viernes, 5 de febrero de 2016

TOMA DE SOTANAS EN EL SEMINARIO DE LA USML







Hoy, en la iglesia del convento de Avrillé, seis seminaristas (3 franceses, 1 inglés, 1 brasileño y 1 italiano) del Seminario San Luis María Grignon de Montfort, recibieron la sotana durante la misa pontifical celebrada por S.E. Mons. Jean Michel Faure.

Ver fotos de la ceremonia acá.


¡DEO GRATIAS!

miércoles, 3 de febrero de 2016

LOCURA RELIGIOSA





“A la Tradición católica no puede destruirla Francisco. Pero puede destruirse a sí misma si se vuelve farisaica”.


Siempre han existido, pero desde hace cincuenta años, y más aún desde el inicio de la “era Francisco”, se han multiplicado “exponencialmente”, como dicen ahora. Esto es posible además porque a través de la Internet adquieren espacio para explayarse y difundir sus escritos “urbi et orbi”. Ya no es complicado y fatigoso como antes, donde había que tener una imprenta y moverse para distribuir panfletos y libelos. Ahora un solo sujeto con ínfulas de “teólogo” puede sentarse frente a una computadora y difundir a través del mundo sus elucubraciones, opiniones o invectivas, ya sean escritas, ya alocuciones a través del audio o el video. “Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón…” dice la letra del tango Cambalache. Pues bien, hoy “cualquiera es un predicador, cualquiera es un Doctor”... ¿Será así?

Hablamos de quienes no debidamente iluminados por la sabiduría divina que nos ha entregado la Escritura, adoptan posturas religiosas extremas, exaltadas, violentas, fanáticas y fulminantes. De los “condenadores seriales” que caen fácilmente en precipitaciones, exageraciones y juicios infundados (contra lo cual advertía Mons. de Castro Mayer) o en el celo amargo y “tomas de posición extremas que no corresponden a la realidad sino a a prioris, que perturban las conciencias sin ilustrarlas” (contra lo cual amonestaba Mons. Lefebvre).  A los que, a la manera de los pistoleros, sacan rápido el arma y acribillan ante la primera señal –para ellos- de traición, desviación o “flaccidez” en la doctrina a quienes no concuerdan con sus ideas, que parece fueran muy claras, pero sin embargo nunca saben aclarar ni menos refutar aquello que impugnan a tiro de metralla. John Henry Newman hablaba ya de esto hace casi doscientos años, cuando esos grupúsculos eran quizás más visibles o ruidosos, pero menos numerosos que ahora:

“Idéntica ausencia de un principio espiritual se aprecia en el modo ligero y absurdo con que muchos adoptan formas erróneas de creencia religiosa. Quien lleva dentro la luz de Cristo escucha sin turbación alguna la voz de los fanáticos, los equivocados o los hipócritas. Pero cuando un hombre es consciente de ser un pecador impenitente que no está en paz con Dios, cuando su propio corazón le acusa, cuando no tiene principio ni estabilidad dentro de sí, entonces es presa de la primera persona que se le acerca con un lenguaje enérgico y le invita a creer en sus palabras.
Por eso encontráis mucha gente que va afanosa detrás de quienes dicen obrar milagros, o denuncian a la Iglesia como apóstata, o sostienen que sólo se salvarán quienes les sigan; o simplemente, hablan sin la menor garantía pero con enorme seguridad. De ahí que la multitud sea tan propensa a miedos repentinos. Oís que un grupo numeroso huye de una ciudad, movido por una vana predicción sobre la cercanía del juicio final. De ahí también que mucha gente practique en privado tantas pequeñas supersticiones que no vale la pena nombrar. Todo deriva de que la luz de la verdad no arde en sus corazones.” (Esperando a Cristo, 21-XI-1840).

