miércoles, 4 de mayo de 2016

EL CAMINO A LA VERDAD





“Si me preguntáis cuál es el camino que conduce al conocimiento de la verdad, qué cosa es la más esencial en la religión y disciplina de Jesucristo, os responderé: Lo primero es la humildad, lo segundo es la humildad y lo tercero es la humildad. Y cada vez que me hagáis la misma pregunta, os daré la misma respuesta”.


San Agustín, Epist. 56, BAC, Obras de San Agustín, t.8, p. 365.

DE OASIS A ESPEJISMO






“Dale al diablo un cabello y te tomará todo el pelo”. El Diablo da bien de comer y da mal de cenar, dice el español”. 

P. Leonardo Castellani


“Los cobardes prefieren la paz a la victoria”.

Enrique Jardiel Poncela



Dialogamos con alguien todavía muy apegado a la Fraternidad, tanto que no se anima a descorrer el velo de la realidad que se viene acercando. Algunos ni siquiera experimentan en cabeza ajena. No obstante quisimos dedicarle un poco de tiempo, por ver si despertaba en él la sombra de una duda.


-¿Viste la suerte que le ha tocado al Oasis del Padre Muñoz? Tardaron nueve años en imponerle las nuevas constituciones, pero ahí los tenés, aceptando lo que decían que no iban a aceptar…

-Pero, ¿tan grave es? ¿Acaso no les dejan rezar la Misa tradicional y seguir con la tradición sin molestarlos? Mientras no les impongan rezar la Misa nueva…

-Veo que de tanto ir a la capilla de la Fraterni…perdón, de la Neo-Fraternidad, se te ha contagiado la resignación liberal que te incapacita el reconocer que todo esto es una cuestión de principios, es decir, de fe. Vos también de seguir así vas a caer en el irenismo…

-¿En el qué?

-Irenismo, es la voluntad de conciliación y diálogo a como dé lugar para alcanzar la paz, que redunda en detrimento de la fe. Pero dejame mejor citarte las declaraciones hechas en su momento por el Padre Muñoz, cuando les llegó el “reconocimiento” de Roma. Corría el año 2007, bajo pontificado del “restaurador” Benedicto XVI, y el Padre Muñoz decía esto, prestá atención:

“el Oasis no ha de hacer un acuerdo con Roma, sólo pide el reconocimiento de su situación real.

“Roma ha concedido un privilegio a los que desean seguir la Tradición Católica, que es “Ecclesia  Dei”, donde en una evolución constatable se puede seguir cada día con más paz y tranquilidad la Misa tridentina y la Tradición. Actualmente se han acogido a este organismo más de 60 Institutos religiosos. Al Oasis no se le ha solicitado a cambio nada que comprometa su relación con la Tradición: ni acuerdos ni firmas….

“Nosotros no hemos firmado nada para entrar en Ecclesia Dei, ni nos han puesto condiciones de ninguna clase. Se trata de un “Reconocimiento” del Oasis, es decir de una “Aprobación” del Oasis y las Constituciones y nada más”.

Como ves, lo que se le pedía al enemigo era que los dejen en “paz y tranquilidad”, que los “reconozcan” y los “aprueben”.

-¿Y eso qué tiene de malo? ¿Poder seguir su religión en paz no es algo bueno?

-Primero hay que decir que podían llevar su religión sin problemas sin necesidad de ponerse bajo el poder de autoridades que decididamente han roto con la buena doctrina y la tradición católicas. Pero además, en paz podríamos estar con las autoridades siendo éstas católicas y no modernistas. Pero estando la Iglesia invadida y copada por una secta de herejes y apóstatas, ¿podemos desear la paz, o más bien debemos declarar que estamos en guerra, y en una guerra a muerte? León XIII dijo que el cristiano ha nacido para la lucha. No para que lo dejen en paz rezar su misita en un rincón, mientras los lobos disfrazados de corderos devoran las ovejas más indefensas. También dijo aquel gran papa: “Retirarse ante el enemigo o callar cuando por todas partes se levanta un incesante clamoreo para oprimir la verdad, es actitud propia o de hombres cobardes o de hombres inseguros de la verdad que profesan”. El católico debe pedir a las autoridades que ocupan los puestos jerárquicos de la Iglesia que reconozcan y aprueben el Reinado de Cristo, que regresen a la Tradición, que reconozcan la verdadera doctrina y el magisterio anterior al nefasto Vaticano II.

