viernes, 27 de marzo de 2015

DOM TOMÁS DE AQUINO OSB: UNA CONFESIÓN DE MENZINGEN.





El comunicado de Menzingen del 19 de marzo, aunque breve, nos enseña un buen número de cosas. Entre otras, encontramos allí una confesión: que Monseñor Williamson fue expulsado de la Fraternidad San Pio X a causa de su oposición a la política acuerdista de Mons. Fellay.

Hasta el presente, Menzingen hablaba de desobediencia: Monseñor Williamson era un indisciplinado, un mal subordinado que no obedece las órdenes recibidas. Ahora, Menzingen confiesa la verdadera razón“las vivas críticas" de Mons. Williamson respecto a las relaciones de Menzingen con Roma. Lo mismo Mons. Faure. He aquí su falla.

El affaire de la carta de los tres obispos a Mons. Fellay y a sus asistentes no fue digerido. Relaciones con Roma, Mons. Lefebvre bien que las tuvo, pero con la esperanza que Roma se recuperara, que diera marcha atrás. De hecho, Mons. Lefebvre era quien dirigía las negociaciones y lo hacía con una certeza invencible, porque su criterio fue la fe de siempre. Incluso, al hacerlo, casi cayó en la trampa de Roma. “Fui demasiado lejos”, dijo.

Por el contrario, con Mons. Fellay, las cosas suceden de manera completamente diferente. No es él quien dirige las negociaciones. No es él quien tiene la fuerza de decir a Roma: “Soy yo, el acusado, quien tendría que juzgaros”. No, Monseñor Fellay no se presenta como juez de los errores de Roma. Se presenta más bien como un culpable “en situación irregular” que debe reintegrarse al redil y que sufre porque “su” Fraternidad no lo sigue.

Abramos un paréntesis. ¿Juzgar a Roma? ¿No es este el papel de los superiores y no de los inferiores? Por supuesto. Pero los superiores ya han juzgado. Es Quanta CuraPascendiQuas Primas, etc., que condenan a los papas liberales. Es Roma, la Roma eterna, quien ya ha juzgado al neo-modernismo y neo-protestantismo. Monseñor Fellay parece haber olvidado esto y lo hace olvidar con su “Iglesia concreta de hoy en día”. Cerremos el paréntesis.

Monseñor Williamson bloqueaba las negociaciones de Menzingen. Él constituía una traba. Lo sabíamos bien, pero la casa general daba otra versión. Ahora, ella confiesa. Son “las vivas críticas” de Mons. Williamson contra su operación suicidioque han sido la causa de su expulsión. Ya era tiempo que Menzingen lo dijera. Ya lo hizo ahora.

Sin embargo, Menzingen falsea la cuestión al decir que estas vivas críticas eran sobre “toda relación con las autoridades romanas”. No. Esto no es verdad. Ellas eran sobre la incorporación a Roma, que pondría a la FSSPX bajo el yugo modernista y liberal, por la cual el demonio trata de llegar a lo que Corção llamó “el pecado terminal”: hacer caer los últimos bastiones en una última y monumental afrenta a Dios.

Y a esto no podríamos prestar nuestro concurso. El demonio no logrará sus fines porque Nuestra Señora vela: Ipsa conteret. He ahí nuestra esperanza. Ella no será decepcionada, si nosotros somos fieles por la gracia de Dios: Fidelis inveniatur.


LA NEO-FSSPX SE CONDENA A SÍ MISMA


Consagración episcopal

 De un obispo católico / De un obispo modernista

     Mons. Jean-Michel Faure   /  Mons. Víctor «Tucho» Fernández 






¿Para qué lado se inclina la Neo-FSSPX?

¿A quién condena y con quién busca entenderse?

¿A quiénes rechaza y con quiénes dialoga?


He aquí el pensamiento actual de la Neo-FSSPX, expresado en su comunicado oficial y en sus defensores en diversos sitios y blogs de Internet:


“La Fraternidad San Pío X deplora que este espíritu de oposición resulte en esta consagración episcopal”.

“La Fraternidad San Pío X denuncia la consagración episcopal del R. P. Faure”

“Es el espíritu cismático -de no sumisión al Romano Pontífice- lo que motiva esta ordenación”

“El Padre Faure se ha excomulgado automáticamente (al igual que Mons. Williamson). Carecen de la jurisdicción ordinaria y de la de suplencia. Sus actos del poder de orden son por lo tanto ilícitos.”

“La FSSPX está dispuesta a llegar a un acuerdo con Roma siempre que no se hagan concesiones para la Fe. Mons. Williamson en cambio descarta todo acuerdo con Roma y por ello su actitud cismática de hoy no es más que su consecuencia”.

