mons. Williamson divergen en cuanto a las discusiones con Roma. Esto es claro, simple, verdadero, perfectamente objetivo.

¡Pues no! Menzingen no pudo resolverse a decir las cosas tal cual son. La necesidad de manchar la reputación fue demasiado violenta. Desafiando la evidencia, Menzingen declaró que Mons. Williamson y Mons. Faure están “contra toda relación con las autoridades romanas”. Pero ellos han declarado explícitamente lo contrario (todavía la víspera de la consagración), pero eso no cuenta. Aparentemente, ¡Menzingen sabe mejor que ellos lo que piensan!

    2.   « No se parecen en nada»

Segundo ejemplo: la comparación entre la consagración de 1988 y la de 2015. Las diferencias y semejanzas se pueden discutir durante mucho tiempo[i]. Por lo menos es indiscutible que la naturaleza del acto es la misma. Hubo un lazo de paternidad (a través de Mons. Williamson, Mons. Lefebvre es ahora el “abuelo en el episcopado” de Mons. Faure). Que el mismo Mons. Lefebvre había contemplado consagrar a Jean-Michel Faure. Que el estado de necesidad en la Iglesia no ha disminuido desde 1988. Finalmente que Mons. Williamson tiene el mismo discurso que Mons. Lefebvre en la época.

Siempre se puede discutir de otras circunstancias de tiempos, de lugares o de manera, pero Menzingen ni siquiera lo intenta. Su comunicado declara simplemente que “la consagración episcopal del Padre Faure no se parece en nada a las consagraciones de 1988”. Lo leyó bien: en nada.

Entre todas las maneras de criticar la consagración de 2015, Menzingen escogió la más expedita, la más extremista, la más insostenible: negar todo en bloque. “No se parece en nada”. Es el negacionismo integral.
  

domingo, 29 de marzo de 2015

MONS. FAURE: "MENZINGEN YA NO ES FIEL A LA VERDAD"






MONSEÑOR JEAN MICHEL-FAURE:
 "MENZINGEN YA NO ES FIEL A LA VERDAD"


En un largo artículo aparecido en RIVAROL del jueves 26 de marzo, se evocaba la consagración del sacerdote francés Jean Michel Faure por Mons. Richard Williamson. La ceremonia tuvo lugar el 19 de marzo en el monasterio benedictino Santa Cruz de Nova Friburgo, Brasil, en la región de Rio de Janeiro.

Monseñor Faure, quien por otra parte ha ordenado sacerdote a un monje benedictino el 28 de marzo, quiso responder, pocos días después de su consagración episcopal, a las preguntas que se le plantearon, lo que agradecemos profundamente.

Precisamos, como lo hacemos regularmente para las entrevistas, que las declaraciones de la persona interrogada que se expresa en nuestras columnas con toda libertad para dar a conocer mejor su posición, no comprometen a la redacción del periódico.


RIVAROL: ¿Por qué razones aceptó usted ser consagrado obispo el 19 de marzo en Brasil por Monseñor Richard Williamson?

Monseñor Jean-Michel Faure: Para servir a la Iglesia, por la gloria de Dios, por la salvación de las almas. Un obispo tiene el poder para todo esto, a condición de permanecer fiel. La principal finalidad de esta transmisión es la de conferir la gracia del orden sacerdotal y la gracia del sacramento de confirmación. Mons. Williamson no podía viajar por todo el mundo.

R: ¿Está usted seguro que la FSSPX se incorporará al Vaticano?

Mons. Faure: Cuando estamos frente a dos misterios, la gracia de Dios y el libre arbitrio de los hombres, nada es seguro. Pero hablando humanamente, Mons. Fellay da muchas señales de su voluntad firme de incorporarse a la iglesia conciliar, en particular con la visita de prelados conciliares a los seminaristas y por las recientes declaraciones de Mons. Pozzo luego de la última consagración.

R.: ¿Qué responde usted a quienes le reprochan de no haber esperado por lo menos a un acuerdo público en debida forma de la FSSPX, para proceder a un acto tan cargado de consecuencias?

Mons. Faure: Menzingen arrastra un buen número de buenos sacerdotes hacia esta adhesión a Roma, obligando, por ejemplo, a los seminarios de la FSSPX a recibir -y por lo tanto a aceptar en principio- las visitas de estos prelados conciliares y ecumenistas.

R.: Menzingen condenó, incluso antes que el Vaticano, su consagración, además de hacerlo mucho más firmemente. ¿Qué reacción le inspira esto?

Mons. Faure: Menzingen tiene miedo. Pierde toda su autoridad porque ya no es fiel a la verdad.