Lejos de ser patrimonio de los extraviados protestantes, tras el nefasto concilio Vaticano II el descarrío se extendió a dos puntas en jugada maestra del diablo, que hoy redobla con Francisco: por un lado hacia el demencial liberalismo que prefirió la autoridad en detrimento de la verdad, y por el otro hacia el sedevacantismo o el cismatismo (hoy también algunos hablan de “eclesiavacantismo”), que en nombre de la verdad se hizo su propia autoridad. Unos se liberan de la verdad, otros se liberan de la autoridad. Pero ¿son realmente libres? Claro, esto último no lo admitirán los que transitan por esos caminos, porque suelen dar sus argumentos basados en la autoridad de la Tradición. Pero su conducta no se condice en absoluto con la santidad de la Tradición y los ejemplos de quienes nos precedieron, llegando muchos grupos a caer en herejía, cisma o espíritu de secta sin advertirlo. Seguramente es exagerado afirmar de estas personas que “se saben pecadores impenitentes”, pero no lo es afirmar –porque lo hemos advertido-  que viven turbados en busca de una seguridad que les garantice que son de los pocos escogidos y aprobados por Dios, y esa falta de paz en que su alma afiebrada se debate se ve aliviada cuando se identifican con algún gurú o maestro que habla y escribe con contagiosa firmeza, seguridad y voz bien alta, a quien deciden seguir afanosamente. La solución a todos los miedos es entonces percibida, la garantía de la pureza adquirida, y libres de contaminación se sienten fuertes, potentes, implacables, invulnerables, aptos para pasar la escoba a toda impureza, a todo detrito, a todo rasgo, huella, señal o sombra de “herejía”, debilidad o flojera que creen ver en quienes los rodean o están más cercanos a ellos. El fariseísmo que impedía la manifestación mesiánica de Cristo sigue siendo impedimento para que Cristo se manifieste en sus almas siendo como Él es, verdadero, y no en la imagen soberbia, aparatosa y policíaca que imaginaron por entonces los fariseos del templo y que se adapta muy bien a las pretensiones “justicieras” de quienes olvidan siempre esta enseñanza divina: “Tomad sobre vosotros el yugo mío, y dejaos instruir por Mí, porque manso soy y humilde en el corazón, y encontraréis reposo para vuestras vidas” (Mt. 11,29), y también que es Dios el vengador de los justos, y no nosotros mismos (cfr. Rom. 12,19).

EL SIMBOLISMO DE LA LEVADURA – MONS. JUAN STRAUBINGER






El Simbolismo de la Levadura, un estudio exegético sobre Mat. XIII, 33, por Mons. Straubinger


I

Todos los escrituristas, y especialmente los traductores de la Biblia, saben por experiencia que la terminología bíblica no siempre coincide con la moderna y que por eso una palabra hebrea o aramea, y mucho más un giro o modismo oriental, en su traducción verbal puede aparecer con un sentido distinto del que le daban los autores sagrados.

Sabido es, por ejemplo, que el término sapientia, tan frecuentemente usado en el Antiguo Testamento, no corresponde a lo que hoy día entendemos por sabiduría, como tampoco la necedad de los Libros Sapienciales se deja identificar con el significado profano que tiene en nuestro diccionario.

Semejante diferencia notamos en las palabras justo y justicia, que rebasan nuestro concepto de justicia y corresponden más bien al concepto cristiano de santidad. El término bíblico día del Señor es siempre el día del juicio, y no el Sábado o Domingo; lo cual es de mucha importancia para la interpretación de Apoc. I, 10[1]. En Mat. IV, 17, el Señor inicia su predicación pública exhortando a las multitudes a hacer penitencia (poenitentiam agite) lo que, por lo menos en castellano, no equivale al griego (metanoeite) que quiere decir: arrepentíos, pues penitencia tiene hoy más bien el sentido de ejercicios penosos para mortificar el cuerpo.

Basten estos pocos ejemplos para mostrar las dificultades con que choca la exégesis frente a las palabras modernas que han perdido su primitivo sentido y no corresponden más al sentido que tienen en la Biblia.

El mismo fenómeno aparece en los simbolismos bíblicos. ¡Cuántas veces compara el Salmista a Yahveh con una roca (cf. Sal. XVII, 3) para caracterizar la inconmovible fuerza de Dios y el seguro amparo de que gozan aquellos que en El confían! ¡Y cuán a menudo encontramos, en el Antiguo Testamento la copa como símbolo de la ira de Dios, o la figura del cuerno, que señala el poder de Dios o de una persona y la protección de sus clientes!

En el Nuevo Testamento es el Benedictus de Zacarías el que trae el antiguo concepto de cornu salutis (Luc. I, 69). Sin embargo, el hombre moderno difícilmente entiende tal simbolismo. Tampoco le es familiar el giro escudriñar los riñones, tan corriente en la Biblia, o ese otro: quitarle a uno el báculo de Pan.