“Un acto cismatico que amerita la excomunion automática de consagrante y consagrado”.

 “…ahora será más claro: por un lado la FSSPX dentro de la Iglesia, por otro los de la resistencia, fuera de la Iglesia. Ya no nos podrán meter en la misma bolsa de gatos, llamandonos lefebvrianos”.

“Una propuesta de Roma reconociendo a la Tradición tal cual es y que no implique una concesión para la Fe debe ser obedecida aunque "Roma" no se "convierta" en su totalidad. De lo contrario desconocemos su autoridad para mandar cosas legítimas”.

“Que el asistente de la FSSPX prefiera exponer la doctrina en positivo y no en negativo es bueno. Es un hecho palmario. Prefiero que el sermón se integre con el Evangelio del día y no que me recuerden el Syllabus que lo sé de memoria”.


¿Acaso estas declaraciones no podrían estar hechas por los mismos conciliares? Las mismas cosas de que acusaron a Mons. Lefebvre se usan para acusar a Mons. Williamson y Mons. Faure. Ese deseo que vemos de ingresar a la estructura de la iglesia conciliar, porque la FSSPX se siente fuera de regla, ya se había dejado en claro cuando Mons. Fellay dijo, en su boletín interno a los sacerdotes, que había que cambiar la posición con respecto a la Iglesia oficial (ya no hablaba de iglesia conciliar o modernista), y también al decir: “Serán las circunstancias concretas las que nos muestren cuando será el tiempo de "dar el paso" hacia la Iglesia oficial” (Cor Unum, nº 101, marzo 2012). Por supuesto, esas “circunstancias concretas” no eran las que había dicho Mons. Lefebvre: el regreso de Roma a la fe católica.

Vemos también que se ha impuesto esta idea: La FSSPX está dispuesta a llegar a un acuerdo con Roma siempre que no se hagan concesiones para la Fe”, es decir que lo único que importa es la Fraternidad. No interesa que Roma sí haga concesiones en materia de fe. Lo cual muestra también el grado de ingenuidad de parte de quienes hablan así, puesto que el diablo usa la iglesia conciliar para acabar con la verdad católica. Y es el mismo diablo quien ha suscitado ese deseo –bajo la excusa de hacer un bien- de la unión entre dos cosas que deben estar separadas, como son la verdad y el error. Ese regreso deseado es el que ha motivado los interminables diálogos y conversaciones desde hace años, los cuales han desangrado la congregación. Es el gran objetivo, incluso Mons. de Galarreta lo dejó claro en una entrevista al decir que puesto que no era realista esperar la conversión de Roma, entonces había que procurar que Roma, siendo tal cual es (es decir, apóstata y hereje) acepte a la FSSPX tal cual es. Se toman de una frase de Mons. Lefebvre que después fue repudiada por el mismo comportamiento y palabras del Arzobispo, que habló al final claramente de imponer él las condiciones a estos romanos a los que incluso tildó de “anticristos”.

Comprobamos al fin que se ha impuesto la idea de dialogar o negociar con Roma, cuando allí lo que hay que hacer es combatir, pues son enemigos de Cristo y su doctrina católica (aunque sean papas, cardenales y obispos; recordemos el anatema de Gál. 1,9; o también Mateo 7. 15-16). Pero ya no se identifica al enemigo como enemigo, entonces es lógico que no se lo combata y aún que se espere algo bueno de él. Aunque más no sea una “estampilla” de aprobación que diga “reconciliación plena”.

“Uno de los medios de conservar la fe, una de las primeras marcas de unidad, es la huida de los herejes” dijo Dom Guéranger.  Sin embargo la Neo-FSSPX se deshizo de sus hombres más antiliberales para ir al diálogo en busca de su “estampilla”. Y ahora repudian este acto católico -en el mismo orden de los realizados por San Atanasio, San Eusebio de Samosata y Monseñor Lefebvre- porque, claro, es beligerante contra los modernistas, no es una actitud diplomática, que es la única que para la Neo-FSSPX hay que tener. ¿No se la pasa hablando Francisco del diálogo y la cultura del encuentro? Por eso la Neo-FSSPX no quiere ser confundida y declara no tener nullam partem con esta consagración episcopal. ¡Incluso primereó como le gusta a Francisco!

Desde luego, como Menzingen quiere ser parte de Roma pero sin dejar de ser de la Tradición (o al menos de parecerlo), entonces muestran alternativamente dos caras: a veces complaciente con los modernistas romanos, a veces retomando la crítica al Vaticano II. Es un símil de los conservadores dentro de Roma, que defienden a la vez la Misa tradicional y el Novus Ordo, o que resisten a Francisco y elogian a Benedicto XVI.  Francisco es modernista, pero… -aparece el pero de los liberales- lo es en la práctica, no en la teoría. Y así en todo. Es la incapacidad para decir las cosas claramente, el eterno titubeo, la rastrera actitud de querer lograr algo sin jugarse del todo por ello. En suma, la prudencia de la carne.

