miércoles, 29 de julio de 2015

ABRE SUS PUERTAS EL SEMINARIO SAN LUIS MARIA GRIGNION DE MONTFORT





La Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre deseando responder al estado de necesidad en el cual se encuentran numerosas almas, cuenta con formar  futuros sacerdotes en el espíritu de Mons. Lefebvre.

El seminario abrirá sus puertas el próximo 3 de octubre en Angers. Estará bajo el patrocinio de San Luis María Grignion de Montfort, gran apóstol mariano y misionero.

Monseñor Jean Michel Faure dirigirá este nuevo seminario y los Padres Dominicos asegurarán una parte de la enseñanza.

Todo joven que se plantee la cuestión de la vocación sacerdotal (o religiosa), puede dirigirse a Mons. Faure (que reside en Avrillé: 02 41 69 20 06), al P. Bruno (06 20 43 44 32) o al P. Salenave (matthieusalenave@gmail.com o 06 65 14 13 33) [o al P. Cardozo (Brasil) o al P. Trincado (México); escribiendo a cualquiera de ellos a este correo-e: npossumus@gmail.com ]

El seminario necesita su ayuda material y financiera para aportar a estos futuros sacerdotes el marco y la enseñanza necesarios para el florecimiento de su vocación.

*Para ayudar al seminario, puede dirigir sus cheques a:

      "l'association des Amis de Mgr Freppel" (AMF)
      9, route de Feneu
      49460 Cantenay-Epinard
      Email :     seminaire.slm@gmail.com

Confiamos este importante proyecto para el futuro de la Tradición Católica a sus generosas oraciones.


TAN FARISAICOS COMO SIEMPRE



La Radio baila la música que quiere el Diablo.




Los acusadores seriales y condenadores farisaicos que “Todo lo Pueden” (es decir, que se dan a sí mismos el derecho de difamar, mentir, insultar, crear discordia y maldecir, todo esto lo hemos demostrado en nuestro blog) embarran la cancha por no tener nada inteligente con que refutar un artículo reciente de Non Possumus que los ha dejado descolocados, y entonces la emprenden con una serie de improperios –por lo menos uno por párrafo- que van pautando la reacción histérica lanzada para no quedar sin nada que decir. Pero es precisamente ese “beat” que conforma su pieza lo que demuestra la falta de gallardía para discutir con altura algo que legítimamente se puede discutir, cayendo en cambio en el bramido tribunero, confundiendo además las cosas (por ejemplo, los conceptos de traducción y sinónimo, que son cosas diferentes).  

Así el fruto radial desfoga su tirria contra el blog Non Possumus llamándolo en su corto artículo de la siguiente manera:

Los Impotentes
Los Autodesapoderados
Los Incapaces
Sitio No podemos
Sitio Nadapoderoso
Los Automaniatados
Los Desfuerzados
Los-Que-No-Pueden
Los Desvigorizados

Como el ateo que se emplea en negar la existencia de Dios, en combatir la creencia en Dios, en perseguir a los que creen en Dios, no hace más que demostrar la existencia de Dios –de otro modo, no se esforzaría por combatir a quien no existe-, la Radio Cristiandad no hace otra cosa más que ocuparse de los impotentes, de atacar a los desvigorizados, de combatir a los que no pueden. Ahora bien, el hecho de que dediquen tanto tiempo y espacio de su Radio a “los que no pueden”, significa exactamente lo contrario, significa que aquellos sí pueden, porque ¿a qué emplearse sino tan “poderosa” Radio con tan inútiles contrincantes?

¿No será que, como aquel que alardea constantemente de una virtud que no posee (¡oh, esos machotes que pregonan su virilidad!), aquí estos achacan constantemente al otro aquello que ellos padecen? Si es así, ¿cuál sería laimpotencia de esta gente? Voilà: esta gente no puede aguantar que Non Possumus le haya quitado el espacio preponderante y único entre los sitios de la Tradición en Internet. Esta gente no puede impedir que Non Possumus siga difundiendo las noticias y excelentes artículos de una Resistencia a la que aquellos se niegan a pertenecer (¡oh, no es tan friki como nos gustaría!). Esta gente no puede sufrir el ser segundos, terceros o cuartos en la difusión de determinadas noticias o primicias del ambiente tradi.