II

Uno de los simbolismos más conocidos es el de la levadura, que Jesucristo usara en la parábola de Mat. XIII, 33Aparentemente hay unanimidad respecto de su sentido, tanto entre los exégetas antiguos como entre los modernos. Pero ¿no es posible que en esta misteriosa parábola se encierre un sentido más profundo de lo que comúnmente se le atribuye? ¿Tal vez un sentido que se funda en el simbolismo antiguo oriental de la levadura?

Empezamos por las explicaciones que dan a esta parábola las versiones españolas.

Nácar-Colunga (tercera edición) dice brevemente: "La parábola del fermento nos muestra la virtud del Reino, o sea de la gracia, para transformar el mundo y los hombres que creen".

Bover (Ev. de S. Mateo): "El misterio del Reino de Dios significado por el fermento en su acción íntima y potente, invisible y callada en las almas y su poder de transformar y mejorar la vida humana".

La mujer, que esconde la levadura en el Reino de Dios es, según Bover, la Santísima Virgen.

Scío de S. Miguel: "Así como la levadura estando esparcida por toda la masa, poco a poco la va mudando y convirtiendo en sí misma, del mismo modo la predicación de los Apóstoles y de sus santos sucesores mudó y convirtió todos los pueblos haciéndoseles semejantes".

Torres-Amat (en la edición preparada por Ballester Nieto): "La levadura es la palabra de Dios, la masa son los hombres que la reciben con docilidad; éstos, gracias a la virtud de esta levadura, se vuelven otros hombres; eran carnales y se vuelven espirituales".

García Hughes: "La doctrina de la Iglesia, escondida primeramente en un rincón de Palestina, ha prestado su sabor a todo el mundo, aún a aquellos mismos que no son católicos".

Straubinger (edición Desclée, Bs. Aires) trae las explicaciones corrientes a las cuales pone algunos reparos que estudiaremos más adelante.

Páramo (Torres Amat), Brandscheid-de La TorreCipriano de Valera (protestante) no ponen notas.

domingo, 31 de enero de 2016

DIFERENCIA ENTRE LA ESCRITURA Y EL MUNDO – CARDENAL NEWMAN






Si es verdad que los cristianos han esperado a Cristo sin que El venga, es igualmente verdadero que, cuando El vendrá realmente, el mundo no le espe­rará. Si es verdad que los cristianos han imaginado ver señales de su veni­da cuando aún no las había, también es igualmente verdad que el mundo no ve­rá las señales de su venida cuando se presenten.

Estas señales no son tan evidentes co­mo para que vosotros no tengáis nece­sidad de buscarlas; ni tan evidentes que no os podáis equivocar en su búsqueda; tenéis que escoger entre el peligro de creer ver algo que en realidad no es, y el peligro de no ver lo que verdadera­mente es. Es verdad, que muchas ve­ces y en muchas épocas los cristianos se han equivocado creyendo discernir la venida de Cristo; pero vale más creer mil veces que El viene, cuando El no viene, que una sola vez creer que El no viene cuando El viene.

Tal es la diferencia entre la Escritu­ra y el mundo. Siguiendo la Escritura, estaríamos siempre esperando a Cristo; pero siguiendo al mundo, no le esperaríamos jamás. Ahora bien, Él debe ve­nir un día, tarde o temprano. Los espí­ritus del mundo se burlan hoy de nues­tra falta de discernimiento; pero, precisamente los faltos de discernimiento son los que triunfarán al fin.

¿Y qué piensa Cristo de estos burlo­nes de hoy? Nos pone en guardia expre­samente, por su Apóstol, contra los bur­lones que dirán: “¿Dónde está la prome­sa de su advenimiento?” (2 Pedro, 3. 4).

Yo preferiría ser de aquellos que, por amor de Cristo y falta de ciencia, toman por señal de su venida algún espectáculo insólito en el cielo, cometa o meteoro, y no de aquellos que por abundancia de ciencia y falta de amor, no hacen más que reírse de este error.

Observemos todavía que, en el caso de que hablo, las personas que esperan a Cristo obedecen a Dios, no sólo por el hecho de esperar, sino también por el modo cómo aguardan y por las mismas señales en que fundan su expectación. Siempre, desde el principio, los cristia­nos han esperado a Cristo por las se­ñales del mundo material y del mundo moral. Si eran pobres e ignorantes, los fenómenos celestes, los terremotos, las tempestades, las cosechas destruidas, las enfermedades, y cualquier cosa pro­digiosa y extraña les hacía pensar que estaba próximo.