R.: El Instituto Mater Boni Consilli (IMBC) publicó el 20 de marzo un comunicado en el cual denuncia su consagración como sacrílega, ilícita y cismática pues fue realizada reconociendo públicamente a Francisco I como Vicario de Cristo, desobedeciéndole con una consagración sin mandato pontifical y destinada a combatir su magisterio. ¿Qué responde usted a esta argumentación?

Mons. Faure: En la verdadera Iglesia Católica, la Fe prima sobre la autoridad, porque en el fondo, la autoridad está solamente para servir a la verdad. Ahora bien, el papa Francisco posee la autoridad papal, nadie más es ni puede ser Papa mientras él viva o renuncie; pero él no pone su autoridad al servicio de la verdad, de la verdadera Fe y por lo tanto no estamos obligados ante Dios de obedecerle antes que a Dios.

R.: ¿Qué responde usted a la acusación de haber recurrido a un “mandato romano apócrifo”, lo que es juzgado como una falta grave?

Mons. Faure: Un mandato romano “apócrifo” se impone cuando la Fe está en grave peligro.

R.: La sumisión al papa es un dogma de fe para los católicos. Bonifacio VIII en su bula infalible Unam sanctam afirma: “Nosotros declaramos y definimos que es necesario para toda criatura humana estar sometida al Pontífice romano para salvarse”. En estas condiciones, ¿cómo puede usted combatir fuertemente al ocupante de la sede de Pedro y reconocerlo al mismo tiempo como la autoridad legítima, el vicario de Cristo que tiene el poder de las llaves y la infalibilidad doctrinal?

LA ESPIRITUALIDAD BÍBLICA TRANSMITIDA POR MONS. DR. JUAN STRAUBINGER



I



IGLESIA:
Los creyentes en el mensaje de Cristo fueron llamados a sustituir a la Sinagoga incrédula (Rom. 11, 17-20). La verdadera Iglesia es, pues, la reunión de aquellos que por la fe han merecido ser hechos hijos de Dios (Juan 6,40; 11,52;  I Juan 3,9; 5,13), y participantes de unos mismos sacramentos, obedecen al Vicario de Cristo (Mat. 16,10; Juan 21,15 ss.).
(Coment. a Jn. 1,13)


INFANCIA ESPIRITUAL:
En San Mateo XVIII, 1-4 y en San Marcos X, 14-15, etc., Jesús declara que los mayores de su Reino serán los niños y que no entrarán en ese Reino los que no lo reciban como un niño. Como un niño. He aquí uno de los alardes más exquisitos de la bondad de Dios hacia nosotros, y a la vez uno de los más grandes misterios del amor, y uno de los puntos menos comprendidos del Evangelio; porque claro está que si uno no siente que Dios tiene corazón de Padre, no podrá entender que el ideal no esté en ser para El un héroe, de esfuerzos de gigante, sino como un niñito que apenas empieza a hablar.
¿Qué virtudes tienen esos niños? Ninguna, en el sentido que suelen entender los hombres. Son llorones, miedosos, débiles, inhábiles para todo trabajo, impacientes, faltos de generosidad, y de reflexión y de prudencia; desordenados, sucios, ignorantes, y apasionados por los dulces y los juguetes.
¿Qué méritos puede hallarse en semejante personaje? Precisamente el no tener ninguno, ni pretender tenerlo robándole la gloria a Dios como hacían los fariseos (cfr. San Lucas XVI, 15; XVIII, 9 ss.). Una sola cualidad tiene el niño, y es el no pensar que las tiene. Eso es lo que arrebata el corazón de Dios, exactamente como atrae el de sus padres; es lo que Jesús alaba en Natanael (San Juan I, 47): la simplicidad, el no tener doblez. Simple quiere decir "sin plegar” es decir sin repliegues ocultos, sin disimulo, o sea sin afectar virtudes, ni ocultar las faltas para quedar bien, sino al contrario, mostrándose a su madre con sus pañales como están, sabiendo que sólo ella puede lavarlo, y entregándose totalmente a que su padre lo lleve de la mano, porque cree en el amor de su padre; y por eso, no dudando de cuanto él le dice, no pretende tener para sí la ciencia del bien y del mal".
En el momento en que la malicia entra en el corazón del niño, pierde automáticamente la docilidad, porque la serpiente sembró en él, como en Eva, la duda contra su padre. Así empezamos todos a desconfiar de la bondad, del amor y de la sabiduría de nuestro Padre celestial, y entonces su Reino ya no puede ser nuestro.
Entonces empezamos a ambicionar sabiduría y virtudes propias, como los fariseos. Cuando el niño comienza a valerse por sí mismo, deja de necesitar a sus padres y naturalmente se aleja de ellos, es decir, pierde ese contacto permanente que con ellos tenía mientras necesitaba que lo lavasen, lo vistiesen, le diesen de comer y lo llevasen de la mano. Ese contacto que era, al mismo tiempo que el sumo bien para el niño, la suma alegría para sus padres.

sábado, 28 de marzo de 2015

COMENTARIOS ELEISON - NUEVO OBISPO



Número CDII (402)
28 de marzo de 2015

Nuevo Obispo

Mons. Williamson



¡San José, Patrono de la Iglesia, muchas gracias
Por así prolongar los rangos de sus verdaderos obispos!

