sábado, 28 de marzo de 2015

LA NEO-FSSPX NO DESCARTA LLEGAR A LA “PLENA COMUNIÓN” CON ROMA, SÓLO PIDE A ÉSTA QUE NO LA APURE






Nuestros comentarios en rojo.

Con ocasión de la consagración del Padre Jean-Michel Faure hecha por Mons. Richard Williamson el pasado 19 de marzo de 2015 en el Monasterio de Santa Cruz, en Nova Friburgo (Brasil), la agencia romana I.Media, interrogó a Mons. Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Ecclesia Dei.  Este último aprovechó para hacer un comentario sobre las relaciones entre la Fraternidad San Pío X y Roma, declarando que más allá de las dificultades doctrinales que subsisten, los problemas son “internos en la Fraternidad”.  Según el prelado romano, citado por I.Media, el Papa espera que la Fraternidad San Pío X decida entrar (en la Iglesia, ndlr) y nosotros estamos siempre en disposición, con un proyecto canónico que es ya conocido”, a saber, la creación de una prelatura personal.  “Hay que esperar un poco a que las cosas se esclarezcan al interior y que Mons. Fellay pueda obtener un consensus suficientemente grande antes de cumplir este gesto” – somos nosotros los que subrayamos esta afirmación. (Está claro que ante el gesto de separarse de todo acto ofensivo contra Roma modernista, como fue la consagración episcopal, Roma tomó nota y públicamente le lanzó una nueva presión a la FSSPX. El inequívoco gesto de “unión con Roma en la condena” de la consagración episcopal no podía tener otra lectura de los romanos. Pero, ¿por qué no recordar lo que piensa Mons. Fellay?: Pero es cierto que la situación de nuestra Fraternidad en la Iglesia no es normal. Somos católicos y debemos ser reconocidos como tales, por las autoridades de la Iglesia”, carta a un fiel de Polonia, 29 de noviembre de 2013. O: La estampilla de Roma es importante”, sermón de ordenaciones, 20 de diciembre 2014. O: Desgraciadamente, en el contexto actual de la Fraternidad, la nueva declaración no pasará. Reconozco no saber qué pensar. Creí comprender que usted estaba dispuesto a dar largas a la resolución de los desacuerdos todavía en curso sobre ciertos puntos del Concilio y de la reforma litúrgica, un poco como en el Concilio de Florencia se pasó por alto la cuestión del divorcio por causa de adulterio con los griegos para llegar a pesar de todo a la unión, y yo me comprometí en esta perspectiva a pesar de la oposición bastante fuerte en los rangos de la Fraternidad y al precio de trastornos importantes. Y tengo toda la intención de continuar haciendo todos mis esfuerzos para proseguir por este camino con el fin de llegar a las clarificaciones necesarias.” Carta al Papa Benedicto XVI, 17 de junio de 2012. Allí se ve que lo que le faltaba a Mons. Fellay era el consenso suficientemente amplio dentro de la congregación, el cual no obstante estaba dispuesto a lograr a pesar de las oposiciones que pudiera tener)

En la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, se interrogan sobre la intención de Mons. Pozzo en su última frase que no corresponde a la realidad: ¿Es su visión de la situación? ¿Un deseo personal? o ¿la voluntad de introducir una división dentro de la Fraternidad? (¿Hay unanimidad de opiniones en la FSSPX? ¿No se dividió? ¿No hay miembros de la FSSPX en la Resistencia? ¿Están seguros?)

Mons. Fellay ha respondido en varias ocasiones a la Comisión Ecclesia Dei oralmente y por escrito, que son esencialmente las “dificultades doctrinales” – a saber, la petición hecha por Roma de aceptar el Concilio Vaticano II y las reformas que han seguido dentro de una “hermenéutica de continuidad” que hace imposible hasta el día de hoy el reconocimiento canónico bajo la forma de una prelatura personal. (Sin embargo en la carta a Benedicto XVI antes citada mostraba que estaba dispuesto a aceptar que esas dificultades doctrinales fueran dejadas a un lado con tal de ser incorporados a la iglesia conciliar. Y para eso redactó una declaración doctrinal lo más diplomática y conciliar posible, aunque la oposición interna –como el mismo Mons. Fellay admitió- no permitió que fuera más allá para lograr el acuerdo. E incluso minimizó los graves errores del Vaticano II en más de una oportunidad, notoriamente en la carta privada a los 3 obispos de la FSSPX).

Los recientes encuentros informales entre los miembros de la Fraternidad San Pío X y algunos obispos, pedida por la Comisión Ecclesia Dei (es decir, la FSSPX se somete a las directivas y condiciones de Roma), permiten hacer conocer mejor a la Fraternidad y sus obras, pero sobretodo sus posiciones doctrinales.  De hecho, esos encuentros manifiestan cada vez más claramente las divergencias doctrinales. (¿No lo habían manifestado ya suficientemente claro las conversaciones doctrinales durante un año y medio con una comisión romana? ¿No fue suficiente conversación?) Y los interlocutores romanos de la Fraternidad están obligados a reconocer que muchas preguntas continúan “abiertas”, dicho de otra forma, que las dificultades doctrinales están lejos de ser resueltas. (Si tenemos en cuenta que el GREC empezó en 1998, van 17 años de conversaciones e intercambios que no han dado ningún resultado del lado de Roma, y sí del lado de la FSSPX: una disminución en la confesión de la fe, la división de la congregación, expulsiones, censuras, corrupción. ¿Cuántos años más se precisan para que, viendo que Roma no se mueve un milímetro de su posición, la FSSPX termine por diluirse por completo y desaparecer, con o sin acuerdo firmado?)