Si eran en cambio observadores del mundo político o social, entonces las conmociones de los Estados, las guerras, las revoluciones, todos estos hechos tenían también el efecto de impresionarlos y de mantener sus corazones preparados para recibir a Cristo.

Pues bien, todas estas cosas son pre­cisamente las que El nos ha mandado considerar, dándolas como señales de su venida, cuando dijo: “Y habrá señales en el sol y en la luna y en las estre­llas, y en la tierra, alarma de las na­ciones en fuerza del temor por el bra­mido del mar y de las olas alteradas, secándose los hombres de espanto por la expectación de lo que vendrá sobre el orbe de la tierra: porque los poderes de los cielos se trastornarán... Pero cuando estas cosas comiencen a verifi­carse, erguíos y levantad vuestras ca­bezas porque se acerca vuestra reden­ción” (Luc., 21, 25-28).



Newman: «La Vie chrétienne», trad. por Henri Bremond. Bloud 1911. Pág. 369. Revista Bíblica de Mons. J. Straubinger.

MONS. DE GALARRETA: INQUIETANTES PALABRAS ACERCA DEL ACUERDO







FUENTE Nota: hemos destacado ciertos pasajes en negrita. Nuestros comentarios aparecen en color rojo.
Resumen de la conferencia de Mons. De Galarreta en Bailly, el 17 de enero de 2016.
I – El ambiente en Roma
Asistimos a un recrudecimiento del modernismo en Roma con el papa Francisco. Esto puede tener un efecto positivo, por el hecho que cada vez más cardenales y obispos reaccionan firme y públicamente contra esta deriva[Exactamente lo contrario hace Mons. Fellay]
II – El estado de nuestras relaciones con Roma
Respecto a nuestras relaciones con Roma, existen dos vías distintas después de que la Congregación para la doctrina de la fe envió a Mons. Fellay, en julio de 2015, dos nuevos documentos, uno doctrinal y otro canónico.
El documento doctrinal es menos exigente que el de 2012, pero las condiciones exigidas siguen siendo inadmisibles todavía. Ellas lo serán siempre, sin duda, ya que su objetivo es hacernos aceptar el Vaticano II. Aun cuando fuera aceptable, habría que pasar por la segunda etapa, la canónica.
El documento canónico es también inaceptable, pues nos pone en dependencia concreta de las autoridades que quieren el mal de la Iglesia. Ellos jamás podrían aceptar nuestras condiciones necesarias para nuestra seguridad[La FSSPX ya no pone como condición, para un eventual acuerdo, la previa conversión de Roma; sino que ahora la Fraternidad se conforma sólo con que Roma liberal y apóstata le dé seguridades de supervivencia] Aun cuando, por un imposible, ellos las aceptaran, quedaría la tercera etapa que es imposible de eludir: el capítulo general de la FSSPX.

[Si los dos documentos de la propuesta romana de julio son claramente inaceptables, ¿por qué Mons. Fellay se ha tardado más de medio año en responder a Roma?]
III –  Conclusión: no se llegará a nada por esta vía
Parece innegable que el papa quiere un acuerdo (NDLR: al igual que Mons. Bernard Fellay desde el 2009). Él puede pasar por encima de la Congregación para la doctrina de la fe, como lo ha hecho a propósito de la jurisdicción para las confesiones. ¿Es deseable esto? [Mons. de Galarreta considera probable una intervención directa de Francisco, y lo mismo ha dado a entender antes Mons. Fellay en diversas ocasiones, por ejemplo y recientemente, acá]
Ventajas: esto podría permitirnos, de acuerdo a Mons. Fellay, un apostolado más amplio.
Inconvenientes: estaríamos frecuentemente en situaciones concretas inextricables, con un riesgo real de pérdida de la unidad de la FSSPX, pues las autoridades de la FSSPX inevitablemente cometerán errores, que dividirán todavía más.
En conclusión, y en el estado actual de la Iglesia y para Mons. de Galarreta, no es deseable que se produzca un acuerdo. 

jueves, 28 de enero de 2016

DOM TOMÁS DE AQUINO OSB: EN DEFENSA DE MONSEÑOR WILLIAMSON








Mons. Williamson escribió en su Comentario Eleison 438: "Si la evidencia en favor de los milagros eucarísticos que habrían tenido lugar en la Iglesia Novus Ordo es tan seria como parece, se sigue que los Católicos deben conformar sus mentes a la mente de Dios y no al revés”.