Desde luego que no consideramos a estos personajes inofensivos, sino sumamente nocivos en su difusión de una desorientación diabólica que puede ser contagiosa en espíritus rudimentarios, infatuados o con ansias de singularidad. Otro ejemplo de la perturbación espiritual (y psiquiátrica) que en tal lugar encuentra refugio, para desde allí lanzar sus bocanadas de violencia verbal, lo tenemos en el último sermón gritado por el P. Méramo (Padre Basilio para los amigos). Este pobre hombre se encierra cada vez más en el personaje que se ha fabricado y para no ser un “sacerdote de cachetitos rosados” (como los que salen ahora de la factoría de la Neo-FSSPX, según indica), cree que por el contrario el sacerdote debe ser un ogro que lanza improperios a diestra y siniestra, bramar constantemente y burlarse de los demás. Así utiliza un sermón para burlarse del acento de un obispo, para mofarse de las características físicas de un sacerdote, y finalmente para maldecir una y otra vez a Mons. Fellay. Esto es sumamente grave, pues una cosa es la crítica, la ironía, el sarcasmo, el golpear a los enemigos con cierta dosis de pimienta. Pero otra cosa es maldecir a alguien, un pecado mucho más grave en boca de un sacerdote y más aún dentro de un sermón, porque así los fieles que lo escuchan se creen con derecho a hacer lo mismo. Y el exabrupto se repite en un tono que manifiesta ya no justa indignación, sino verdadero odio.




Recordamos algo que ya publicamos acá, sobre este tema:

“No siendo lícito desear el mal al enemigo, tampoco lo es maldecirle. La maldición es, de suyo, pecado mortal contra la caridad, a la que se opone directamente. Sin embargo, en la práctica, muchas veces no pasa de pecado venial, ya sea por parvedad de materia o por imperfección del acto. Con frecuencia esas maldiciones son efecto de una ira momentánea y no se dicen ni desean en serio. No obstante, es obligatorio abstenerse de ellas y corregir con energía esa mala costumbre, por razón del escándalo y de otros muchos inconvenientes que llevan consigo. Volveremos sobre esto al explicar el octavo mandamiento del decálogo (cf. n.823-24).”
(TEOLOGÍA MORAL PARA SEGLARES. MORAL FUNDAMENTAL Y ESPECIAL Por el Rvdo. P. Antonio Royo Marín, O.P.)

Enseña San Isidoro de Sevilla que “los vicios, no los hombres, han de ser odiados”, pues “los que se disocian de la caridad, se alejan del reino de Dios”.  También escribió en sus Sentencias el magno Doctor de la Iglesia: “Hay una perversa imitación de arrogantes sacerdotes por la que imitan a los santos en el rigor de la disciplina y desdeñan seguirlos en el afecto de la caridad: quieren parecer rígidos por la severidad y no quieren dar ejemplo de humildad, para ser tenidos más como terribles, que como mansos y afables”. Mucho nos tememos que el caso que estamos reseñando involucra no sólo al sacerdote mentado, sino que tal empedernida actitud puede esparcirse en otros sacerdotes que juegan a ese juego insensato, en estos tiempos de desorientación diabólica.


MONS. LEFEBVRE: DECLARACIÓN SOBRE LA NUEVA MISA






Nota: el siguiente texto forma parte de la "Declaración sobre la nueva misa y el Papa", por Mons. Lefebvre, de 8-11-79; que tenemos en edición impresa. Hemos destacado ciertos pasajes con negrita.

En el transcurso de estos diez años he tenido ocasión de responder muchas veces a preguntas que son muy graves. Me he esforzado siempre en permanecer dentro del espíritu de la Iglesia, conforme a sus principios teológicos, que expresan su fe, y a su prudencia pastoral, manifestados dentro de la teología y a través de la experiencia de su historia.

Creo poder decir que no he cambiado de opinión sobre estos temas, y que este pensamiento es afortunadamente el de la gran mayoría de los sacerdotes y fieles adictos a la Tradición infalible de la Iglesia. Ciertamente, las siguientes líneas son insuficientes para hacer un estudio exhaustivo de estos problemas. Pero se trata más que nada de exponer claramente algunas conclusiones para no equivocarse sobre las orientaciones y pensamientos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.


Sobre la nueva Misa.

