sábado, 4 de julio de 2015

SÁBADO MARIANO - NO OLVIDE REZAR EL ROSARIO






REFUGIÉMONOS BAJO LA ÉGIDA DE MARIA

P. Marie-Dominique O.P.[i]

Esta Mujer agotada por el sufrimiento, escribe el P. Faber[ii], es la fuerza de la Iglesia.

Podemos llamar a la Virgen María Nuestra Señora de las Tempestades. La Virgen María es como los inmensos robles de nuestras selvas, que no quebrantan las más duras tormentas:

-En las tempestades de la vida, es en Ella que es necesario buscar abrigo y seguridad empuñando nuestro rosario.

-Agrupémonos también en torno a Ella en este tiempo en que la Iglesia revive la Pasión de Nuestro Señor, donde las tinieblas han recubierto al mundo como el Viernes Santo en el Calvario. Cuando los hombres de Iglesia ya no son una luz, la oscuridad recubre la tierra.

Es Nuestra Señora quien nos hará perseverar en la verdadera fe y en el estado de gracia hasta que Nuestro Señor haga que termine la prueba, ya sea individualmente llamándonos a Él a la hora de nuestra muerte, sea colectivamente haciendo terminar la crisis de la Iglesia a su hora –y Él solo podrá ponerle fin. Esperando, no capitulemos por hastío y falta de espíritu de fe, entregando las armas al mundo o a la iglesia conciliar. Hay que aguantar hasta el final como Nuestra Señora. No nos angustiemos si solo somos muy pocos actualmente: el Viernes Santo había demasiado pocos al pie de la Cruz con Nuestra Señora.

Dijo el Papa León XIII[iii]

En tiempos críticos y angustiosos siempre el principal y constante cuidado de los católicos refugiarse bajo la égida de María y ampararse a su maternal bondad, lo cual demuestra que la Iglesia católica ha puesto siempre y con razón en la Madre de Dios toda su confianza. […] La historia antigua y moderna, y los fastos más memorables de la Iglesia recuerdan las preces públicas y privadas dirigidas a la Virgen Santísima, como los auxilios concedidos por Ella; e igualmente en muchas circunstancias la paz y tranquilidad pública, obtenidas por su intercesión. De ahí estos excelentes títulos de Auxiliadora, Bienhechora y Consoladora de los cristianos; Reina de los ejércitos y Dispensadora de la paz, con que se la ha saludado.

El camino está trazado. Que Nuestra Señora nos ayude a perseverar en él hasta la muerte.



[i] Le Sel de la Terre n°92, pág. 130
[ii] P.F. –W FABER, Al Pie de la Cruz, pág. 444.
[iii] León XIII, Carta Encíclica Supremi Apostolatus del 1 de septiembre de 1883.
***

Si desea unirse a otros católicos para rezar juntos el Santo Rosario por la Consagración de Rusia y el triunfo del Inmaculado Corazón de María, únase a los Cruzados.

COMENTARIOS ELEISON - PAPAS CONCILIARES III



Número CDXVI (416)
04 de julio de 2015

Papas Conciliares – III

Mons. Williamson



La mente de los oficiales de Iglesia, ¿no funciona más?
Puede ser que Dios no pueda evadir medidas extremas.

Lectores de estos “Comentarios”, “Papas Conciliares I” y “II” de hace cuatro y seis semanas atrás, pueden bien haberse llevado la impresión que los “Comentarios” mantuvieron que el Papa Francisco “puede ser inculpable por su ignorancia de sus blasfemias y herejías”, como un lector lo expresó. Esa es una impresión equivocada. Mientras que el liberalismo universal de hoy en día puede excusar “parcialmente” y “relativamente” la destrucción de la Iglesia Católica por los Papas, ciertamente no la excusa completamente. La prueba de su culpabilidad de ellos, al menos parcial, no es difícil de seguir.