Muchos atacaron a Mons. Williamson por causa de estos comentarios sobre el posible milagro eucarístico ocurrido en Buenos Aires. Entre los argumentos utilizados retengo los siguientes:

1- Fuera de la Iglesia no puede haber milagros. La Iglesia conciliar no es la Iglesia católica. Luego, no hubo milagro en Buenos Aires.

2- Nadie actúa sin un fin. Un milagro en la Nueva Misa no podría tener otro propósito que el de inducir a los fieles a asistir a la Nueva Misa. Luego, no hubo milagro en Buenos Aires.

3- El milagro es la firma de Dios. Dios no puede confirmar una herejía. La Misa Nueva favorece la herejía. Luego, no hubo milagro en Buenos Aires.

Veamos cada uno de esos argumentos.

1- El primero simplifica demasiado la cuestión, y simplificándola confunde dos cuestiones. Una es saber si puede o no haber milagros fuera de la Iglesia. La otra es saber si la Iglesia conciliar es totalmente ajena a la Iglesia católica o no.

A la primera cuestión debe responderse, con Santo Tomás, que sí. Puede haber milagros “fuera de la Iglesia” bajo ciertas condiciones. Véanse los artículos del Prof. Carlos Nougué a este respecto [ver los links al final. NP]. Lo que Dios no hace es confirmar el error o el vicio con un milagro, pero Él puede confirmar una verdad o una virtud con un milagro, y esto incluso entre los paganos. Si algún bien fue realizado entre los paganos, estos bienes fueron realizados por inspiración o acción de Dios (cf. De Potentia, cuestión VI, artículo V, ad 5um). En el mismo artículo, Santo Tomás dice que es posible que Dios haya hecho un milagro para dar fe de la castidad de una virgen pagana. Puede mencionarse también el milagro de la mula de Balaam que habló claramente, como se lee en las Sagradas Escrituras. Balaam era un mago pagano. La mula habló porque Dios quería advertirle que no llevara adelante su intento de maldecir a los judíos (Núm. XXII).

DOMINICOS DE AVRILLÉ: "DE LA SECTA NEO-MODERNISTA QUE OCUPA LA IGLESIA CATÓLICA"







Este texto, publicado por los Dominicos de Avrillé, trata de la dualidad "iglesia conciliar" - Iglesia Católica. Rebate las dos posturas extremas que existen al respecto (la de los acuerdistas y la de los "eclesiavacantistas"), concentrando el mayor esfuerzo en la refutación de la postura de Mons. Fellay y demás ralliés o acuerdistas. Este texto coincide plenamente con lo que hemos publicado, hace pocos días, acerca del "eclesiavacantismo".

Fuente: Le Sel de la Terre, Otoño de 2015.

Nos ha sido enviado recientemente este documento redactado por un sacerdote. Analiza bien la situación de la Iglesia tal como nosotros la hemos descrito varias veces (ver especialmente los editoriales de este número y del precedente).
Le Sel de la terre
Cincuenta años después del concilio Vaticano II y la subsecuente reacción del movimiento tradicionalista ante la crisis de la Iglesia, se pueden distinguir tres tendencias divergentes sobre la relación a mantener entre la Iglesia Católica y la iglesia oficial. Es decir, entre el Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo y los clérigos y fieles apegados a la Jerarquía y a las reformas posconciliares.

Para algunos, estas son dos Iglesias sustancialmente distintas, absolutamente separadas, y no se puede pertenecer a las dos al mismo tiempo. Estas dos Iglesias tienen una fe diferente, ritos diferentes, una legislación diferente, y es necesario escoger entre una y otra. La lógica lleva también a ya no rezar públicamente por el papa actualmente reinante, pues es el papa de otra iglesia que no es -o ya no es- católica.

Para otros, al contrario, la Iglesia oficial, jerárquica, romana, conciliar no es una iglesia aparte, sino que es verdaderamente la Iglesia católica real, la única, la verdadera, la visible, la Iglesia de hoy, y es inadmisible hacer una distinción real entre la iglesia conciliar, oficial, y la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo. Esta lógica llevará también a pertenecer oficialmente, visiblemente, canónicamente a esta jerarquía, para asegurarse de pertenecer a la única Iglesia, católica y apostólica.