La consagración del Padre Jean-Michel Faure como obispo en el Monasterio de la Santa Cruz en Brasil la semana pasada fue una ocasión de deleite. El tiempo estaba cálido y seco. El sol brillaba. Los monjes y las Hermanas cercanas del Padre Tomás de Aquino han sobresalido al transformar un garaje de concreto y metal en un santuario digno de la noble liturgia, la cual ellos también habían muy bien preparado. A pesar de la noticia tardía, estuvo presente un grupo de sacerdotes de todas las Américas y de Francia. Una congregación de una centena de almas, también de muchos diferentes países, siguió atentamente la ceremonia de tres horas.

Desde entonces todos los Católicos que ven la necesidad de al menos un obispo más para ayudar a asegurar la supervivencia de una “Tradición Resistente” se han regocijado. La comprehensión que Monseñor Lefebvre tenía de la defensa de la Fe Católica no podía ser dejada por mucho tiempo más dependiendo solamente de un único obispo. Su consagración de los cuatro obispos en 1988 sin el permiso de Roma, por la “Operación Supervivencia” en oposición a la “Operación Suicidio”, tenía que ser prolongada en el siglo 21ero. Disculpas van a todos los Católicos que hubieran amado estar presentes si solamente lo hubieran sabido con suficiente antelación, pero todo tuvo que hacerse para asegurar que la consagración tuviera lugar, lo que incluía una medida de discreción.

Tenía la consagración enemigos poderosos. La Iglesia oficial en Roma reaccionó declarando al consagrante estar “automáticamente excomulgado”, pero tanto como en 1988 esta declaración es falsa, porque según la Ley de la Iglesia quienquiera comete un acto punible no incurre en la penalidad normal, por ejemplo excomunión por consagrar un obispo sin el permiso de Roma, si es que él actuó por necesidad. Eso es sentido común, y ciertamente había necesidad en este caso. En la medida que el mundo se acerca más y más a la Tercera Guerra Mundial, ¿qué individuo en la tierra puede estar seguro de su propia supervivencia?

También, la Fraternidad oficial San Pío X en Menzingen, Suiza, condenó la consagración de Monseñor Faure en una declaración de prensa emitida ese día mismo. Vale la pena notar en ella la admisión de que el consagrante fue excluido de la Fraternidad en el 2012 debido a su “crítica vigorosa” de los contactos de la Fraternidad con Roma en años recientes. Menzingen reclamó por el mayor tiempo posible que el problema era uno de “desobediencia”. Ahora, finalmente Menzingen admite que fue continuamente acusado de "traicionar la obra de Monseñor Lefebvre". Ciertamente, traicionar y destruir.

La propia Roma confirma la traición. Al día siguiente de la consagración, Monseñor Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, además de declarar la inexistente “excomunión”, continuó diciendo Varias reuniones (entre Roma y la FSPX) han tenido lugar y más de ellas están planeadas con ciertos prelados (Romanos) para discutir los problemas que todavía necesitan ser clarificados en una relación de confianza”, problemas “doctrinales e internos a la Fraternidad”.

Monseñor Pozzo prosiguió: El Papa está esperando que la Fraternidad se decida a entrar en la Iglesia y nosotros estamos siempre listos con un proyecto canónico conocido (una prelatura personal). Un poquito de tiempo se necesita para que las cosas devengan claras dentro de la Fraternidad y para que Monseñor Fellay obtenga un consenso suficientemente amplio antes de dar este paso.

¿Qué más puede alguien necesitar para ver la inscripción en la pared?

Kyrie eleison.


LA NEO-FSSPX NO DESCARTA LLEGAR A LA “PLENA COMUNIÓN” CON ROMA, SÓLO PIDE A ÉSTA QUE NO LA APURE






Nuestros comentarios en rojo.