-Pero, pero…eso es imposible, en cambio si se les pide reconocer una congregación tradicional, de a poquito tal vez…

-De a poquito el pez grande se devora al pez chico, o el lobo al cordero, para seguir con la figura anterior. Lo acabamos de ver en el Oasis, que continuará su caída, y lo vamos a ver, no lo dudes, en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X o Neo-Fraternidad, que en el futuro podríamos llamar la Prelatura “Opus Felei”. Pero fijate la contradicción del Padre Muñoz, que ya entonces quedaba patente, y esa contradicción en la profesión de la verdad la verdad no la resiste: finalmente triunfa el error. Sin dudas que con la mejor intención del mundo y creyéndose protegido, decía: “Al Oasis no se le ha solicitado a cambio nada que comprometa su relación con la Tradición”, y al decir esto se amparaba en la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. Pero esa comisión fue diseñada y erigida para destruir a la FSSPX de Mons. Lefebvre, puesta en funciones apenas dos días después de las consagraciones episcopales. El Presidente de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei” es el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, hoy el heresiarca cardenal Muller. Pozzo es el segundo. Acá podés leer un poco más sobre la misma. Te darás cuenta que habiendo surgido no para volver a la Tradición, sino para indirectamente destruir la obra de Mons. Lefebvre, en nombre de la “Tradición”, ninguna confianza se le podía ni se le puede tener a tal comisión. Así que ya al aceptar ponerse en manos de Ecclesia Dei, el P. Muñoz estaba comprometiendo su relación con la Tradición. Lo increíble es que sabiendo estas cosas y viendo lo ocurrido con el Oasis, ahora en la Fraternidad digan que se puede confiar en Roma, o que están protegidos porque la Fraternidad tiene obispos y los otros no. Pero si se ponen bajo el poder del papa indudablemente que el hecho de tener obispos nada va a importar, porque van a estar subordinados a Francisco, el gran destructor de todo lo que es católico. Tenía razón entonces el Padre Muñoz cuando dijo que no le pedían nada. La entrada es “libre y gratuita”. Pero una vez adentro, una vez acomodados, una vez instalados, viene el dueño de la casa y pide lo que quiere y hay que concedérselo. Para entonces ya no se tienen fuerzas para aceptar ser desalojados, porque Dios no da la gracia de combatir al que dejó de tener alma de soldado y dejó de reconocer a su enemigo. Ya no puede vencer quien dejó de lado la guerra y se entregó por un vil “reconocimiento”. Además, ¿cómo es posible estar en paz con los fariseos? Inevitablemente el católico va al choque con éste. Nuestro Señor se tomó personalmente esa misión de combatirlos. ¿Qué paz o reconocimiento podía haber entre los fariseos y los apóstoles? ¿Y entre San Pío X y los modernistas, podía haber conciliación o solamente guerra?

-Bueno, pero entonces si hay que chocar contra estos enemigos y combatirlos, hay que hacerlo desde adentro…

- ¿Se le pide al enemigo que nos abra la puerta para después dejarse combatir? Absurdo e ingenuo. Además el P. Muñoz del Oasis no pedía el “reconocimiento” para eso, sino para alcanzar la paz. Lo mismo los actuales líderes de la Neo-Fraternidad. Lo otro es iluso y descabellado. Recordemos lo que decía Monseñor Lefebvre: Meterse dentro de la Iglesia, ¿qué quiere decir eso? Fácil es decirlo, pero ¿de qué Iglesia estamos hablando? Si hablamos de la Iglesia “conciliar”, eso significaría que después de 20 años de lucha por la Iglesia católica ahora deberíamos entrar en esta Iglesia conciliar para hacerla supuestamente católica. Esto es totalmente ingenuo. No son los inferiores quienes hacen a los superiores, sino los superiores a sus inferiores” (Fideliter N 70, Julio-agosto 1989). Y Aparisi y Guijarro decía con entera claridad: “El liberalismo no podía dar ni verdad ni libertad: era mentira y siguió siendo mentira”. En efecto, la libertad prometida por los liberales es una mentira. Y la verdad queda destruida dentro de las fauces modernistas vaticanas,  que busca solamente la síntesis sincretista de la religión universal del Nuevo Orden Mundial. Para concluir simplemente te dejo este parrafito del último documento francisquista, la “Amoris laetitia” (párrafo 298): Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia «inmerecida, incondicional y gratuita». Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren”. Los lefebvristas tampoco pueden ser condenados para siempre…en tanto que voluntariamente acepten formar parte de esa integración que integra lo que al fin y al cabo no vienen a ser para ellos sino diferencias de opinión, participantes al fin de la “misericordia” del hombre que se hace a sí mismo dios.