La verdad, en cambio, es intransigente con el error y lo afirma claramente: “El Evangelio no debe ser acomodado al siglo so pretexto de adaptación. La verdad no es condescendiente sino intransigente. El mismo Señor nos previene contra los falsos Cristos (Mat. 24, 24), los lobos con piel de oveja (Mat. 15), etc., y también San Pablo contra los falsos apóstoles de Cristo (II Cor. 11, 13) y los falsos doctores con apariencia de piedad (II Tim. 3, 1-5). Es de admirar la libertad de espíritu que el Apóstol nos impone al decirnos que ni un ángel debería movernos de la fe que él enseñó a cada uno con sus palabras inspiradas. Véase II Cor. 11, 14, 13, 5 y nota. Cfr. 2, 4 ss. (Comentario de Mons. Straubinger a Gál. 1,9).

En este contexto de doble mensaje y ambigüedad de la Neo-FSSPX, se inscribe el SILENCIO apabullante de los sacerdotes y fieles a los que ya nada escandaliza ni mueve a reaccionar. Se ha perdido el amor a la verdad, por eso siempre hay una buena excusa para no hablar, para no protestar, para no declarar alto la verdad. Se teme ser sancionado, se teme ser mal visto, se teme perder los sacramentos, se teme ser señalado, se teme perder la comodidad, en fin, se teme. Y como si fuera una congregación de buenas beatas se promueve la devotería con abundancia de devociones y peregrinaciones, para disimular así la falta de decisión para cumplir con sus deberes de proclamar la verdad (como ejemplo, recientemente la visita del P. Trejo y comitiva a la Basílica de San José de Flores en Bs. As., “la” iglesia identificada con Jorge Bergoglio, donde incluso todos los 19 de marzo el hoy Francisco iba a celebrar la misa).  

Queremos terminar recordando este lenguaje, cada vez más desusado en las filas de la Tradición: “Hay que precaverse ante el fastidio y la fatiga por la visión de los incesantes combates que señalan el paso de la Iglesia a través de los siglos y jamás debemos olvidar que la Esposa del Salvador debe llevar y justificar en este mundo su glorioso nombre de militante. Combates contra la idolatría, combates contra la herejía, combates por su libertad: todo su pasado y todo su porvenir se encuentra ahí. Sus hijos deben acostumbrarse a la guerra. Si sueñan con una Iglesia tranquila quedarán decepcionados. El siglo de Constantino vio cómo se daba la paz a la Iglesia y sin embargo ninguna otra época fue más agitada, hasta el punto de que los santos doctores tenían nostalgia de los tiempos de los Decios y los Dioclecianos. Las raras y breves épocas en las que la autoridad de la Iglesia fue más respetada no quedaron exentas de tempestades, y en los días de Carlomagno, como en los de Inocencio III, las oleadas del error agitaron la barca de San Pedro. Hoy muchos tienen dificultades para aceptar esta condición. La polémica les escandaliza. El ruido de la menor controversia los inquieta. Pareciera que la religión va a venirse abajo si se discute sobre ella. Nuestros padres no fueron así y nosotros, sus indignos hijos, mereceríamos que ellos renegaran de nosotros si permanecemos en esta flojedad” (Dom Prosper Guéranger, Jesús-Christ, roi de l’histoire).

   

SERMÓN DEL PADRE ERNESTO CARDOZO – 24 DE FEBRERO DE 2015 – BETIM/MG, BRASIL


miércoles, 25 de marzo de 2015

NON POSSUMUS: ENTREVISTA EXCLUSIVA A MONS. JEAN MICHEL FAURE


ENTREVISTA EXCLUSIVA A 
MONSEÑOR JEAN-MICHEL FAURE

25 de marzo de 2015



ESPAÑOL - FRANÇAIS - ENGLISH 



Su Excelencia, hay algunos que se preguntan los motivos que llevaron a que su consagración fuera hecha con tanta discreción. ¿No habría sido mejor dar la mayor publicidad posible a un acontecimiento tan feliz?

La consagración debió ser hecha así para que no fuera impedida. La situación de Mons. Williamson sigue siendo delicada. Se eligió este monasterio por ser un lugar un poco alejado y que facilitara ciertas medidas de seguridad. Además los espacios acá son adecuados y se dispone de suficientes ministros para la liturgia. Ante todo, había que evitar cualquier disturbio, y eso se logró absolutamente.