La Iglesia Católica pertenece a Dios. Él la fundó y Él la diseñó para funcionar con seres humanos como Sus instrumentos de Él. Estos oficiales humanos de Su Iglesia, Él nunca va a permitir que la destruyan completamente, pero tampoco va Él a arrebatar el libre albedrío de ellos, esto con el resultado que cada uno de ellos puede grandemente merecer o desmerecer según el modo en el cual él usa o abusa de su oficio. Sin embargo, sobre ese uso o abuso depende la salvación de muchas otras almas además de la propia. ¿Cómo entonces puede uno imaginar que Dios no ofrezca a estos oficiales toda la gracia que necesitan para cumplir con sus deberes oficiales para el bien de las almas? Si, entonces, los Papas Conciliares, Cardenales y Obispos son verdaderamente oficiales designados de la Iglesia, como lo parecen y como pocos que no sean sedevacantistas niegan, se sigue que están recibiendo de Dios gracias suficientes para dirigir bien a la Iglesia. Entonces, si en general la echan por tierra, deben estar rechazando gracias de estado, gracias de su oficio. Y, si están rechazando la gracia de Dios para el cumplimiento de su deber, no pueden ser totalmente inculpables. Puede ser que no sean de culpar por el mundo de papilla alrededor de ellos, pero la gracia de Dios en última instancia dirigiría sus mentes fuera de la papilla, si ellos quisieran. Ellos no quieren porque entonces tendrían que afrontar ese mundo de papilla.

Imaginemos un ejemplo concreto que puede haber pasado muchas veces en la vida real en los 1970. Una pequeña abuela se las arregla para acercarse al Santo Padre. En un mar de lágrimas ella explica que su nieto era un buen chico cuando él entró al seminario (Conciliar), pero que allí él perdió no solamente su vocación sino también su fe y aún su virtud. Si, como es lo más probable, el Papa Conciliar ha confiado en los oficiales alrededor de él para deshacerse de ella, no es inocente, porque pequeñas abuelas pueden ser inconfundiblemente genuinas. Pero estos Papas prefieren su sueño Conciliar porque está en armonía con el mundo.

Y he aquí un ejemplo real de Brasil, probablemente en los 1980. Juan Pablo II tenía una reunión con obispos diocesanos para discutir el apostolado en sus diócesis. En un momento dado un joven obispo se levantó para decir que se saqueaba el rebaño en su diócesis por el ecumenismo que favorecía la invasión de sectas Protestantes provenientes de Estados Unidos, un desastre bien familiar desde hace muchos años ya a través de toda Latinoamérica. El Papa escuchó el testimonio del obispo, pero pocos minutos después ya estaba de vuelta promoviendo exactamente el ecumenismo que el obispo acababa de denunciar. Afrontado a la realidad católica, el Papa prefirió su sueño Conciliar. ¿Cómo puede él haber sido completamente inocente?

Se seguiría que estos Papas no son ni completamente inocentes ni completamente culpables de la devastación actual de la Iglesia. ¿Cuánto son lo uno, cuánto son lo otro? Sólo Dios sabe. Pero si un buen Papa fuera designado (¡ y protegido por Dios!) para tamizar los oficiales de la Iglesia, limpiar a los malos y promover a los buenos, él designaría un tribunal o inquisición – sí, inquisición – para forzar a cada oficial a elegir abiertamente entre Verdad o papilla. ¿Sería una tarea fácil? No, porque los mercaderes de papilla no tienen dificultad en pretender que ellos aman la verdad y pueden fácilmente creérselo, ellos mismos, que no tratan sino con la verdad. Son capaces de acomodar sus mentes para cualquier cosa y para lo opuesto de cualquier cosa. Entonces, ¿qué se puede hacer? Un Castigo para limpiar los establos de Augías.

Kyrie eleison.