FRANCISCO Y LA BIBLIOTECA DE BABEL




El entusiasmo del obispo Fellay se había visto realzado por algo que contó más de una vez exultante en sus entrevistas: Francisco, cuando todavía era el Cardenal Bergoglio en la Argentina, había leído (sic) dos veces (¡sic!) la voluminosa biografía de Mons. Tissier sobre Monseñor Lefebvre. ¡Le había gustado, sin dudas! ¡Oh, qué motivo de regocijo para el mandamás suizo, ver a Francisco gustando de la vida del gran héroe de la Tradición católica del siglo XX! ¡Qué auspicioso escuchar esa anécdota, cuando él necesita demostrar que sus ímpetus acuerdistas se sotienen en un hilo más fuerte que el de la araña! ¡Qué imprevisible la bondad de Bergoglio, al reconocer su admiración por quien no piensa como él! ¡Qué agradable simpatía, anunciadora de otros gestos misericordiadores! Pero ¡ay! Qué fácil se descubre la “imprevisibilidad” del admirador del blasfemo Borges, cuando ahora sale el heresiarca Cardenal Muller a participarnos del inmenso gusto que le ha dado a Francisco haber leído su nuevo libro. ¡Seguramente lo leerá dos veces, como el de Mons. Lefebvre!




Card. Muller: “El Papa ha leído el libro y le encanta”

Mons. Fellay: “Francisco ha leído dos veces la biografía de monseñor Lefebvre y el libro le gustó”


“El cardenal Müller ha presentado en la UFV su libro “Informe sobre la Esperanza”. INFOVATICANA, junto a algunos otros medios, ha podido hacerle algunas preguntas relativas al libro y a la situación de la Iglesia.
El alemán, que presentó ayer en Valencia su obra y estará mañana en Oviedo, considera “tonterías” las afirmaciones de quienes pretenden situarle en medio de un enfrentamiento con el Papa Francisco: “El Papa ha leído mi libro y le encanta”, ha asegurado el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.”

Otro libro que quizás le haya gustado a Francisco (sobre los beneficios de la coca):




¿POR QUÉ LA TERCERA GUERRA MUNDIAL PARECE INEVITABLE?






por Paul Craig Roberts 

El colapso de la Unión Soviética en 1991 dio a luz a una ideología americana peligrosa llamada neoconservadurismo. La Unión Soviética había ejercido como una limitación a la acción unilateral de Estados Unidos. Con la eliminación de esta restricción para Washington, los neoconservadores proclamaron su agenda de hegemonía mundial. EEUU era ahora la “única superpotencia”, el “Unipower”, que podría actuar sin restricciones en cualquier parte del mundo.

El periodista neoconservador del Washington Post, Charles Krauthammer resumió la “nueva realidad” de la siguiente manera:

“Hemos concentrado un abrumador poder global. Somos los custodios designados por la historia del sistema internacional. Cuando la Unión Soviética cayó, algo nuevo nació, algo completamente nuevo, un mundo unipolar dominado por una única superpotencia sin oposición de ningún rival y con un alcance decisivo en todos los rincones del globo. Este es un nuevo y asombroso desarrollo histórico, algo que no se veía desde la caída de Roma. Ni tan solo Roma puede compararse con lo que Estados Unidos es hoy en día”.