También el Superior General, mantiene la necesidad de presentar a las autoridades romanas las posiciones de la Fraternidad en su integridad (¿como lo hizo en la declaración doctrinal diplomática del 2012?), y de no variar sobre esas posiciones que no son, en el fondo, sino la de todos los Papas antes del Vaticano II (¿eso incluye su declaración de que acepta el 95% del Vaticano II, que no hay que exagerar sus errores, de la legitimidad de la misa nueva, que el problema está en la interpretación del concilio, etc.?).




Para los liberales de la Neo-FSSPX se trata todo de un gran juego. Ya en el 2006 (Revista Iesus Christus N° 104) se mostraba la imagen de Mons. Fellay con el tablero de ajedrez y su eterna sonrisa. La partida continúa. Hoy, un periodista liberal de la Neo-FSSPX acusa a Roma de “embarrar la cancha”, esto es, de no jugar limpio el partido. Claro, se trata de un juego, simplemente. El nombre se lo ponemos nosotros: “Traición”.



Sobre este tema, el 20 de marzo, el universitario francés Luc Perrin (Vaya. Magnífico: Citan a uno de los participantes del GREC, que no tenía otro objetivo que la “necesaria reconciliación” no de Roma con la Tradición sino de la FSSPX con esta Roma “regularizando su situación”. Este laico admirador de los ratzingerianos afirmó cierta vez que las consagraciones episcopales de 1988 fueron cismáticas) compartía sus reflexiones sobre el fórum católico, afirmando que no servía de nada “hacer como si todo estuviera de maravilla” (¿no hacen eso puertas adentro de la FSSPX con el branding publicitario y las inmensas sonrisas?).  Con realismo, él escribía: “uno reencuentra (en Mons. Pozzo) el mismo discurso incambiable desde las ilusiones de un acuerdo rápido que mantenía entonces, en el año 2000, el ardoroso Card. Castrillón Hoyos.  Juan Pablo II entre 1978-1979 estaba también convencido que la plena comunión estaba a la mano: conocemos la continuación pero en Roma parece que el optimismo teilhardiano o plácido al estilo Juan XXIII en 1962 continúa de moda. (¿No era Mons. Fellay el que era optimista y se mostraba ansioso?, por ejemplo como cuando dijo en esta entrevista:
Monseñor, ¿Valoraría Ud. que el último acto significativo del pontificado de Benedicto pudiera ser la reintegración de la Fraternidad San Pío X?
Por un momento pensé que lo sería. Con la renuncia, Benedicto XVI quizás haría un gesto final en calidad de Papa a favor de nosotros. Dicho lo cual, se me presenta muy difícil imaginar como podría hacerlo. Probablemente tengamos que esperar al próximo papa”. Entrevista de Nouvelles de France a Mons. Fellay, febrero 2013)

“No hay que desesperar ni a Billancourt ni a los diferentes prelados de la Comisión Ecclesia Dei – lejos de mí esta idea – es bueno ver que un responsable romano tiene una fe suficientemente sólida para resistir así a la usura del tiempo que pasa, pero … tampoco es muy útil vivir en su propio mundo, flotando por encima del domo de San Pedro, rodeado de angelitos sonrientes  tocando la lira, ese coro celeste cantando un in paradisum: ‘ el acuerdo, el acuerdo, el acuerdo pronto, el acuerdo está ahí’
Si ya las diferentes tonterías cometidas en Roma en este largo asunto fueran señaladas, esto nos pondría los pies sobre la tierra (este miembro del GREC lo que hace es criticar a Roma por intentar apurar las cosas, por no obrar con el suficiente tacto y paciencia para alcanzar al fin la “reconciliación plena”).  Una corta lista por su eminencia el Card. Müller y por Mons. Pozzo: a) del optimismo plácido, desconfiarás aun guardando la esperanza sobrenatural de las promesas de la unidad in veritate; b) de una discusión rápida no te desviarás y el tiempo no contarás: ¿por qué no retomar las discusiones interrumpidas por Roma en 2011 de forma brusca e intemperante? (¡Más discusiones para el acuerdo!)  O al menos este recomienzo; c) tú construirás la plena comunión (de la FSSPX, por supuesto, no habla de la plena comunión de los romanos que deben abjurar del modernismo y  convertirse en católicos) paso a paso: más que una solución canónica, ya hecha y no necesariamente muy buena – la prelatura personal tiene muchas fallas – hoy, resolver ciertos problemas prácticos (no doctrinales) , paso a paso, me parece más realista (porque) la fragilidad del motu proprio Summorum Pontificum después de la elección del Papa Francisco, quien aun confirmándolo lo haya seriamente despuntado con los Franciscanos de la Inmaculada y el desgaste por pequeñas frases que no pueden más que suscitar inquietudes”.

A propósito de “esos problemas prácticos” (¿no decían más arriba que se trataba de dificultades doctrinales?) que podrían ser resueltos por gestos completos, recordamos que, en la peregrinación a Roma de las Dominicas de enseñanza de Fanjeaux, – del 9 al 14 de febrero de 2015 -, 200 religiosas, 950 alumnos acompañados de una centena de profesores y familiares no pudieron conseguir una iglesia para la celebración de la misa tradicional para uno de sus capellanes… porque pertenecían a la Fraternidad San Pío X.  Las palabras lenitivas son volátiles, los hechos concretos son mucho más elocuentes. (Sí: la FSSPX pide que le dejen celebrar la Misa tradicional en Roma. No pide que Roma abandone la Misa nueva y adopte la Tradición entera. La FSSPX pide un gestito. Por cierto y hablando de hechos: la FSSPX sí pudo celebrar la misa en la Basílica de San Pedro, el 9 de agosto de 2014. Eso es un hecho)