  

viernes, 3 de julio de 2015

EL P. CALDERÓN REFUTA A MONS. FELLAY







El P. Álvaro Calderón, profesor de Filosofía y Teología Dogmática en el seminario de Buenos Aires de la FSSPX, y autor de diversos textos de extraordinaria calidad, como “La Lámpara Bajo el Celemín” y “Prometeo, la Religión del Hombre”; ha publicado en la revista “Sí Sí No No” n° 267, de noviembre de 2014, un estudio titulado Si las consagraciones episcopales reformadas por Pablo VI son válidas. Aunque el objeto principal del artículo es responder a las objeciones que los sectores sedevacantistas oponen a la validez del nuevo rito de consagración episcopal, en este estudio del P. Calderón quedan refutadas algunas afirmaciones gravemente erróneas desde el punto de vista de la teología sacramental, hechas por Mons, Fellay en su nunca retractadaDeclaración Doctrinalde abril de 2012.

Dice Mons. Fellay en el N° 7 de esa Declaración Doctrinal: “Nosotros declaramos reconocer la validez del sacrificio de la Misa y de los Sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia según los ritos indicados en las ediciones típicas del Misal romano y de los Rituales de los Sacramentos legítimamente promulgados por los papas Paulo VI y Juan Pablo II.”

En consecuencia, el Superior General:

a) Reconoce la validez de todos los sacramentos reformados por los modernistas, siempre que sean celebrados con la intención debida. Los elementos a considerar para juzgar la validez de los Sacramentos son tres: materia, forma e intención del ministro verdadero. Mons. Fellay no objeta nada ni en cuanto a la materia, ni en cuanto a la forma en los Sacramentos Novus Ordo, refiriéndose sólo al requisito de la intención debida del celebrante. Sin embargo, en los seminarios de la FSSPX siempre se enseñó que hay dudas graves acerca de la validez de varios sacramentos reformados, debido a los cambios introducidos por los modernistas en cuanto a la materia, a la forma o a la intención. Por ello también siempre existió en la Fraternidad la sana costumbre de confirmar bajo condición a los confirmados en el Novus Ordo y de ordenar bajo condición a los Sacerdotes ordenados según los ritos de Pablo VI. La Extremaunción se consideró siempre como muy probablemente inválida, etc.

b) Declara que esos Sacramentos fueron legítimamente promulgados, expresión ambigua (¿dice que son los Sacramentos los legítimos o dice que lo legítimo es sólo el acto de promulgación de éstos?) que ha sido interpretada por la generalidad de los católicos como una aceptación, sin más, de la legitimidad de los Sacramentos del Novus Ordo. Sobre el concepto de “legitimidad”, ver acá.

Pues bien, el P. Calderón dice lo contrario: el rito de consagración episcopal (que es Sacramento) es “ciertamente ilegítimo” “probablemente válido” (recalcando que "no hay certeza de su validez").

He aquí las citas de lo esencial (negrita y cursiva como en el original):

El nuevo rito es ciertamente ilegítimo.
El nuevo rito, que Pablo VI pretendió promulgar por su constitución apostólica Pontificalis Romani, es ciertamente ilegítimo, por la acumulación de dos motivos: primero, porque ningún Papa tiene autoridad como para abrogar la tradición litúrgica romana y, menos todavía, inventar un rito en ruptura con toda la tradición católica; segundo, porque el contagio con las doctrinas modernistas lo hacen nocivo a la fe y no puede tener valor de ley una determinación contraria al bien común de la Iglesia.
(…)
Por todo esto, aún cuando el rito, considerado en sí mismo, fuera totalmente ortodoxo y mejor en la expresión de la doctrina del episcopado, no sería legítimo, porque ningún Papa tiene autoridad para romper con la tradición litúrgica de la Iglesia. La invención de un nuevo rito es un acto ciertamente ilegítimo, por más que sea un Papa o un ángel del cielo quien pretenda establecerlo.
(…)
(…) así como la Fraternidad se ha visto obligada a declarar la ilegitimidad del Novus Ordo Missae, por causa de las doctrinas del Misterio Pascual que lo animan (…), así también hay que reconocer que el novus ordo de consagración episcopal esciertamente ilegítimo.
El nuevo rito es probablemente válido.
Un rito sacramental puede ser ciertamente ilegítimo, pero no por eso es necesariamente inválido.
(…)
Si consideramos la materia, forma e intención del nuevo rito de consagración episcopal en el contexto del rito y en las circunstancias de su institución, nos parece que es muy probablemente válido (…)
Pero creemos también que no hay certeza de su validez (…)
(…)
Ahora bien, en un asunto de máxima importancia para la vida de la Iglesia, como lo es la validez del episcopado, se hace necesario tener absoluta certeza. Por lo tanto, para poder aceptar con tranquilidad de conciencia este rito, sería necesario no contar solamente con la sentencia de teólogos, sino con la sentencia infalible del Magisterio.
En cuanto a la actitud práctica a sostener frente a las nuevas consagraciones episcopales, nos parece justificada la que hasta ahora había sostenido la Fraternidad: (nótese este pretérito: “había sostenido”. Nota del blog)
(...)
(…) los defectos positivos y objetivos que sufre este rito, que impiden se tenga certeza de su validez, nos parece que (…) justifican y hacen necesario la reordenación bajo condición de los sacerdotes consagrados por obispos nuevos y, llegado el caso, la reconsagración bajo condición de estos obispos. No se puede sufrir tales incertidumbres en la raíz misma de los sacramentos.”