Este poder unipolar asombroso que la historia le ha otorgado a Washington tiene que ser protegido a toda costa. En 1992 el alto funcionario del Pentágono, el subsecretario Paul Wolfowitz, escribió la Doctrina Wolfowitz, que se convirtió en la base de la política exterior de Washington.

La Doctrina Wolfowitz afirma que el “primer objetivo” de la política exterior y militar estadounidense es “evitar el resurgimiento de un nuevo rival, ya sea en el territorio de la antigua Unión Soviética o en otro lugar, que represente una amenaza para el poder de acción unilateral de EEUU, como el que planteaba anteriormente la Unión Soviética”. Esta es una consideración dominante que subyace en la nueva estrategia de defensa regional y que requiere que EEUU se esfuerce para evitar que cualquier potencia hostil domine una región cuyos recursos, bajo un control consolidado, sean suficientes para generar un poder global. (Cabe destacar que un “poder hostil” para EEUU, es cualquier país lo suficientemente fuerte como para tener una política exterior independiente de Washington).

lunes, 2 de mayo de 2016

CRONOLOGÍA DEL SUICIDIO DE LA FSSPX


OPERACIÓN SUICIDIO:
HACIA LA “RECONCILIACIÓN PLENA” ENTRE LA FSSPX Y LA IGLESIA CONCILIAR



Leer acá


domingo, 1 de mayo de 2016

COMENTARIOS ELEISON - DECLARACIÓN DE OBISPOS - II





Número CDLIX (459)
30 de abril de 2016

Declaración de Obispos – II

Mons. Williamson




Una verdaderamente diabólica desorientación
Clamó por otro obispo y de allí su consagración.

He aquí la segunda y última parte de la declaración de los obispos en la consagración de Monseñor Tomás de Aquino en Brasil el 19 de Marzo, seis semanas atrás:

Sin embargo, lo más grave de todo en nuestro siglo 21ero es tal vez la masa de Católicos, tanto clérigos como laicos, quienes todavía siguen dócilmente a los destructores. En cuanto a los hombres de Iglesia, ¿cómo pueden algunos de los destructores no estar conscientes de lo que están haciendo? Debe ser por esa “desorientación diabólica” evocada ya antes del Concilio por la Hermana Lucía de Fátima. Y, en cuanto a los laicos, ¿cómo es que muchos de ellos todavía no ven que la Autoridad católica solamente existe para establecer la Verdad católica, y una vez que la Autoridad traiciona esa Verdad, pierde su derecho a ser obedecida? Debe ser por la misma “desorientación”. Entonces, ¿en qué consiste exactamente esta desorientación? En la pérdida de la Verdad, en la pérdida progresiva de todo sentido de la existencia misma de una verdad objetiva, porque los hombres han querido librarse de la realidad de Dios y sus creaturas, y reemplazar esa realidad con su propia fantasía, con el fin de poder hacer lo que les da la gana. Siempre la falsa libertad.

Pero Dios no abandona a Su Iglesia y entonces en los años 1970 Él suscitó a Monseñor Lefebvre para venir en su ayuda. Monseñor comprendió que en el Concilio, el Papa y sus hombres afines estaban abandonando la Tradición de la Iglesia en el nombre de la modernidad, y, haciendo esto, terminarían por destruir la Iglesia. Por una especie de milagro, él logró constituir dentro de la Iglesia una sólida resistencia a la destrucción en curso, bajo la forma de una Fraternidad Sacerdotal que él dedicó a San Pío X, un Papa muy perspicaz respecto a la corrupción de los tiempos modernos. Pero las autoridades Romanas no soportaban que alguien rechazara su supuesta “renovación” del Vaticano II, entonces hicieron todo lo que estaba en su poder para hacer que la resistencia del Arzobispo desapareciera.

Sin embargo, él los enfrentó y con el fin de garantizar que su obra de inmensa importancia para la defensa de la Tradición Católica sobreviviera, en 1988 procedió a consagrar cuatro obispos contra la voluntad expresa de las autoridades Romanas extraviadas, pero de acuerdo con la voluntad implícita de todos los Papas desde el inicio de la Iglesia, con la excepción de los últimos cuatro, todos ganados por el Concilio.