Estas dos concepciones, durante un medio siglo de debates entre tradicionalistas, los han dividido y llevado a formar dos líneas extremas, etiquetadas comúnmente como “sedevacantistas” y “ralliés”. Nuestro análisis puede parecer sumario, pero la experiencia lo ha probado: cuando un tradicionalista, clérigo o laico, ya no hace distinción entre la Iglesia oficial y la Iglesia católica, termina un día u otro poniéndose al servicio de la primera, y así abandona el combate de la fe exigido por la segunda en este tiempo de apostasía inmanente y general.

De hecho, el problema está mal planteado, como si hubiera un dilema entre sólo dos alternativas. Hay una distinción entre la Iglesia oficial y la Iglesia católica, y ésta ha sido hecha por todos nuestros antecesores del combate de la fe después del concilio. Es suficiente con refrescar nuestras memorias y de recordar estas fórmulas bien conocidas: “La Iglesia ocupada”, “Roma ocupada”. La Iglesia conciliar y neo-modernista no es por lo tanto ni una Iglesia substancialmente diferente de la Iglesia Católica, ni absolutamente idéntica, ella misteriosamente tiene de la una y de la otra, es un cuerpo extraño que ocupa la Iglesia Católica. Por lo tanto, es necesario distinguirlas sin separarlas.

Dejamos bien en claro: un “cuerpo” y no una “enfermedad”, “tendencia”, “espíritu”, o “concepción falseada”, como han querido demostrarlo en DICI n° 273, rechazando por principio el considerar a la iglesia conciliar como una “sociedad distinta de la otra” (pág. 8). Esta negación podría ser admitida, tomada rigurosamente, en el sentido, definido más arriba, de una sociedad absolutamente, sustancialmente diferente de la Iglesia católica. Pero nos parece peligrosa en su sentido obvio, y en todo caso contraria a la doctrina de San Pío X, que calificaba a los modernistas de asociación secreta (clandestinum foedus; Motu proprio del 1-09-1910) que se esconde en el mismo seno y en el corazón de la Iglesia (sinu gremioque Ecclesiae; Pascendi, 1907).

Lo que el magisterio enseñó en el origen del modernismo, nuestros antecesores lo recordaron en términos enérgicos respecto al neo-modernismo, calificando sus jerarcas de “secta”; y no vemos en qué el principio habría cambiado en la actualidad… Que se nos permita por lo menos, incluso si ahora este debate desagrada a algunos en la Tradición, recordar algunas citas lapidarias:

miércoles, 27 de enero de 2016

MÁS IMÁGENES DE LA HORRIBLE NEO-IGLESIA DE LA NEO-FSSPX EN MADRID



El blog NON POSSUMUS  nos ofrece dos nuevas fotos de la horrible nueva iglesia de la Neo-FSSPX en Madrid. Ofrecemos ampliaciones de algunos detalles para que se aprecie mejor la clase de adefesio –nada tradicional, desde ya- que se está perpetrando en la congregación de la que algunos aún insisten en afirmar que “nada ha cambiado”.



LA EDAD DEL GLOBO


Si Ud. quiere saber dónde aparece esta fotografía, espere hasta el final de la nota.


Cuando niños, todos amamos los globos, insustituibles adornos de las fiestas de cumpleaños, de las salidas a pasear en parques y plazas y de espectáculos circenses. Como si fueran un reflejo de nuestro ligero y gracioso transcurrir por el mundo, una cosa tan simple como una esfera de color vivo repleta de aire es capaz de divertir a un grupo de niños hasta que inevitablemente uno de aquellos haga reventar gozoso el disputado y frágil trofeo. ¡Oh, alegres niñerías que siempre se repiten a lo largo del tiempo y en todas partes!