OBISPOS DE LA NEOIGLESIA CONCILIAR



XAVIER NOVELL (SOLSONA, ESPAÑA)


JORGE ENRIQUE IZAGUIRRE (AUXILIAR DE CHUQUIBAMBA, PERÚ)




ARIEL TORRADO MOSCONI (AUXILIAR DE 9 DE JULIO, ARGENTINA)



DETRÁS DE CADA PERVERSIÓN, ELLOS


DECLARACIONES DEL VICE DE EE.UU.

"El matrimonio gay fue posible gracias a líderes judíos”, dijo Biden

 


 
Lo dijo en una recepción organizada por el Comité Nacional Demócrata en honor al mes de la herencia judía americana. "La verdad es que los valores judíos, son parte esencial de lo que somos" señaló Joe Biden, al elogiar la influencia de esa comunidad.

El vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, elogió la contribución judía a la sociedad estadounidense, diciendo que los judíos influyentes ayudaron a cambiar las actitudes hacia los derechos de los homosexuales y en el matrimonio entre personas del mismo sexo.

“La verdad es que la herencia judía, la cultura judía, los valores judíos son una parte esencial de lo que somos que es justo decir que la herencia judía es herencia americana”, dijo Biden en una recepción organizada por el Comité Nacional Demócrata en honor al Mes de la Herencia Judía Americana.

Biden elogió la capacidad de los judios ‘para integrar, así como los logros singulares y sobresalientes de la comunidad judía. “Ningún grupo ha tenido una influencia tan descomunal per capita “, dijo, señalando el alto porcentaje de Judios en el Congreso y entre los premios Nobel.

La cultura y las artes modificadas han cambiado las actitudes de la gente, dice Biden. Para él, las redes sociales y la vieja serie de televisión de la NBC “Will y Grace” son ejemplos de lo que ha dado lugar a cambios en las actitudes hacia el matrimonio gay.

“Piense que detrás de todo eso, yo te apuesto a que el 85% de esos cambios, ya sea mediante Hollywood o las redes de comunicación sociales, son una consecuencia de los líderes judíos en la industria”, dijo. “La influencia es inmensa.”

Al final de su discurso, el vicepresidente dijo que los valores que se derivan de la tradición judía están profundamente arraigadas en la cultura americana. “La herencia judía ha dado forma a lo que somos todos nosotros, vosotros, yo, mucho más que cualquier otro factor en los últimos 223 años. Y eso es un hecho”.