Esta heroica decisión de Monseñor Lefebvre estaba ampliamente justificada por los eventos, notablemente la decadencia ininterrumpida de las autoridades de la Iglesia, cuyo único deseo era conformar a la Iglesia con el mundo corrompido de hoy. De estos cuatro obispos, el que hablaba español debía instalarse en América del Sur para ocuparse de los fieles que querían conservar la Fe de siempre en todo este continente antes tan católico, pero donde ya no había obispos seguros para llevar las almas al Cielo.

Desgraciadamente la decadencia ha continuado desde entonces, sólo que ahora es la Fraternidad San Pío X la que a su vez está cayendo víctima de la corrupción universal por su Capítulo General del 2012, donde sus jefes, bajo su Superior General, la hicieron volcarse hacia el Concilio. En lugar de insistir sobre la primacía de la doctrina católica de siempre, de la Tradición, ellos abrieron la puerta a un acuerdo con la Roma oficial, consagrada al Concilio. Y así desde el 2012, la misma desorientación se abre paso dentro de la Fraternidad, en cuyos obispos, al menos por el momento, no se puede confiar más. Eso es muy triste pero totalmente normal en el estado actual de la Iglesia y del mundo. De ahí que, una vez más, un obispo confiable necesita ser consagrado para asegurar que la Fe inmutable sobreviva, especialmente en todo un continente de almas que necesitan un verdadero pastor para salvarse por la eternidad.

¡Que Dios esté con él! Roguemos a la Santísima Virgen María para que Ella lo conserve fiel bajo Su manto, fiel hasta la muerte.


Mons. Jean-Michel Faure.
Mons.
Richard Williamson.

viernes, 29 de abril de 2016

FRANCISCO, ¿”IMPREVISIBLE E IMPROVISADO”?






“Así que parece haber llegado la hora de normalizar la situación de la Fraternidad, y esto por varias razones (…)

Tal vez sólo el papa Francisco sea capaz de dar este paso, por imprevisibilidad e improvisación”.

P. Franz Schmidberger, 19 de febrero, 2016


“El Papa Francisco no habla ni actúa precipitadamente o irreflexivamente. Sus gestos, sus acciones y sus frases tienen objetivos a largo plazo, bien pensados y cuidadosamente elaborados. Por eso, mientras los demás se quedan discutiendo en la superficie, con el riesgo de desgastarse inútilmente, él avanza a paso firme liberado de todo cuidado de la apariencia y con una paciencia inquebrantable. No olvidemos que el valor de algo se reconoce también por los efectos que produce.”

Mons. Víctor “Tucho” Fernández, “El programa del papa Francisco”,  (acá)


¿FRANCISCO DE NUESTRO LADO?



No, gracias…




“Y creo que es razonable pensar que si el Santo Padre hizo este gesto es porque tiene algo en mente.

Nos conoce de cerca. Y la manera que se comporta hacia nosotros nos hace pensar que es simpatía.

Nosotros estamos bastante en movimiento, nosotros corremos tras las almas, tratamos de ayudarlas y es muy seguro que esté contento con eso. Tal vez no esté contento con todo, pero sí con este hecho de que somos activos, que cuidamos de las almas. 

….hay un vínculo cercano con el papa, ustedes no pueden imaginar el acceso que tenemos, el fácil acceso que tenemos con el papa.

…tenemos al papa, diría, de nuestro lado.

… está muy claro que el papa Francisco quiere dejarnos vivir y sobrevivir.”

¿Quién dijo estas cosas, don Luigi Ciotti?

No. Monseñor Fellay (el 21 de enero de 2016, acá y el 4 de marzo de 2016 acá).


"JERARQUÍA" CONCILIAR





Una Jerarquía ridícula


La gravedad del sacerdote era unos de esos aditamentos del perfil sacerdotal quasi unidos al carácter del Sacramento del Orden. Se trataba de una virtud de segundo rango, pero inseparable de las otras virtudes netamente sacerdotales. Se insistía sobre ella en los seminarios, pues la ligereza de la juventud parecía ser la antítesis de la gravedad de un viejo sacerdote con la sabiduría de la cura de almas.