Pero he aquí que con el tiempo este sencillo “receptáculo de materia flexible lleno de gas, que sirve de juguete para los niños, como decoración en fiestas, etc.” (Según definición RAE), que desde un comienzo acompañó a bufones y trovadores, parece haber adquirido una importancia prominente que nunca imaginaron los más celebrados eruditos, investigadores y teólogos de la historia. Así, el globo se fue incorporando a los mitines políticos, a las manifestaciones públicas de toda índole, e incluso a las ceremonias religiosas, llegando hasta a dar acto de presencia dentro de los templos católicos. Nunca imaginamos muchos que en ese “etc” de la definición académica entraban cosas tan ajenas y distantes, tan serias e importantes. ¿O será quizás que en los actos religiosos de la iglesia conciliar los globos aparecen incluidos sí como “juguete para los niños” y “decoración en fiestas”? De igual modo, el globo omnipresente en los actos de algunos partidos políticos y en las marchas “pro-vida”, parece dar una señal mediática muy tranquilizadora: allí donde hay globos hay personas amistosas, simpáticas, no agresivas, inofensivas, pacíficas. Personas que prefieren llevar globos y remeritas de colores, antes que crucifijos y banderas de combate. Personas que no quieren resultar chocantes, ni amenazantes, ni tenebrosas, sino positivas, optimistas, dialogantes. Luego, con la suelta de globos, todo el ímpetu vehemente que pudiera haber habido se libera para perderse donde sólo Dios sabe. El viento se lleva el colorido globo con su aire. Nada queda. La fiesta se acaba. Y el liberalismo logró su cometido: evitó que quienes debían ser confrontativos, militantes, beligerantes, fueran lo que su causa exigía, dejando en cambio un tendal de comprometidos con una "fiesta" inofensiva, desplegando una anestesiada respuesta al llamado al combate.  Globitos de colores que alegran las fiestas de los niños, pero tornan ridículo, inútil, afeminado, todo atisbo de combate.






martes, 26 de enero de 2016

BERGOGLIO DISTORSIONA LA ESCRITURA







El blog Unam Sanctam, hizo una breve exégesis del pasaje bíblico que manipuló Bergoglio para insultar y atacar las Tradiciones en la Iglesia católica, que demuestra que Bergoglio sigue distorsionando la Escritura.

¡Los que se resisten al cambio son rebeldes obstinados, idólatras y son culpables de “adivinación”!

Cristianos obstinados y rebeldes.

“Los cristianos obstinados en el ‘siempre se hizo así’, ‘este es el camino’, pecan: pecan de adivinación…Y también es un pecado de idolatría la obstinación: ¡el cristiano que se obceca, peca! Peca de idolatría”.
Francisco  18 enero, 2016

Tenga en cuenta la forma en que Francisco interpreta este pasaje. Saúl ha desobedecido a Dios y perdió el reinado. ¿Cuál fue su desobediencia? Según Francisco, era que Saúl se negó a obedecer a Dios, apelando a la tradición. “Siempre se ha hecho así”, es como Bergoglio parafrasea a Saúl. “Pero Dios, esta vez, no quería eso.” Saúl es retratado como obstinadamente aferrado a una tradición que ahora es contraria a la voluntad de Dios. Dios está tratando de innovar con un nuevo mandato. Saúl no está abierto a la “novedad del Señor.” Él se ha cerrado a sí mismo fuera de las “sorpresas” de Dios y se refugió detrás del velo de las costumbres “sin sentido”.

Así que de acuerdo a la errónea exégesis de Francisco, Dios es el innovador y Saúl es el que obstinadamente se resiste al cambio.

El problema es que las Escrituras indican exactamente lo contrario. Si leemos 1 Samuel 15, vemos que Saúl ni una sola vez apela a alguna costumbre de la tradición para justificar su desobediencia. Él simplemente se excusa. […] Estas son los únicas dos justificaciones que Saúl ofrece para su comportamiento. Él no apela a la tradición, la costumbre, o que “siempre se ha hecho así”. Por lo tanto, la dicotomía que Francisco intenta crear entre Saúl tradicionalista y Dios el innovador no está apoyada por la Escritura.

[…]

Lejos de ser una “sorpresa”, el mandato para erradicar los amalecitas fue establecido muchas décadas de siglos anteriores.

¿CONMEMORAR EL PROTESTANTISMO? FRANCISCO, NO EN MI NOMBRE


Santo Tomás Moro tras su sentencia de muerte.



“Es lícito encolerizarse cuando se sabe qué especie de traidores, ladro­nes y asesinos son los papas, sus carde­nales y legados. Le complacería a Dios que varios reyes de Inglaterra se empeña­ran en acabar con ellos.

Castigamos a los ladrones a espada; ¿por qué no hemos de agarrar al Papa, a los cardenales y a toda la pandilla de la Sodoma romana y lavarnos las manos en su sangre?

Todos estos caerán cuando su sacrílega y abominable Misa haya sido reducida a polvo” (Martín Lutero)

Ayer nos vimos de nuevo alterados con la noticia de que el Papa Francisco ahora resulta que irá a “participar en una ceremonia conjunta entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial para conmemorar el 500° aniversario de la Reforma [protestante], en programa en Lund, Suecia, el 31 de octubre de 2016”.