Con ocasión de la consagración del Padre Jean-Michel Faure hecha por Mons. Richard Williamson el pasado 19 de marzo de 2015 en el Monasterio de Santa Cruz, en Nova Friburgo (Brasil), la agencia romana I.Media, interrogó a Mons. Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Ecclesia Dei.  Este último aprovechó para hacer un comentario sobre las relaciones entre la Fraternidad San Pío X y Roma, declarando que más allá de las dificultades doctrinales que subsisten, los problemas son “internos en la Fraternidad”.  Según el prelado romano, citado por I.Media, el Papa espera que la Fraternidad San Pío X decida entrar (en la Iglesia, ndlr) y nosotros estamos siempre en disposición, con un proyecto canónico que es ya conocido”, a saber, la creación de una prelatura personal.  “Hay que esperar un poco a que las cosas se esclarezcan al interior y que Mons. Fellay pueda obtener un consensus suficientemente grande antes de cumplir este gesto” – somos nosotros los que subrayamos esta afirmación. (Está claro que ante el gesto de separarse de todo acto ofensivo contra Roma modernista, como fue la consagración episcopal, Roma tomó nota y públicamente le lanzó una nueva presión a la FSSPX. El inequívoco gesto de “unión con Roma en la condena” de la consagración episcopal no podía tener otra lectura de los romanos. Pero, ¿por qué no recordar lo que piensa Mons. Fellay?: Pero es cierto que la situación de nuestra Fraternidad en la Iglesia no es normal. Somos católicos y debemos ser reconocidos como tales, por las autoridades de la Iglesia”, carta a un fiel de Polonia, 29 de noviembre de 2013. O: La estampilla de Roma es importante”, sermón de ordenaciones, 20 de diciembre 2014. O: Desgraciadamente, en el contexto actual de la Fraternidad, la nueva declaración no pasará. Reconozco no saber qué pensar. Creí comprender que usted estaba dispuesto a dar largas a la resolución de los desacuerdos todavía en curso sobre ciertos puntos del Concilio y de la reforma litúrgica, un poco como en el Concilio de Florencia se pasó por alto la cuestión del divorcio por causa de adulterio con los griegos para llegar a pesar de todo a la unión, y yo me comprometí en esta perspectiva a pesar de la oposición bastante fuerte en los rangos de la Fraternidad y al precio de trastornos importantes. Y tengo toda la intención de continuar haciendo todos mis esfuerzos para proseguir por este camino con el fin de llegar a las clarificaciones necesarias.” Carta al Papa Benedicto XVI, 17 de junio de 2012. Allí se ve que lo que le faltaba a Mons. Fellay era el consenso suficientemente amplio dentro de la congregación, el cual no obstante estaba dispuesto a lograr a pesar de las oposiciones que pudiera tener)

En la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, se interrogan sobre la intención de Mons. Pozzo en su última frase que no corresponde a la realidad: ¿Es su visión de la situación? ¿Un deseo personal? o ¿la voluntad de introducir una división dentro de la Fraternidad? (¿Hay unanimidad de opiniones en la FSSPX? ¿No se dividió? ¿No hay miembros de la FSSPX en la Resistencia? ¿Están seguros?)

Mons. Fellay ha respondido en varias ocasiones a la Comisión Ecclesia Dei oralmente y por escrito, que son esencialmente las “dificultades doctrinales” – a saber, la petición hecha por Roma de aceptar el Concilio Vaticano II y las reformas que han seguido dentro de una “hermenéutica de continuidad” que hace imposible hasta el día de hoy el reconocimiento canónico bajo la forma de una prelatura personal. (Sin embargo en la carta a Benedicto XVI antes citada mostraba que estaba dispuesto a aceptar que esas dificultades doctrinales fueran dejadas a un lado con tal de ser incorporados a la iglesia conciliar. Y para eso redactó una declaración doctrinal lo más diplomática y conciliar posible, aunque la oposición interna –como el mismo Mons. Fellay admitió- no permitió que fuera más allá para lograr el acuerdo. E incluso minimizó los graves errores del Vaticano II en más de una oportunidad, notoriamente en la carta privada a los 3 obispos de la FSSPX).

Los recientes encuentros informales entre los miembros de la Fraternidad San Pío X y algunos obispos, pedida por la Comisión Ecclesia Dei (es decir, la FSSPX se somete a las directivas y condiciones de Roma), permiten hacer conocer mejor a la Fraternidad y sus obras, pero sobretodo sus posiciones doctrinales.  De hecho, esos encuentros manifiestan cada vez más claramente las divergencias doctrinales. (¿No lo habían manifestado ya suficientemente claro las conversaciones doctrinales durante un año y medio con una comisión romana? ¿No fue suficiente conversación?) Y los interlocutores romanos de la Fraternidad están obligados a reconocer que muchas preguntas continúan “abiertas”, dicho de otra forma, que las dificultades doctrinales están lejos de ser resueltas. (Si tenemos en cuenta que el GREC empezó en 1998, van 17 años de conversaciones e intercambios que no han dado ningún resultado del lado de Roma, y sí del lado de la FSSPX: una disminución en la confesión de la fe, la división de la congregación, expulsiones, censuras, corrupción. ¿Cuántos años más se precisan para que, viendo que Roma no se mueve un milímetro de su posición, la FSSPX termine por diluirse por completo y desaparecer, con o sin acuerdo firmado?)