Pero a mi entender, la gravedad del sacerdote (que no es tristeza ni antipatía) se entiende desde virtudes y dones mayores, y en particular el (tan olvidado) don de Temor de Dios.

Cuando se ven escenas como la de ese obispo montado en bicicleta circulando por el presbiterio de la catedral, nos damos cuenta de la insustancialidad de nuestra Jerarquía, tan irreverente consigo misma, imagen de la degradación de un clero católico inconsciente de su ministerio y cuánto comporta (ad intra y ad extra):

Un venerable padre dominico nos decía, illo témpore, que las mitras eran los apagavelas de la inteligencia. Ignoro si Monseñor Corrado Lorefice era cretino de antes o si se volvió después de la imposición mitral, pero la impresión que da pedaleando entre el coro y el altar, es tan patética como ridícula y risible.

La excusa era que los deportistas de Palermo fueron a la Catedral a ganar el Jubileo.
Probablemente, cuando i pagliacci panormitanos vayan a lo mismo, Monsignore Lorefice se pondrá nariz de caricato (como la de PP Franciscus, aquel Miércoles, en la Audiencia Papal).


EN ESTO CREE EL CARDENAL TAURAN







“Yo creo en el hombre” es el título de la primera obra del cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. A través de diferentes textos, redactados o pronunciados de 2007 a 2015, el cardenal , estrecho colaborador de Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora del Papa Francisco, insiste sobre la necesidad del diálogo interreligioso, porque “las religiones hacen parte de la solución y no del problema”.

Nota catapúltica
El cardenal Tauran es consejero espiritual de la Unión Internacional de Juristas Católicos (UIJC) cuya finalidad es “la de contribuir al mantenimiento o a la introducción de los principios cristianos en la filosofía y en la ciencia del derecho, en la actividad legislativa, judiciaria y administrativa, en la enseñanza y en la investigación así como en la vida pública y profesional. La Unión –abierta a los problemas generales y locales del mundo contemporáneo y a las soluciones que se propagan con fidelidad al Evangelio, a la Tradición de la Iglesia a la luz del Magisterio auténtico– trabaja para que el derecho natural y cristiano sean reconocidos y respetados con un espíritu de justicia y caridad; para la tutela de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural; para la afirmación de la dignidad de la persona humana y de los derechos y deberes que se derivan de esto; para la defensa y la promoción de la visión cristiana de la familia; para la difusión y la actuación de la doctrina social de la Iglesia, sobre todo en el campo jurídico”.http://www.laici.va/content/laici/es/sezioni/associazioni/repertorio/unione-internazionale-dei-giuristi-cattolici.html
Sugiero a la UIJC que vaya buscando otro consejero espiritual.

SYLLABUS: Tauran cree en lo mismo que cree Bergoglio, quien afirmara en el libro de entrevistas “El jesuita”: “Creo en el hombre”…afirmación que suelen hacer los comunistas, como un austronauta ruso, Germán Titov, al decir tras regresar del espacio: “Algunos dicen que existe un Dios allá… pero durante mi viaje alrededor de la tierra, a lo largo de todo el día le estuve buscando y no le vi. No vi a Dios ni a los ángeles. El cohete fue hecho por nuestra gente. Yo no creo en Dios. Yo creo en el hombre, en su fortaleza, en sus posibilidades, en su razón”. Lo mismo han declarado (“creo en el hombre”) entre otros reconocidos comunistas, los escritores Julio Cortázar y Eduardo Galeano, la cantante Mercedes Sosa y el presidente Salvador Allende. Es una forma de decir: “No creo en Dios”. Pero la Palabra de Dios dice en numerosos pasajes (Jer. 17,5; Sal. 40; Sal. 146) que no debemos tener fe en los hombres sino sólo en Dios. 

jueves, 28 de abril de 2016

SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT




1716 – 28 de abril – 2016
300 años de la muerte de
San Luis María Grignion de Montfort
  

 “María ha colaborado con el Espíritu Santo en la obra de los siglos, es decir, la Encarnación del Verbo. En consecuencia, Ella realizará también los mayores portentos de los últimos tiempos: la formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el final del mundo, están reservados a Ella, porque solo esta Virgen singular y milagrosa puede realizar, en unión del Espíritu Santo, las cosas excelentes y extraordinarias.