Excelencia, ¿nos puede decir algunas palabras sobre la firma del protocolo de 1988? ¿Usted estaba con Mons. Lefebvre en esos días?

Yo no estaba, sino que me enteré de esos hechos como cualquier otro miembro de la FSSPX. El 5 de mayo de 1988 Mons. Lefebvre firmó un protocolo para un acuerdo con Roma en el que el Papa le reconocía el derecho a consagrar a un Obispo de entre los sacerdotes de la Fraternidad. En ese momento esto se consideró como algo necesario para que la obra de Mons. Lefebvre pudiera sobrevivir después de su muerte, pero tal cosa fue también el cebo y el anzuelo para obtener la firma de Monseñor. Pienso que cuando Mons. Lefebvre firmó ese documento tuvo un momento -muy pasajero- de debilidad, como fue el caso de Santa Juana de Arco, e igual que ella, él escribió, después de “la peor noche de su vida” una carta de retractación al representante del Vaticano, mediante la cual quedaba anulado el protocolo. Mons. Fellay no puede valerse de ese momento de debilidad retractada para decir que está imitando la conducta de Mons. Lefebvre. “Yo he ido demasiado lejos”, diría después Mons. Lefebvre, refiriéndose a la firma del protocolo. Sobre la diplomacia y sobre sus interlocutores romanos, Mons. Lefebvre no se hacía ninguna ilusión, según queda demostrado en muchas de sus declaraciones y en la determinación nada diplomática que aparece claramente en su declaración fundamental de 1974 sobre las dos Romas: la eterna y la modernista, o las dos iglesias: la católica y la conciliar. Y Mons. Fellay, en la medida en que confunde la Roma actual, oficial, modernista con la Roma eterna; se hace infiel a la Roma eterna, maestra de la verdad. Confunde iglesia conciliar -de la cual Mons. Lefebvre tanto habló- e Iglesia Católica. Para Mons. Fellay no hay más que una sola iglesia y una sola Roma: esto es la antítesis de la postura de Mons. Lefebvre.

Excelencia, en estos días hemos podido leer muchas críticas a su persona. Definitivamente el demonio no está muy feliz con su consagración. ¿Qué nos dice al respecto?

Lo que sucede es que nosotros pretendemos seguir lo más exactamente posible la línea de Mons. Lefebvre, por eso recibimos ataques de la derecha y de la izquierda, tal como le sucedió a  Mons. Lefebvre.

¿De la izquierda y de la derecha?

Sí. La izquierda son los que están llevando a cabo la integración de la FSSPX a la iglesia conciliar, y la derecha son los sedevacantistas. El sedevacantismo es una simplificación excesiva (y a veces no exenta de sentimentalismo, que se puede comprender) de la situación que, a nivel prudencial, no fue aceptado, luego de un profundo examen, por Mons. Lefebvre y los teólogos y canonistas de alto nivel que él podía consultar. En esto habría que hablar de una verdadera gracia de estado por parte de Monseñor Lefebvre, que tuvo, en cierta medida, el papel de San Atanasio frente al modernismo. Para nosotros no hay duda de que la Providencia lo puso para guiarnos en esta crisis de la Iglesia que ha empeorado desde la muerte de él, pero que sigue siendo sustancialmente la misma. No se puede decir que Francisco tenga una responsabilidad mayor que Pablo VI o Juan Pablo II en el desarrollo de esta crisis que enfrentaron Mons. Lefebvre y Mons. De Castro Mayer, el P. Calmel y tantos grandes teólogos.

Sin embargo, Ménzingen dice que Su Excelencia y Mons. Williamson reconocen a las autoridades romanas “de modo puramente retórico”.

Ni más ni menos que Mons. Lefebvre. Por eso es que también nos atacan los sedevacantistas, y de modo bastante violento.

¿Su Excelencia reza en las misas por el Papa Francisco?

Yo cumplo las instrucciones de Mons. Lefebvre al respecto: rezar por el Papa y denunciar sus herejías, a ejemplo de San Atanasio y tantos santos que tuvieron que oponerse a los Papas de su época.

A propósito de estos Papas liberales y modernistas y de la cuestión Iglesia Católica – iglesia conciliar, ¿Su Excelencia concuerda con la postura que los Dominicos de Avrillé exponen en el estudio tituladoUna Jerarquía para Dos Iglesias"?

Sí.

Sigamos con el tema del Papa. En la entrevista anterior preguntamos al Padre Faure que haría si fuera invitado al Vaticano por el Papa Francisco. Ahora le preguntamos a Monseñor Faure qué le diría a Francisco.