R.P. ANDRÉS ZELAYA OSB - UN NUEVO SACERDOTE PARA LA RESISTENCIA


FOTOGRAFÍAS DE LA ORDENACIÓN DEL R.P. ANDRÉS ZELAYA OSB, POR SU EXCELENCIA MONSEÑOR JEAN-MICHEL FAURE


MONASTERIO BENEDICTINO DE LA SANTA CRUZ, 
NOVA FRIBURGO, BRASIL


28 DE MARZO DE 2015


El Hno. Andrés en sus labores habituales de sacristán (07.21 AM)




IMÁGENES DE LA CEREMONIA:







MÁS IMÁGENES

REZA EL SANTO ROSARIO




“Quien se abandona en María queda confortado en todos sus afanes, en toda pena y tribulación y vence todas las tentaciones”

(Sta. María Magdalena de Pazzis)

viernes, 27 de marzo de 2015

DOM TOMÁS DE AQUINO OSB: UNA CONFESIÓN DE MENZINGEN.





El comunicado de Menzingen del 19 de marzo, aunque breve, nos enseña un buen número de cosas. Entre otras, encontramos allí una confesión: que Monseñor Williamson fue expulsado de la Fraternidad San Pio X a causa de su oposición a la política acuerdista de Mons. Fellay.

Hasta el presente, Menzingen hablaba de desobediencia: Monseñor Williamson era un indisciplinado, un mal subordinado que no obedece las órdenes recibidas. Ahora, Menzingen confiesa la verdadera razón“las vivas críticas" de Mons. Williamson respecto a las relaciones de Menzingen con Roma. Lo mismo Mons. Faure. He aquí su falla.

El affaire de la carta de los tres obispos a Mons. Fellay y a sus asistentes no fue digerido. Relaciones con Roma, Mons. Lefebvre bien que las tuvo, pero con la esperanza que Roma se recuperara, que diera marcha atrás. De hecho, Mons. Lefebvre era quien dirigía las negociaciones y lo hacía con una certeza invencible, porque su criterio fue la fe de siempre. Incluso, al hacerlo, casi cayó en la trampa de Roma. “Fui demasiado lejos”, dijo.

Por el contrario, con Mons. Fellay, las cosas suceden de manera completamente diferente. No es él quien dirige las negociaciones. No es él quien tiene la fuerza de decir a Roma: “Soy yo, el acusado, quien tendría que juzgaros”. No, Monseñor Fellay no se presenta como juez de los errores de Roma. Se presenta más bien como un culpable “en situación irregular” que debe reintegrarse al redil y que sufre porque “su” Fraternidad no lo sigue.

Abramos un paréntesis. ¿Juzgar a Roma? ¿No es este el papel de los superiores y no de los inferiores? Por supuesto. Pero los superiores ya han juzgado. Es Quanta CuraPascendiQuas Primas, etc., que condenan a los papas liberales. Es Roma, la Roma eterna, quien ya ha juzgado al neo-modernismo y neo-protestantismo. Monseñor Fellay parece haber olvidado esto y lo hace olvidar con su “Iglesia concreta de hoy en día”. Cerremos el paréntesis.

Monseñor Williamson bloqueaba las negociaciones de Menzingen. Él constituía una traba. Lo sabíamos bien, pero la casa general daba otra versión. Ahora, ella confiesa. Son “las vivas críticas” de Mons. Williamson contra su operación suicidioque han sido la causa de su expulsión. Ya era tiempo que Menzingen lo dijera. Ya lo hizo ahora.

Sin embargo, Menzingen falsea la cuestión al decir que estas vivas críticas eran sobre “toda relación con las autoridades romanas”. No. Esto no es verdad. Ellas eran sobre la incorporación a Roma, que pondría a la FSSPX bajo el yugo modernista y liberal, por la cual el demonio trata de llegar a lo que Corção llamó “el pecado terminal”: hacer caer los últimos bastiones en una última y monumental afrenta a Dios.

Y a esto no podríamos prestar nuestro concurso. El demonio no logrará sus fines porque Nuestra Señora vela: Ipsa conteret. He ahí nuestra esperanza. Ella no será decepcionada, si nosotros somos fieles por la gracia de Dios: Fidelis inveniatur.


LA NEO-FSSPX SE CONDENA A SÍ MISMA


Consagración episcopal

 De un obispo católico / De un obispo modernista

     Mons. Jean-Michel Faure   /  Mons. Víctor «Tucho» Fernández 






¿Para qué lado se inclina la Neo-FSSPX?

¿A quién condena y con quién busca entenderse?

¿A quiénes rechaza y con quiénes dialoga?