Si honrar a la Santísima Virgen es necesario a todos los hombres para alcanzar su salvación, lo es mucho más a los que son llamados a una perfección excepcional. Creo personalmente que nadie puede llegar a una íntima unión con nuestro Señor y a una fidelidad perfecta al Espíritu Santo sin una unión muy estrecha con la Santísima Virgen y una verdadera dependencia de su socorro.

Solo María halló gracia delante de Dios, sin auxilio de ninguna criatura. Solo por Ella han hallado gracia ante Dios cuantos después de Ella la han hallado, y solo por Ella la encontrarán cuantos la hallarán en el futuro.

Ya estaba llena de gracia cuando la saludó el arcángel Gabriel. Quedó sobreabundantemente llena de gracia cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra inefable. Y siguió creciendo de día en día y de momento en momento en esta doble plenitud, de tal manera que llegó a un grado inmenso e incomprensible de gracia.

Por ello, el Altísimo la ha constituido tesorera única de sus riquezas y única dispensadora de sus gracias para que embellezca, levante y enriquezca a quien Ella quiera; haga transitar por la estrecha senda del cielo a quien Ella quiera; introduzca, a pesar de todos los obstáculos, por la angosta senda de la vida a quien Ella quiera, y dé el trono, el cetro y la corona regia a quien Ella quiera.

Porque el altísimo y su santísima Madre han de formar grandes santos que superarán en santidad a la mayoría de los otros santos, cuanto los cedros del Líbano exceden a los arbustos. Así fue revelado a un alma santa cuya vida escribió de Renty.

ESPIRITUALIDAD DEL EVANGELIO SEGÚN SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS




El problema religioso, para la huma­nidad caída, se designa en la Escritura con una palabra: CONTRADICCION (1). Y se resuelve con otra palabra: AMOR (2), la cual presupone la fe (3) o sea el conocimiento y aceptación del mensaje de AMOR que Dios Padre nos envió por su Hijo Jesucristo en el Evan­gelio (4).

El hombre que es capaz de creer que es AMADO como hijo, por aquel mismo Dios que CONTRADICE sus malos ins­tintos, ése tiene resuelto el problema religioso.

Para ello no hay más condición que la de “hacerse pequeño a fin de poder comprender” (5) que, no teniendo el hombre de propio más que la mentira y el pecado (6), vamos a pura ganancia al tomarnos de la mano de nuestro Pa­dre, el cual sólo espera ese acto para colmamos con la gracia y dones de su Espíritu Santo, que quita entonces aquel fantasma de la CONTRADIC­CION (7).

La gran sorpresa y maravilla consis­te en descubrir que este acto filial de entrega confiada, que sólo parecería un perfecto negocio para nuestro EGOIS­MO, resulta al mismo tiempo la supre­ma VIRTUD a los ojos de Dios, simple­mente porque EL TIENE CORAZON DE PADRE (8), y de Madre a un tiem­po (9). ¿Hay mayor felicidad para nos­otros?

Entonces comprendemos el camino se­ñalado por Jesús como UNICO camino: El que no es como niño no entrará al Reino; y quien se vuelve niño es el pri­mero en el Reino (10), así como el hijo más pequeño, sin mérito propio es objeto de la predilección paterna.

Para reconocer la insuperable santi­dad de este espíritu filial, basta saber que es el mismo espíritu de Jesús, o sea que la plenitud del Espíritu Santo con­siste EN SENTIRSE HIJO del Padre, según la enseñanza de San Pablo: Dios envió a nuestros corazones el espíritu de su Hijo, que nos hace clamar: ¡Pa­dre! (11).

Notemos, para nuestro gozo, qué, se­gún esta revelación de San Pablo, ese espíritu que significa todo nuestro bien es también un DON GRATUITO DEL PADRE, o sea que basta desearlo para tenerlo, como que Él está deseando dár­noslo (12) a fin de poder derramar sobre nosotros todos los tesoros de su amor y bondad amándonos como a nues­tro Hermano Jesús (13) y glorificándo­nos como a El (14).