Ante todo, digo que tal entrevista es prácticamente imposible, ya que una condiciónsine qua non sería la presencia de Mons. Williamson y otros sacerdotes nuestros, siendo excluido absolutamente cualquier tipo de “negociación” en vista a un acuerdo del tipo que sea mientras, como decía Mons. Lefebvre, no exista una conversión radical de Roma aceptando, de hecho y de derecho, todas las encíclicas anteriores al Vaticano II, así como las condenas en contra del liberalismo y del modernismo que ellas contienen; lo que aparentemente no sucederá antes de la tercera guerra mundial (que parece próxima). Yo le diría al Papa: ¿a qué iglesia pertenece usted, a la Iglesia Católica o a una falsificación de la Iglesia? Su función es confirmar en la fe a sus hermanos. Le recordaría estas palabras de San Pablo: vuestra autoridad es para edificar y no para destruir (2 Cor 13, 10), para edificar y no para destruir ni disminuir la fe y la moral de los católicos. Le diría también esto, citando a Mons. lefebvre: ¿Está Usted de acuerdo con todas las grandes encíclicas anteriores a Juan XXIII y con todos los Papas hasta Pío XII inclusive? ¿Está Usted en “plena comunión” con esos Papas y con sus enseñanzas? ¿Acepta el juramento anti modernista? ¿Está a favor del Reino social de Nuestro señor Jesucristo? Si Usted no acepta la doctrina de esos predecesores suyos, es inútil hablar con Usted. Es porque somos fieles a la Roma eterna que nos vemos obligados a separarnos de la Roma modernista y liberal, actual y oficial. No es porque Ménzingen se esté dejando seducir que un Mons. Williamson o yo caeríamos en la misma trampa.

Volviendo a lo de las críticas y mentiras respecto de su persona, algunas de ellas son extremadamente ridículas. Por eso perdone esta pregunta que formulamos con el fin de honrar a la verdad y de proteger a algunas almas simples y excesivamente crédulas: ¿nos puede decir algo sobre las circunstancias del entierro de su padre?

El 3 de marzo de 1986, el cuerpo de mi padre fue llevado a mi casa para ser velado. Ahí fue puesto sobre mi cama y no en el piso, como falsamente pretenden los calumniadores sedevacantistas. ¡Que digan los nombres de los testigos! Personalmente yo puedo nombrar al Padre Canale FSSPX, que celebró la misa de Requiem, al P. Ricardo Olmedo FSSPX y a los profesores del seminario, que conocían los hechos; a los seminaristas que hoy son Padres, al P. Schmidberger FSSPX, que estuvo en la misa y en el cementerio, y también a los miembros de la familia Masuda, que fueron grandes benefactores del seminario en los comienzos de éste y que estuvieron toda la noche en la velación. Éstos, más tarde, acogieron en su campo, por misericordia, la veintena de seminaristas que salieron del seminario con ocasión de la rebelión sedevacantista de 1989. Mi padre está enterrado en el pequeño cementerio del seminario de la Fraternidad, donde su tumba es bien visible. A su misa asistieron todos los seminaristas y muchos sacerdotes y fieles. En ese episodio nada hubo de raro y nada hay que ocultar, sino que lo que hay en esto es un ejemplo de la lógica sedevacantista para poder decir que el Obispo Faure es judío: yo nací en Argelia; los judíos son numerosos en Argelia; luego, ¡yo debo ser judío! Pero como los musulmanes son mucho más numerosos, ¿acaso no seré un musulmán marrano? Contra las calumnias e invenciones más ridículas, yo dispongo en Francia de un bien hecho árbol genealógico de mi familia, que haré público cuando vuelva allá.

¿Y qué nos puede decir sobre la crisis que tuvo lugar en el seminario de Argentina en 1989? También se le culpa de eso.

Acerca de la crisis del seminario de Buenos Aires, aclaro que yo llegué a México el día 24 de septiembre de 1985, cinco días después del terrible terremoto, luego de haber sido nombrado como Superior del Distrito de México, pero esa crisis tuvo lugar en 1989, en el marco de la rebelión sedevacantista en contra de Mons. Lefebvre. El director, un profesor y varios Padres de esa tendencia habían influenciado a la mitad de los seminaristas de La Reja, los que en 1989 esperaron la visita del P. Schmidberger para salir en masa del seminario e irse a un “seminario” hecho por un grupo seglar mejicano. Fracaso total: un pequeño grupo de ellos se quedó en un monasterio abandonado cerca de Córdoba, Argentina, y luego en los alrededores de Luján y finalmente en El Bolsón (al Sur de Argentina). Entonces es una falsedad evidente que el supuesto escándalo del entierro de mi padre, ocurrido tres años antes, haya provocado la salida inmediata de esos veinticinco seminaristas. Sobre estos hechos escribe Mons. Tissier em la biografía de Mons. Lefebvre (pág. 546, 2da. Edic. correg., Edit. Clovis, 2002).