ANEXO: CUANDO LOS JUDÍOS NO TENÍAN TODO EL PODER EN HOLLYWOOD



DE PÍO IX PARA MONS. FELLAY Y DEMÁS ACUERDISTAS LIBERALES QUE LO SECUNDAN




“El liberalismo católico es un pie en la verdad y un pie en el error; un pie en la Iglesia y un pie en el siglo, un pie conmigo y un pie con mis enemigos…

Lo que aflige a vuestro país y le impide merecer las bendiciones del Cielo, es la confusión de los principios. Diré la palabra y no la callaré: lo que más temo para vosotros no son esos miserables de la Comuna, verdaderos demonios escapados del infierno, es el liberalismo católico, ese sistema fatal que siempre sueña en conciliar dos cosas imposibles: la Iglesia y la Revolución. Lo he condenado ya, pero lo condenaría cuarenta veces más si fuera necesario. Sí, vuelvo a decirlo por el amor que os tengo; sí, ese juego de equilibrio es el que puede acabar por destruir la religión entre vosotros”.

S. S. Pío IX, A los católicos de Francia, 18-6-1871.


miércoles, 1 de julio de 2015

FESTIVIDAD DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 


Letanías de la preciosísima Sangre de Cristo


Señor, ten misericordia de nosotros,
                        Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, ten misericordia de nosotros,
                        Cristo, ten misericordia de nosotros
Señor, ten misericordia de nosotros.
                        Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, óyenos.
                        Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.
                        Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial
                        Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
                        Ten misericordia de nosotros
Dios Espíritu Santo,
                        Ten misericordia de nosotros
Santísima Trinidad, un solo Dios,
                        Ten misericordia de nosotros
Sangre de Cristo, el unigénito del Padre Eterno, …Sálvanos (se repite)
Sangre de Cristo, Verbo de Dios encarnado,
Sangre de Cristo, del Nuevo y Eterno Testamento,
Sangre de Cristo, derramada sobre la tierra en la agonía,
Sangre de Cristo, vertida copiosamente en la flagelación,
Sangre de Cristo, brotada en la coronación de espinas,
Sangre de Cristo, derramada en la cruz,
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación,
Sangre de Cristo, sin la cual no hay perdón,
Sangre de Cristo, bebida eucarística y refrigerio de las almas,
Sangre de Cristo, manantial de misericordia,
Sangre de Cristo, vencedora de los demonios,
Sangre de Cristo, fortaleza de los mártires,
Sangre de Cristo, sostén de los confesores,
Sangre de Cristo, que haces germinar las vírgenes,
Sangre de Cristo, socorro en el peligro,
Sangre de Cristo, alivio de los afligidos,
Sangre de Cristo, solaz en las penas,
Sangre de Cristo, esperanza del penitente,
Sangre de Cristo, consuelo del moribundo,
Sangre de Cristo, paz y ternura para los corazones,
Sangre de Cristo, prenda de vida eterna,
Sangre de Cristo, que libras a las almas del Purgatorio,
Sangre de Cristo, acreedora de todo honor y gloria,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
                                    Perdónanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
                                    Escúchanos, Señor
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
                                   Ten piedad de nosotros
 ¡Oh Señor!, nos has redimido en tu sangre.
R. Y nos hiciste reino de nuestro Dios.

OREMOS
Dios omnipotente y eterno, que has hecho de tu Hijo unigénito el Redentor del mundo, y has querido ser aplacado por su Sangre, concédenos, te suplicamos, que de tal modo adoremos el precio de nuestra salvación, que por su virtud nos salvemos de los peligros de la vida presente y alcancemos el gozo de sus frutos eternamente en el Cielo. Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
  


EL LAZO DE MONS. FELLAY





“El lazo con la Iglesia es vital”, dice Mons. Fellay en su última entrevista realizada. Responde de esa manera a la siguiente pregunta: Hace algunas semanas, los seminarios de la Fraternidad recibieron la visita de enviados del Vaticano, el cardenal Brandmüller, Mons. Schneider. Estas visitas constituyen un lazo público con “la Iglesia oficial”. ¿No es esto vital?”

De manera tal que Mons. Fellay deja muy en claro que no hay para él una Iglesia católica y una “iglesia conciliar”, sino que la Iglesia oficial es católica y punto. Mons. Fellay admite entonces que romper el lazo con la autodenominada “iglesia conciliar” o nueva iglesia surgida del Vaticano II –y que sólo sigue y admite sus “enseñanzas”- es mortal para la Tradición, y en definitiva para la FSSPX.  