Dejando de lado la nada desdeñable casualidad de que la fecha sea el día satánico por excelencia de Halloween, me pregunto qué tiene el Papa que conmemorar de la herejía y apostasía que ha desgarrado la Fe de miles de almas sepultándolas al infierno. Reforma para la cual la propia Iglesia estableció una Contrarreforma y, en especial, un glorioso Concilio como fue el de Trento, al que hace décadas se le quiere sepultar en el olvido y que con este acto se le dará oficialmente el acta de defunción, si es que quedaba algún resto de él.

ARTÍCULOS ESCLARECEDORES: PROF. CARLOS NOUGUÉ






lunes, 25 de enero de 2016

¡¡¡EL DEMOLEDOR FRANCISCO PARTICIPARÁ EN LA CELEBRACIÓN DE LOS 500 AÑOS DE LA SATÁNICA REBELIÓN DEL HERESIARCA LUTERO !!!






Comunicato della Sala Stampa della Santa Sede: il Santo Padre Francesco a Lund, Svezia, per commemorare il 500° anniversario della Riforma, 25.01.2016


El Santo Padre Francisco irá a Lund (Suecia) para conmemorar el 500° aniversario de la Reforma

Su Santidad Francisco tiene la intención de participar en una ceremonia conjunta entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial para conmemorar el 500° aniversario de la Reforma, en programa en Lund, Suecia, el 31 de octubre de 2016.

***

¡Dios quiera librarnos pronto de este Pontificado terrible!

En tanto...




Mons. Fellay calla ante este y los demás escándalos de "nuestro querido Santo Padre" (Mons. Fellay dixit).
Sepa por qué.


sábado, 23 de enero de 2016

COMENTARIOS ELEISON - EL PARÁSITO Y EL HUÉSPED I



 Número CDXLV (445)
Enero 23, 2016

EL PARÁSITO Y EL HUÉSPED – I

Mons. Williamson




(Traducción y notas: NON POSSUMUS)

Acerca del bien, para existir depende el mal.
Así la Neoiglesia sin la Iglesia Verdadera no podría existir.

La finalidad que tuve al decir, hace medio año, que un sacerdote no está obligado en todos los casos a prohibir a un Católico el asistir a la Nueva Misa (NOM) [ver acá. NP], no fue, obviamente, decir que está perfectamente bueno asistir al NOM. El rito NOM es, en sí mismo, el acto central de culto de la falsa religión centrada en el hombre del Vaticano II, tras del cual vino ese rito en 1969. De hecho, la obligación de alejarse del NOM es proporcional al conocimiento que uno tenga de cuán malo es [ver acá. NP]. Él ha contribuido enormemente a que incontables Católicos pierdan su fe casi sin darse cuenta.

Pero hay dos factores que, incluso hasta hoy, han hecho fácil que los católicos sean engañados por el NOM. En primer lugar, este fue impuesto a toda la Iglesia de Rito Latino porque Paulo VI hizo todo lo que pudo para presentarlo con toda la fuerza de su autoridad Papal, la cual en 1969 parecía inmensa. Todavía hoy el NOM pasa como el rito “ordinario”, mientras que la Misa de todos los tiempos es oficialmente rebajada a “extraordinario”, por lo que, incluso 47 años después, un católico honesto puede sentirse todavía obligado a asistir por obediencia al NOM. Por supuesto que en realidad no puede haber tal obligación, porque ninguna ley de la Iglesia puede obligar al católico a poner su fe en peligro, lo que normalmente hace por asistir al NOM, tanto así es su falsedad.

Y en Segundo lugar, el NOM fue introducido gradualmente, en una serie de hábiles cambios graduales, notablemente en 1962, 1964 y 1967, por lo que la revolución masiva de 1969 encontró a los católicos listos para la novedad. De hecho, incluso actualmente el rito NOM incluye opciones para el celebrante que hacen posible para él celebrar el NOM ya sea como una pura ceremonia de la nueva religión humanista, o como una ceremonia tan parecida a la verdadera Misa como para engañar a muchos católicos en cuanto a que no hay una diferencia significativa entre los ritos antiguo y nuevo. Por supuesto que, en realidad, como siempre dijo Monseñor Lefebvre, es mejor el rito antiguo en lenguaje moderno que el nuevo rito en latín, debido a la disminución o la total falsificación de la doctrina católica de la Misa en el NOM.