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FRANÇAIS

IN MEMORIAM - MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE: 24 AÑOS DE SU PARTIDA




“Guardemos la fe por encima de todo, es por ella que Nuestro Señor ha muerto, a causa de la afirmación de su divinidad, es por ella que han muerto todos los mártires, es por ella que se han santificado todos los elegidos. Huyamos de los que nos la hacen perder o que la disminuyen.

“O Timothee, depositum custodi, devitans profanas vocum novita- tes... Certa bonum certamen fidei, apprehende vitam ceternam” (I Tim. 6, 30 y 12): “¡Oh Timoteo! Guarda el depósito evitando las novedades profanas...Pelea el buen combate de la fe, arrebata la vida eterna”


Monseñor Marcel Lefebvre


LA MADRE DEL SALVADOR Y LA ANUNCIACIÓN




El día de la Anunciación señala un gran progreso de la gracia y de la caridad en el alma de María.

Conveniencia de la Anunciación

Como lo explica Santo Tomás (1) convenía que el anuncio de la Encarnación fuese hecho a María, para que fuese instruida y pudiese dar el consentimiento. Por él, dicen los Padres, concebía espiritualmente al Verbo, antes de concebirlo corporalmente. Dio este consentimiento sobrenatural y meritorio, añade Santo Tomás, en nombre de la humanidad, que tenía necesidad de ser regenerada por el Salvador prometido. Convenía también que la Anunciación fuese hecha por un ángel, como embajador del Altísimo. Un ángel rebelde había sido la causa de la perdición y de la caída, un ángel santo, el más elevado de los arcángeles, anuncia la redención (2).
Convenía también que María fuese instruida del misterio que se iba a realizar en ella, antes que S. José, pues era superior a él por su predestinación a la maternidad divina. Convenía, en fin, que la Anunciación se hiciese por una visión corporal acompañada de una iluminación intelectual, porque la visión corporal, en estado de vigilia, es más segura que la visión por la imaginación que se hace algunas veces en sueño, como aquella con que fue favorecido S. José, y la iluminación sobrenatural de la inteligencia indicaba infaliblemente el significado de las palabras anunciadas (3). La alegría y la seguridad sucedieron al temor y al asombro, cuando el ángel dijo a María: No temas, María, porque has encontrado gracia delante de Dios. He aquí que concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le darás el nombre de Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo... El Espíritu Santo vendrá sobre ti y te hará sombra la virtud del Altísimo. Y por eso lo santo que nacerá de ti, será llamado Hijo de Dios (Luc, I, 30-35). El ángel añade una señal y la razón del suceso: Ya Isabel, tu parienta, ha concebido también un hijo en su vejez., y éste es su sexto mes, en ella que es llamada la estéril: porque no hay cosa alguna imposible para Dios (ibíd., I, 36-38).
María dio entonces su consentimiento, diciendo: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra (ibíd., 38).
Bossuet hace notar en las Elevaciones sobre los misterios, XII semana, elevación VI, que la Santísima Virgen ha manifestado por este consentimiento tres virtudes principales: La santa virginidad, por la alta resolución de renunciar para siempre a todos los placeres de los sentidos; la humildad perfecta ante la infinita grandeza de Dios que se inclina hacia ella; la fe, porque era necesario concebir en su espíritu al Hijo de Dios, antes de concebirlo en su cuerpo. Por esto le dirá Isabel: “Bienaventurada la que creyó, porque cumplido será lo que te fue dicho de parte del Señor” (Luc, I, 45). Manifestó también una gran confianza en Dios y gran valor, pues no ignoraba las profecías mesiánicas, principalmente las de Isaías, que anunciaban los grandes sufrimientos del Salvador prometido y en las que debía participar María.
Lo que más admira a las almas interiores en la Santísima Virgen, en el día de la Anunciación, es el total olvido de sí misma, que es seguramente el summum de la humildad. No pensó más que en la voluntad de Dios, en la importancia de este misterio para la gloria divina y para la salvación de las almas. Dios, grandeza de los humildes, ha sido su única grandeza, y por lo tanto su fe, su confianza y su generosidad han estado a la altura del misterio en el que debía participar.
Fulano es a lo mejor y se estima como el mayor poeta de su época, tal otro el mayor filósofo o el mayor político y éstos ponen su grandeza en su genio. La Santísima Virgen, la más sublime de todas las criaturas, se olvidó totalmente de sí y puso toda su grandeza en Dios. Deus humilium celsitudo (4), Dios, grandeza de los humildes, reveladnos la humildad de María, proporcionada a la profundidad de su caridad.
Santo Tomás (5) nota que en el instante de la Encarnación hubo en María, por la presencia del Verbo de Dios hecho carne, un gran aumento de la plenitud de gracia. Si no había sido antes confirmada en gracia, lo fue en este momento.

martes, 24 de marzo de 2015

NON POSSUMUS: ENTREVISTA A MONS. WILLIAMSON (19 DE MARZO)





ENTREVISTA HECHA A MONS. WILLIAMSON INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE LA CEREMONIA DE CONSAGRACIÓN DE MONS. FAURE


¿Recibió usted el apoyo de los sacerdotes en esta consagración?