Pero, ¿es que entiende Mons. Fellay lo mismo que entendía Mons. Lefebvre acerca de qué es la Iglesia?

Desde luego que no.

El 30 de mayo de 1988, Mons. Lefebvre  entregó el siguiente escrito a los sacerdotes y monjas reunidos por él, en relación a Roma:

“¿Habrá que tomar el riesgo de tener contacto con estos medios modernistas, con la esperanza de convertir algunas almas y con la esperanza de protegerse, con la gracia de Dios y la virtud de la prudencia, y así permanecer legalmente unidos a Roma por la letra, pues nosotros lo estamos por la realidad y el espíritu?

¿O será necesario antes que todo preservar la familia tradicional para mantener su cohesión y su vigor en la fe y en la gracia, considerando que el lazo puramente formal con la Roma modernista no puede compararse con la protección de esta familia que representa lo que queda de la verdadera Iglesia católica?

¿Qué es lo que Dios y la Santísima Trinidad y la Virgen de Fátima nos piden como respuesta a esta pregunta?

 La decisión debe tomarse en 48 horas".

La decisión que tomó fue, por supuesto, la segunda, pues procedió a las consagraciones episcopales. ¿Esto le quitó “vitalidad” a la FSSPX? ¿La volvió “cismática”? Por el contrario, robusteció su fe y la afirmó en la Tradición, creciendo a partir de entonces durante cuarenta años.

La diferencia entre el pensamiento del Fundador y el hoy Superior general, son evidentes.

Mons. Lefebvre hablaba de “la Roma modernista” o “la iglesia conciliar”, mientras que Mons. Fellay habla de “la Iglesia”.

Mons. Lefebvre pensaba que antes que todo había que “preservar la familia tradicional para mantener su cohesión y su vigor en la fe y en la gracia”. La fe estaba por encima de todo. Mons. Fellay piensa que para preservar todo eso debe tener contactos con la Roma modernista, pues además de la fe la imagen de “normalidad” es importante.

Mons. Lefebvre sabía que el lazo con la Roma modernista podía poner en riesgo la fe de la congregación. Mons. Fellay piensa que la “vitalidad del lazo” le permite mezclar el rito tradicional de la Misa con el rito del Novus ordo, porque la fe ya no ocupa el primer lugar en sus preocupaciones. Ya en noviembre de 2012, en una entrevista casi sin difusión, Mons. Fellay había afirmado: “Todavía no estamos de acuerdo doctrinalmente y sin embargo el Papa quiere reconocernos, ¿por qué? La respuesta es ésta: hay problemas tremendamente importantes en la Iglesia de hoy. Debemos hacer frente a estos problemas. Debemos dejar de lado los problemas secundarios y hacer frente a los problemas mayores, a los realmente importantes”. Como claramente se desprende de estas palabras, para Mons. Fellay uno de esos “problemas secundarios” era la doctrina. Hoy ha avanzado mucho más, al punto de aceptar la idea de un nuevo rito bastardo.

Para salvar a la Fraternidad, Mons. Lefebvre prefirió romper el lazo con las autoridades modernistas, porque eran aquellas las que rompían el lazo con la Roma eterna, la Iglesia católica. El padre Sardá y Salvany enseñaba en su inmortal libro que “Con los liberales debemos abstenernos de relaciones como de verdaderos peligros para nuestra salvación. Aquí tiene lugar de lleno la sentencia del Salvador: «el que ama el peligro perecerá en él». Rómpase el lazo peligroso aunque mucho cueste”.

Tan claramente lo diría hacia el final de su vida Mons. Lefebvre:

“Es entonces un deber estricto para todos los sacerdotes (y todos los fieles) que quieran permanecer católicos, separarse de esta Iglesia conciliar mientras que no regrese a la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe Católica” (Itinerario Espiritual, 1990).