He aquí el pensamiento actual de la Neo-FSSPX, expresado en su comunicado oficial y en sus defensores en diversos sitios y blogs de Internet:


“La Fraternidad San Pío X deplora que este espíritu de oposición resulte en esta consagración episcopal”.

“La Fraternidad San Pío X denuncia la consagración episcopal del R. P. Faure”

“Es el espíritu cismático -de no sumisión al Romano Pontífice- lo que motiva esta ordenación”

“El Padre Faure se ha excomulgado automáticamente (al igual que Mons. Williamson). Carecen de la jurisdicción ordinaria y de la de suplencia. Sus actos del poder de orden son por lo tanto ilícitos.”

“La FSSPX está dispuesta a llegar a un acuerdo con Roma siempre que no se hagan concesiones para la Fe. Mons. Williamson en cambio descarta todo acuerdo con Roma y por ello su actitud cismática de hoy no es más que su consecuencia”.

“Un acto cismatico que amerita la excomunion automática de consagrante y consagrado”.

 “…ahora será más claro: por un lado la FSSPX dentro de la Iglesia, por otro los de la resistencia, fuera de la Iglesia. Ya no nos podrán meter en la misma bolsa de gatos, llamandonos lefebvrianos”.

“Una propuesta de Roma reconociendo a la Tradición tal cual es y que no implique una concesión para la Fe debe ser obedecida aunque "Roma" no se "convierta" en su totalidad. De lo contrario desconocemos su autoridad para mandar cosas legítimas”.

“Que el asistente de la FSSPX prefiera exponer la doctrina en positivo y no en negativo es bueno. Es un hecho palmario. Prefiero que el sermón se integre con el Evangelio del día y no que me recuerden el Syllabus que lo sé de memoria”.


¿Acaso estas declaraciones no podrían estar hechas por los mismos conciliares? Las mismas cosas de que acusaron a Mons. Lefebvre se usan para acusar a Mons. Williamson y Mons. Faure. Ese deseo que vemos de ingresar a la estructura de la iglesia conciliar, porque la FSSPX se siente fuera de regla, ya se había dejado en claro cuando Mons. Fellay dijo, en su boletín interno a los sacerdotes, que había que cambiar la posición con respecto a la Iglesia oficial (ya no hablaba de iglesia conciliar o modernista), y también al decir: “Serán las circunstancias concretas las que nos muestren cuando será el tiempo de "dar el paso" hacia la Iglesia oficial” (Cor Unum, nº 101, marzo 2012). Por supuesto, esas “circunstancias concretas” no eran las que había dicho Mons. Lefebvre: el regreso de Roma a la fe católica.

Vemos también que se ha impuesto esta idea: La FSSPX está dispuesta a llegar a un acuerdo con Roma siempre que no se hagan concesiones para la Fe”, es decir que lo único que importa es la Fraternidad. No interesa que Roma sí haga concesiones en materia de fe. Lo cual muestra también el grado de ingenuidad de parte de quienes hablan así, puesto que el diablo usa la iglesia conciliar para acabar con la verdad católica. Y es el mismo diablo quien ha suscitado ese deseo –bajo la excusa de hacer un bien- de la unión entre dos cosas que deben estar separadas, como son la verdad y el error. Ese regreso deseado es el que ha motivado los interminables diálogos y conversaciones desde hace años, los cuales han desangrado la congregación. Es el gran objetivo, incluso Mons. de Galarreta lo dejó claro en una entrevista al decir que puesto que no era realista esperar la conversión de Roma, entonces había que procurar que Roma, siendo tal cual es (es decir, apóstata y hereje) acepte a la FSSPX tal cual es. Se toman de una frase de Mons. Lefebvre que después fue repudiada por el mismo comportamiento y palabras del Arzobispo, que habló al final claramente de imponer él las condiciones a estos romanos a los que incluso tildó de “anticristos”.

miércoles, 25 de marzo de 2015

NON POSSUMUS: ENTREVISTA EXCLUSIVA A MONS. JEAN MICHEL FAURE


ENTREVISTA EXCLUSIVA A 
MONSEÑOR JEAN-MICHEL FAURE

25 de marzo de 2015



ESPAÑOL - FRANÇAIS - ENGLISH 



Su Excelencia, hay algunos que se preguntan los motivos que llevaron a que su consagración fuera hecha con tanta discreción. ¿No habría sido mejor dar la mayor publicidad posible a un acontecimiento tan feliz?

La consagración debió ser hecha así para que no fuera impedida. La situación de Mons. Williamson sigue siendo delicada. Se eligió este monasterio por ser un lugar un poco alejado y que facilitara ciertas medidas de seguridad. Además los espacios acá son adecuados y se dispone de suficientes ministros para la liturgia. Ante todo, había que evitar cualquier disturbio, y eso se logró absolutamente.