Sí, hubo un grupo de sacerdotes de América Latina y de los Estados Unidos y otros lugares. Hay sacerdotes que comprenden, no son numerosos, pero tienen valor, tienen la fe, y están resueltos a seguir adelante.

¿Qué lo decidió a llevar a cabo la consagración ahora?

Cada día era más razonable ante la amenaza de la guerra, que está muy cerca de nosotros, y por dos veces ha sido evitada con Siria y con Ucrania, y el Occidente delincuente está provocando a los rusos y llegará el momento en que Putin dirá que es suficiente y atacará.

Excelencia, ya han comenzado a levantarse las voces que dicen que usted y Monseñor Faure están excomulgados, ¿qué nos puede decir al respecto?

La Verdad es más importante que la autoridad. La autoridad existe para servir a la Verdad, y las autoridades romanas han dejado la Verdad, gracias al concilio, y cada día más, desgraciadamente. Entonces sus castigos y sus censuras no tienen peso, no tienen valor.

¿Qué cualidades consideró de Monseñor Faure para consagrarlo Obispo?

Es calmado, tiene experiencia, es viejo, un poco menos viejo que yo, tiene 73 años, además es inteligente y tiene la fe. Tiene además la experiencia de la Revolución, porque tuvo que huir de Argelia en su juventud, perdió todo por esta Revolución y conoció la traición del General De Gaulle, entonces comprende al mundo moderno. Muchos de los sacerdotes jóvenes casi no tienen experiencia del mundo moderno ni de la Revolución, entonces no comprenden perfectamente el mal. Por ejemplo, Mons. Fellay no comprende para nada lo que son las tentaciones y los peligros del Vaticano II y su esfuerzo por acercarse al mundo moderno. No comprende, e igualmente muchos de los otros sacerdotes de la Fraternidad. Son demasiado jóvenes, y Monseñor Faure, siendo viejo y con experiencia, evita esta trampa de ignorancia de lo que es verdaderamente la iglesia moderna, el mundo moderno y todo lo demás.

La base de Monseñor Faure será Francia. Usted, ¿seguirá visitando América como antes?

Así está previsto, aunque los acontecimientos pueden decidir otra cosa. Monseñor Faure puede volver a América Latina muy a menudo porque allí está su corazón. Probablemente así será.

Excelencia, ¿habrá más consagraciones?

Muy posible. Esta vez se hizo discretamente, pero la próxima vez serán más de uno los consagrados y se publicará con anticipación.

¿Será de nuevo en Brasil?

No, sería probablemente en Europa. Gracias a Dios tuvimos a Brasil para realizar esta primera consagración, porque está lejos de Europa y lejos de muchos problemas. Ahora ya no soy el único obispo y entonces el peligro no es tan grande.

¿Espera de la Fraternidad una condenación a esta consagración?

Espero que no lo haga pues sería un mal y no deseo a la Fraternidad el mal.

Un sacerdote de la Fraternidad ha dicho recientemente que la Resistencia es un grupo de desequilibrados sin futuro.

Por supuesto, eso es lo que han dicho de Monseñor Lefebvre. Pero no se juzgan las cosas según las posiciones de los hombres, pues son falibles y pueden dejarse engañar.

Y se acusa también de orgullo.


Acusaron también a Monseñor Lefebvre de orgullo. Pero defender la Verdad y afirmar que la Verdad está por encima de todos los hombres, esto no es orgullo, es humildad. Hay una Verdad objetiva encima de todos nosotros, encima de Nuestro Señor en cuanto hombre, dice muchas veces en el Evangelio de San Juan dice muchas veces Yo no he venido a hacer Mi Voluntad, sino la Voluntad de mi Padre. Entonces Nuestro Señor como hombre está por debajo de algo que está por encima de Él. Es humilde. Y dice a los Fariseos: Si Yo dijera como vosotros que no conozco la Verdad, sería mentiroso.  Si Yo bajara mis afirmaciones, sería mentiroso, bajar mis pretensiones, mis exigencias, sería levantarme contra el Padre. Las exigencias, lo absoluto viene del Padre. Para todos nosotros, incluso para Jesús hombre. 

lunes, 23 de marzo de 2015

BREVE RESPUESTA DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB AL COMUNICADO DE MENZINGEN DEL 19 DE MARZO DE 2015.-






Menzingen denuncia la consagración de Monseñor Jean Michel FAURE como no teniendo nada en común con las consagraciones de 1988. Para hacerlo, la casa general de la FSSPX hace un cierto número de consideraciones. Examinemos cuatro de entre ellas:

 1)Monseñor Williamson y Monseñor Faure han sido expulsados de la Fraternidad porque estaban contra toda relación con Roma.