Mons. Lefebvre había roto el lazo puramente formal con la Iglesia oficial modernista sabiendo que estaban “unidos en la realidad y el espíritu” con la Iglesia católica. Preservar esa fe católica demandaba no ponerla en peligro a través de ese lazo con las “autoridades legales”. Mons. Fellay piensa exactamente al revés, cree que no tener un lazo estable con las autoridades modernistas pondrá en riesgo la fe católica de la Fraternidad.

Como podemos ver, Monseñor Fellay es un traidor a Monseñor Lefebvre, y no sólo a él sino a quienes menciona el Arzobispo, aquellos que involucra en su respuesta dada a Roma, y que felizmente le inspiraron, en orden a preservar la fe: a Dios y a la Virgen de Fátima.

  

martes, 30 de junio de 2015

AVIONES Y RASCACIELOS



“¿Se puede negar la belleza de un avión, o de algunos rascacielos?”
Francisco, Laudato si’, n. 103


De entre todas las perlitas que nos ha deparado la nueva eco-encíclica de Francisco, esta es quizá la menos señalada, pero para nosotros muy significativa. Que Francisco haya tenido en su mente esa infeliz asociación, quizá podría parecer un “guiño” para alguien habituado a encontrar señales conspiranoicas en cada renglón y cada coma. Sin dudas que los verdaderos complotistas encontrarán dichosa y hasta deliciosa tal frase, colocada en medio de una carta encíclica que no trepida en pedir un gobierno mundial con el fin de cuidar la “casa común”. Pero más allá de eso, lo que Francisco demuestra en esa sola pregunta retórica que hace es su absoluta pleitesía al mundo moderno y su ramplonería en materia estética.

Como todo progresista, Francisco es capaz de admirar la ordinariez hasta el punto del kitsch, por no forzar un desarreglo con un mundo al que no se resiste, sino que se lo pretende en componenda con una religión ya transmutada en culto al hombre. Pero en estos acuerdos buscados propios del liberal, no duda en caer en la aberración de elogiar la belleza de los rascacielos, cuando lo que un papa debería elogiar es la belleza de las catedrales.

Precisamente los rascacielos son lo opuesto de las catedrales. Devenidos del babélico orgullo, son hoy la imagen corporativa de las compañías depredadoras, cuando no los termiteros en que se hacinan pobladores u oficinistas cuyo horizonte no sale de una esclavitud confortable.

El escritor español Julio Camba, de paso por las florecientes megalópolis norteamericanas, refería esta significación de los rascacielos yanquis como grandes símbolos de la civilización de masas:

“En relación al hombre, los templos mayas y las fortalezas incaicas son, poco más o menos, lo mismo que las termiteras en relación a las termitas, y quien habla de los templos mayas o de las fortalezas incaicas, habla también –y a eso vamos- de los rascacielos yanquis (...) La civilización americana es, aunque de otro grado, del mismo tipo de la civilización incaica. Es una civilización de masas y no de individuos. Es una civilización de grandes estructuras arquitectónicas. Es una civilización de insectos”. (La ciudad automática, Espasa-Calpe, 1944).

E ironizaba Camba en otro de sus jugosos artículos hablando de “los rascacielos como obra de ternura”, algo que quizás el Cardenal Bergoglio aprobaría, tan afecto a esa palabra. Mas el articulista gallego los vinculaba con el espíritu salvaje que desde sus comienzos llevó al exceso –de violencia, de sexo o de alcohol- a Norteamérica.

Las catedrales son la imagen del espíritu contemplativo que se eleva para dar gloria a Dios, mediante la belleza de la forma artística. Los rascacielos son el culmen del espíritu práctico y materialista, que exhibe horrorosamente el orgullo del ser humano que se coloca en lugar de Dios. Las primeras rinden culto a Dios, mientras que los segundos al dinero. La eternidad simbolizada en la piedra de las primeras contrasta con lo efímero del vidrio y el metal fundente de los segundos.