Excelencia, ¿nos puede decir algunas palabras sobre la firma del protocolo de 1988? ¿Usted estaba con Mons. Lefebvre en esos días?

Yo no estaba, sino que me enteré de esos hechos como cualquier otro miembro de la FSSPX. El 5 de mayo de 1988 Mons. Lefebvre firmó un protocolo para un acuerdo con Roma en el que el Papa le reconocía el derecho a consagrar a un Obispo de entre los sacerdotes de la Fraternidad. En ese momento esto se consideró como algo necesario para que la obra de Mons. Lefebvre pudiera sobrevivir después de su muerte, pero tal cosa fue también el cebo y el anzuelo para obtener la firma de Monseñor. Pienso que cuando Mons. Lefebvre firmó ese documento tuvo un momento -muy pasajero- de debilidad, como fue el caso de Santa Juana de Arco, e igual que ella, él escribió, después de “la peor noche de su vida” una carta de retractación al representante del Vaticano, mediante la cual quedaba anulado el protocolo. Mons. Fellay no puede valerse de ese momento de debilidad retractada para decir que está imitando la conducta de Mons. Lefebvre. “Yo he ido demasiado lejos”, diría después Mons. Lefebvre, refiriéndose a la firma del protocolo. Sobre la diplomacia y sobre sus interlocutores romanos, Mons. Lefebvre no se hacía ninguna ilusión, según queda demostrado en muchas de sus declaraciones y en la determinación nada diplomática que aparece claramente en su declaración fundamental de 1974 sobre las dos Romas: la eterna y la modernista, o las dos iglesias: la católica y la conciliar. Y Mons. Fellay, en la medida en que confunde la Roma actual, oficial, modernista con la Roma eterna; se hace infiel a la Roma eterna, maestra de la verdad. Confunde iglesia conciliar -de la cual Mons. Lefebvre tanto habló- e Iglesia Católica. Para Mons. Fellay no hay más que una sola iglesia y una sola Roma: esto es la antítesis de la postura de Mons. Lefebvre.

Excelencia, en estos días hemos podido leer muchas críticas a su persona. Definitivamente el demonio no está muy feliz con su consagración. ¿Qué nos dice al respecto?

Lo que sucede es que nosotros pretendemos seguir lo más exactamente posible la línea de Mons. Lefebvre, por eso recibimos ataques de la derecha y de la izquierda, tal como le sucedió a  Mons. Lefebvre.

¿De la izquierda y de la derecha?

Sí. La izquierda son los que están llevando a cabo la integración de la FSSPX a la iglesia conciliar, y la derecha son los sedevacantistas. El sedevacantismo es una simplificación excesiva (y a veces no exenta de sentimentalismo, que se puede comprender) de la situación que, a nivel prudencial, no fue aceptado, luego de un profundo examen, por Mons. Lefebvre y los teólogos y canonistas de alto nivel que él podía consultar. En esto habría que hablar de una verdadera gracia de estado por parte de Monseñor Lefebvre, que tuvo, en cierta medida, el papel de San Atanasio frente al modernismo. Para nosotros no hay duda de que la Providencia lo puso para guiarnos en esta crisis de la Iglesia que ha empeorado desde la muerte de él, pero que sigue siendo sustancialmente la misma. No se puede decir que Francisco tenga una responsabilidad mayor que Pablo VI o Juan Pablo II en el desarrollo de esta crisis que enfrentaron Mons. Lefebvre y Mons. De Castro Mayer, el P. Calmel y tantos grandes teólogos.

Sin embargo, Ménzingen dice que Su Excelencia y Mons. Williamson reconocen a las autoridades romanas “de modo puramente retórico”.

Ni más ni menos que Mons. Lefebvre. Por eso es que también nos atacan los sedevacantistas, y de modo bastante violento.

¿Su Excelencia reza en las misas por el Papa Francisco?

Yo cumplo las instrucciones de Mons. Lefebvre al respecto: rezar por el Papa y denunciar sus herejías, a ejemplo de San Atanasio y tantos santos que tuvieron que oponerse a los Papas de su época.

A propósito de estos Papas liberales y modernistas y de la cuestión Iglesia Católica – iglesia conciliar, ¿Su Excelencia concuerda con la postura que los Dominicos de Avrillé exponen en el estudio tituladoUna Jerarquía para Dos Iglesias"?

Sí.

Sigamos con el tema del Papa. En la entrevista anterior preguntamos al Padre Faure que haría si fuera invitado al Vaticano por el Papa Francisco. Ahora le preguntamos a Monseñor Faure qué le diría a Francisco.