Esto es falso. Ellos están contra la manera que lo hacen Mons. Fellay y sus asistentes, e incluso el capítulo general de 2012, que buscan un acuerdo práctico sin conversión de Roma.

2) Monseñor Williamson y Monseñor Faure no reconocen las autoridades de Roma.

Esto es igualmente falso. Ni uno ni otro son sedevacantistas.

3) Menzingen insinúa que la publicidad del acontecimiento fue insuficiente y la compara a la gran publicidad de 1988.

Comparada a la de 1988, la del 2015 fue pequeña, pero considerada en ella misma, no es una cuestión menor. Si contamos a todos los que participaron en la ceremonia, vemos representantes de los siguientes países: Inglaterra, Francia, Estados Unidos, México, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia y Brasil. Una centena de fieles asistieron a la ceremonia. Los medios de comunicación o bien telefonearon o bien acudieron.

4)La cuarta cuestión se refiere al estado de necesidad.

Digamos que nos parece ver allí la punta del iceberg bastante conocido: el estado de necesidad de 1988 ya no sería el del 2015. Roma ya no es tan agresiva contra la Tradición como en 1988. Esta es una vieja canción: ¡Roma cambia! ¡Sí! Roma cambia… ¡para peor! Y esto, desde Benedicto XVI.

Conclusión: Menzingen desaprobó la consagración de Monseñor Faure; más que eso, la ataca. Es normal. En tanto que Menzingen no comprenda que está en el mal camino, atacará toda resistencia a su política de acercamiento con Roma.

En el fondo, lo que está en juego, es lo que Monseñor Lefebvre dijo durante su sermón histórico de Lille en agosto de 1976:

Yo quiero que a la hora de mi muerte, cuando Nuestro Señor me pregunte: “¿Qué has hecho con tu gracia episcopal y sacerdotal?” Yo no tenga que escuchar de la boca del Señor: “Tú has contribuido a destruir la Iglesia con los otros”.

Nosotros tampoco. Es por eso que nosotros continuamos el combate, y para eso, necesitamos obispos. Esta es la razón de la consagración del 19 de marzo. No hay que buscarla en otra parte.



DE ESTA IGLESIA DEMANDA LA “ESTAMPILLA” DE APROBACIÓN LA NEO-FSSPX. ESTA IGLESIA ES LA QUE “EXCOMULGA” A LA VERDADERA TRADICIÓN, NO A LA FALSA TRADICIÓN


Pastor Luterano Pedro Bullón (izquierda) y Sacerdote Católico Padre Marco Agüero Vidal (derecha) presiden la Primera Comunión Unida en Pamplona Alta, Lima Diciembre del 2014. Foto: LWF/S.Hawkey


Información del blog Catapulta 

ESPANTOSO

“El 7 de Diciembre de 2014, el Padre Católico Marco Agüero Vidal y el pastor de la Iglesia Luterana Evangélica Peruana (ILEP) Rev. Pedro Bullón celebraron de manera unida la Primera Comunión para confirmados Católicos y Luteranos en Pamplona Alta, San Juan de Miraflores – Lima, Perú. En esta entrevista con el Informativo Luterano Mundial (LWI), los dos líderes eclesiales destacan momentos históricos en la jornada de “vivir un ecumenismo de base”.

En sus palabras, explique los aspectos principales y mensaje de la Primera Comunión para confirmandos Católicos y Luteranos el pasado Diciembre.

Los aspectos más destacados fueron haber trabajado con un material proporcionado por la Parroquia Católica para la Primera Comunión debido a su versatilidad y acercamiento a la realidad peruana teniendo en cuenta sus diversos escenarios (familiares, barriales, personales, etc.). El comienzo de los primeros pasos de un reconocimiento mutuo de ambas partes para hacerlo de forma oficial posteriormente. Finalmente, los sentimientos de alegría y satisfacción por parte de los familiares en la Celebración misma fortalecieron de esta forma la relación de Vecinos a una más amplia: la de las Amigos y Amigos de Jesús.


Nota catapúltica
Y todo esto pasó en las vísperas de la Inmaculada Concepción… ¡Exsurge, Dómine!