Cuanto a los aviones, asociados en su elogio de lo bello por Francisco, recordamos ahora un texto muy interesante de Mons. Juan Straubinger, de un artículo suyo en relación a la bomba atómica, que dejamos a manera de colofón:

“No dudamos que, en cuanto al progreso industrial, el asombroso invento podrá brindar en el tamaño de un dedal, energía suficiente para que una locomotora dé varias veces la vuelta al mundo. Pero no podemos menos de recordar las palabras de León Bloy, que ante otra gran conquista de la ciencia, el avión (que es quien hoy arroja las bombas), trató de ‘imbécil’ a un escritor que veía en ello el triunfo de la fraternidad que suprimiría las fronteras entre las naciones, y previó claramente, aunque no en todo su horror, que los hombres harían todo lo contrario y convertirían el avión en el más mortífero auxiliar de la guerra. Los acontecimientos han justificado el pesimismo de Bloy, como lo muestran las ciudades destruidas en el corazón de la cultura europea” (Espiritualidad Bíblica, Ed. Plantín, 1949).


MONS. FELLAY Y SU APOYO A UN NUEVO RITO BASTARDO





Dijo Mons, Fellay en su entrevista respondiendo a la pregunta: ¿Qué piensa usted de la proposición del cardenal Sarah de introducir el ofertorio tradicional en la nueva misa?”:

Esta idea no es nueva, hace ya unos diez años que circula en Roma. Estoy feliz que sea retomada. Algunos critican esta proposición diciendo que sería mezclar lo sagrado con lo profano. Al contrario, en una perspectiva de saneamiento de la Iglesia, pienso que esto constituiría un gran progreso, porque el ofertorio es un resumen de los principios católicos de la misa, del sacrificio expiatorio ofrecido a la Santísima Trinidad, dirigido hacia Dios en reparación de los pecados por el sacerdote, acompañado de sus fieles. Y esto llevaría gradualmente a los fieles hacia la misa tradicional que perdieron.


Card. Sarah.


¿Qué es lo que propuso el Card, Sarah y que Monseñor Fellay acepta felizmente?

"Sería igualmente deseable que se insertara en anexo en una próxima edición del Misal [ordinario] el rito de la penitencia y el ofertorio del usus antiquior, con el fin de subrayar que las dos formas litúrgicas se iluminan mutuamente, en continuidad y sin oposición".


Card. Koch y sus amigos.


Este y no otro es el objeto de esta “reforma de la reforma”. Así lo afirmó también el archimodernista cardenal Kurt Koch:

“Aquí resplandece también el sentido más profundo de la reforma de la reforma puesta en marcha por el Papa Benedicto XVI con el motu proprio: así como el concilio Vaticano II ha sido precedido por un movimiento litúrgico, cuyos frutos maduros fueron llevados dentro de la constitución sobre la sagrada liturgia, también hoy existe la necesidad de un nuevo movimiento litúrgico, que se ponga como objetivo el de hacer fructificar el verdadero patrimonio del concilio Vaticano II en la actual situación de la Iglesia, consolidando al mismo tiempo los fundamentos teológicos de la liturgia. (…) El motu proprio constituye sólo el comienzo de este nuevo movimiento litúrgico. Benedicto XVI, de hecho, sabe bien que, a largo plazo, no podemos quedarnos en una coexistencia entre la forma ordinaria y la forma extraordinaria del rito romano, sino que la Iglesia tendrá nuevamente necesidad en el futuro de un rito común. (…) el motu proprio puede convertirse en un puente ecuménico verdaderamente sólido sólo si es percibido y recibido como “una esperanza para toda la Iglesia”. 

Bien lo advirtió el P. Jacqmin FSSPX, hablando de la traición de Menzingen: 


P. Jacqmin.


"Es la “unidad en… el Vaticano II”: hay dos misas porque hay dos grupos, y el conflicto debe engendrar el progreso y la evolución (cf. Pascendi n° 36): la reforma de la reforma, “la misa de la Santa Tesis” (pues, según Hegel, el conflicto útil y necesario entre una tesis y una antítesis engendra una “síntesis” que hace progresar y evolucionar)".