Ante todo, digo que tal entrevista es prácticamente imposible, ya que una condiciónsine qua non sería la presencia de Mons. Williamson y otros sacerdotes nuestros, siendo excluido absolutamente cualquier tipo de “negociación” en vista a un acuerdo del tipo que sea mientras, como decía Mons. Lefebvre, no exista una conversión radical de Roma aceptando, de hecho y de derecho, todas las encíclicas anteriores al Vaticano II, así como las condenas en contra del liberalismo y del modernismo que ellas contienen; lo que aparentemente no sucederá antes de la tercera guerra mundial (que parece próxima). Yo le diría al Papa: ¿a qué iglesia pertenece usted, a la Iglesia Católica o a una falsificación de la Iglesia? Su función es confirmar en la fe a sus hermanos. Le recordaría estas palabras de San Pablo: vuestra autoridad es para edificar y no para destruir (2 Cor 13, 10), para edificar y no para destruir ni disminuir la fe y la moral de los católicos. Le diría también esto, citando a Mons. lefebvre: ¿Está Usted de acuerdo con todas las grandes encíclicas anteriores a Juan XXIII y con todos los Papas hasta Pío XII inclusive? ¿Está Usted en “plena comunión” con esos Papas y con sus enseñanzas? ¿Acepta el juramento anti modernista? ¿Está a favor del Reino social de Nuestro señor Jesucristo? Si Usted no acepta la doctrina de esos predecesores suyos, es inútil hablar con Usted. Es porque somos fieles a la Roma eterna que nos vemos obligados a separarnos de la Roma modernista y liberal, actual y oficial. No es porque Ménzingen se esté dejando seducir que un Mons. Williamson o yo caeríamos en la misma trampa.

Volviendo a lo de las críticas y mentiras respecto de su persona, algunas de ellas son extremadamente ridículas. Por eso perdone esta pregunta que formulamos con el fin de honrar a la verdad y de proteger a algunas almas simples y excesivamente crédulas: ¿nos puede decir algo sobre las circunstancias del entierro de su padre?

El 3 de marzo de 1986, el cuerpo de mi padre fue llevado a mi casa para ser velado. Ahí fue puesto sobre mi cama y no en el piso, como falsamente pretenden los calumniadores sedevacantistas. ¡Que digan los nombres de los testigos! Personalmente yo puedo nombrar al Padre Canale FSSPX, que celebró la misa de Requiem, al P. Ricardo Olmedo FSSPX y a los profesores del seminario, que conocían los hechos; a los seminaristas que hoy son Padres, al P. Schmidberger FSSPX, que estuvo en la misa y en el cementerio, y también a los miembros de la familia Masuda, que fueron grandes benefactores del seminario en los comienzos de éste y que estuvieron toda la noche en la velación. Éstos, más tarde, acogieron en su campo, por misericordia, la veintena de seminaristas que salieron del seminario con ocasión de la rebelión sedevacantista de 1989. Mi padre está enterrado en el pequeño cementerio del seminario de la Fraternidad, donde su tumba es bien visible. A su misa asistieron todos los seminaristas y muchos sacerdotes y fieles. En ese episodio nada hubo de raro y nada hay que ocultar, sino que lo que hay en esto es un ejemplo de la lógica sedevacantista para poder decir que el Obispo Faure es judío: yo nací en Argelia; los judíos son numerosos en Argelia; luego, ¡yo debo ser judío! Pero como los musulmanes son mucho más numerosos, ¿acaso no seré un musulmán marrano? Contra las calumnias e invenciones más ridículas, yo dispongo en Francia de un bien hecho árbol genealógico de mi familia, que haré público cuando vuelva allá.

¿Y qué nos puede decir sobre la crisis que tuvo lugar en el seminario de Argentina en 1989? También se le culpa de eso.

Acerca de la crisis del seminario de Buenos Aires, aclaro que yo llegué a México el día 24 de septiembre de 1985, cinco días después del terrible terremoto, luego de haber sido nombrado como Superior del Distrito de México, pero esa crisis tuvo lugar en 1989, en el marco de la rebelión sedevacantista en contra de Mons. Lefebvre. El director, un profesor y varios Padres de esa tendencia habían influenciado a la mitad de los seminaristas de La Reja, los que en 1989 esperaron la visita del P. Schmidberger para salir en masa del seminario e irse a un “seminario” hecho por un grupo seglar mejicano. Fracaso total: un pequeño grupo de ellos se quedó en un monasterio abandonado cerca de Córdoba, Argentina, y luego en los alrededores de Luján y finalmente en El Bolsón (al Sur de Argentina). Entonces es una falsedad evidente que el supuesto escándalo del entierro de mi padre, ocurrido tres años antes, haya provocado la salida inmediata de esos veinticinco seminaristas. Sobre estos hechos escribe Mons. Tissier em la biografía de Mons. Lefebvre (pág. 546, 2da. Edic. correg., Edit. Clovis, 2002).

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FRANÇAIS