Esta es la espiritualidad que Santa Teresa del Niño Jesús extrajo como esencia del Evangelio, con el nombre de INFANCIA ESPIRITUAL, y que el Sumo Pontífice Benedicto XV calificó definitivamente diciendo: es el secreto de la Santidad.


P. ANTONIO P.
Mons. Juan Straubinger, Revista Bíblica.

(1) Ver Luc. 2,34.
(2) Juan 14, 23-24
(3) Gál. 5,6.
(4) Juan 17,3.
(5) Luc. 10,21.
(6) Denz. 195.
(7) Juan 4,14. 7, 38-39. Ez. 36, 26-27.
(8) Salmo 102, 13.
(9) Is. 66,13.
(10) Mat. 18, 3-4.
(11) Gál. 4,6.
(12) Luc. 11,13.
(13) Juan 17,23 y 26.
(14) Ef. 1,5, 2,6, Rom. 8, 29-30; Col. 1, 13, I Juan 3,2.


lunes, 25 de abril de 2016

MONSEÑOR LEFEBVRE, EL “IRREALISTA”


 “Uds. trabajan en la descristianización de la sociedad, de la persona humana y de la Iglesia y nosotros trabajamos en la cristianización, no podemos entendernos” 
(Mons. Lefebvre)


ASÍ PIENSA MONS. FELLAY:

“Si el Papa expresa una voluntad legítima respecto a nosotros que es buena, que no es una orden en contra de los mandamientos de Dios ¿tenemos el derecho de desatenderlo, de rechazar esta voluntad? Y si no ¿en qué principio se basan para actuar de este modo?

“Asimismo, vuestra actitud carece de realismo tanto respecto a la intensidad de los errores como en su amplitud.

Intensidad: En la Fraternidad estamos haciendo de los errores del Concilio súper-herejías, convirtiéndolo en el mal absoluto, peor que todo…

Esta situación concreta, con la situación canónica que se propone, es muy diferente a la de 1988. Y cuando comparamos los argumentos que Monseñor Lefebvre había dado en su época, concluimos que no hubiera dudado en aceptar lo que nos han propuesto. 

“Pretender esperar a que todo se arregle para llegar a lo que ustedes llaman un acuerdo práctico, no es realista”.

(Carta de Mons. Fellay y sus dos asistentes a los tres obispos, 14 de abril de 2012).


“Incluso si esto nos parece todavía imposible, nosotros hacemos saber a nuestros interlocutores romanos lo que entendemos precisamente por la expresión “reconocernos tal como somos”, que es y sigue siendo la condición sine qua non de nuestra aceptación."


(Cor Unum, 1 de Noviembre de 2015).


ASÍ PENSABA MONS. LEFEBVRE:

“Resumí al Cardenal Ratzinger toda esta situación, le dije: Eminencia, aunque nos concedan un obispo, aunque nos concedan determinada autonomía con relación a los obispos, aunque nos concedan toda la liturgia de 1962, nos concedan de seguir con los seminarios y la Fraternidad tal como lo hacemos ahora, nosotros no podríamos colaborar, es imposible, imposible, porque trabajamos en dos dimensiones diametralmente opuestas: Uds. trabajan en la descristianización de la sociedad, de la persona humana y de la Iglesia y nosotros trabajamos en la cristianización, no podemos entendernos. Ud. acaba de decirme que la sociedad no debe ser cristiana, que no puede ser cristiana, que es contra su naturaleza, acaba de querer probarme que NSJ no puede y no debe reinar en las sociedades y quiere probarme que la conciencia humana es libre frente a NSJ. Que es necesario dejarles la libertad y un espacio social autónomo como Ud. dice, es la descristianización, y bien, nosotros, estamos a favor de la cristianización, no podemos entendernos y esto les aseguro es el resumen, no se puede seguir a esta gente.”

(Conferencia de Mons. Lefebvre en Econe durante el retiro sacerdotal del 4 de Septiembre de 1987).