Respecto a la nueva Misa, destruyamos de inmediato esta idea absurda: si la nueva Misa es válida, se puede tomar parte en ella. La Iglesia siempre ha prohibido a los fieles asistir a las Misas de los cismáticos y de los herejes, aunque sean válidas. Es evidente que no se puede participar en Misas sacrílegas, ni en Misas que ponen nuestra fe en peligro.

Además, es fácil demostrar que la nueva Misa, tal como ha sido formulada por la Comisión de Liturgia, con todas las autorizaciones dadas oficialmente por el Concilio, y con todas las explicaciones dadas por Monseñor Bugnini, presenta un acercamiento inexplicable a la teología y culto de los protestantes.

Así, por ejemplo, no aparecen muy claros, y hasta se contradicen, los dogmas fundamentales de la Santa Misa, que son los siguientes: • el sacerdote es el único ministro; • hay verdadero sacrificio, una acción sacrificial; • la víctima es Nuestro Señor Jesucristo, presente en la hostia bajo las especies de pan y vino, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad; • es un sacrificio propiciatorio; • el Sacrificio y el Sacramento se realizan con las palabras de la Consagración, y no con las palabras que preceden o siguen.

Basta enumerar algunas de las novedades para demostrar el acercamiento a los protestantes: • el altar transformado en mesa, sin el ara; • la Misa cara al pueblo, en lengua vernácula, en voz alta; • la Misa tiene dos partes: la Liturgia de la Palabra y la de la Eucaristía; • los vasos sagrados vulgares, el pan fermentado, la distribución de la Eucaristía por laicos, en la mano; • el sagrario escondido; • las lecturas hechas por mujeres; la Comunión dada por laicos.

Todas estas novedades están autorizadas.

Se puede pues decir sin ninguna exageración que la mayoría de estas Misas son sacrílegas y disminuyen la fe, pervirtiéndola. La desacralización es tal que la Misa se expone a perder su carácter sobrenatural, su «misterio de fe», para convertirse en un acto de religión natural nada más.

Estas Misas nuevas no sólo no pueden ser motivo de obligación para el precepto dominical, sino que además, con relación a ellas, hay que seguir las reglas de la Teología moral y del Derecho Canónico, que son las de la prudencia sobrenatural con relación a la participación o asistencia a una acción peligrosa para nuestra fe o eventualmente sacrílega.

¿Hay que decir entonces que todas esas Misas son inválidas? Desde que existen las condiciones esenciales para la validez, es decir, la materia, la forma, la intención y el sacerdote válidamente ordenado, no se puede afirmar que sean inválidas. Las oraciones del Ofertorio, del Canon y de la Comunión del sacerdote, que se agregan a la Consagración, son necesarias para la integridad del Sacrificio y del Sacramento, pero no para su validez. El Cardenal Mindszenty en la prisión, que a escondidas de sus guardias pronunciaba las palabras de la Consagración sobre un poco de pan y de vino para alimentarse del Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor, realizaba ciertamente el Sacrificio y el Sacramento.

Mas a medida que la fe de los sacerdotes se corrompa y dejen de tener la intención de la Iglesia (porque la Iglesia no puede cambiar de intención), habrá menos Misas válidas. La formación actual no prepara a los seminaristas para asegurar la validez de las Misas. El sacrificio propiciatorio de la Misa ya no es el fin esencial del sacerdote. Nada más decepcionante y triste que oír los sermones o comunicados de los obispos sobre la vocación, a raíz de una ordenación sacerdotal. Ya no saben lo que es un sacerdote.

Para juzgar de la falta subjetiva de quienes celebran la nueva Misa y de quienes asisten a ella, debemos aplicar la regla del discernimiento de espíritus según las directivas de la teología moral y pastoral. Debemos obrar siempre como médicos de almas y no como jueces y verdugos, como se sienten tentados a hacerlo quienes están animados por un celo amargo y no por el verdadero celo. Los sacerdotes recién ordenados han de inspirarse en las palabras de San Pío X en su primera Encíclica, y en los numerosos textos de autores espirituales tales como Dom Chautard en «El alma de todo apostolado», el Padre Garrigou-Lagrange en el tomo II de «Perfección cristiana y contemplación», y Dom Marmion en «Cristo, ideal del Monje».


domingo, 26 de julio de 2015

SOBRE UNAS PALABRAS RECIENTES DE MONS. WILLIAMSON ACERCA DE LA MISA NUEVA






Un lector nos ha reenviado el siguiente correo electrónico, en cuyo texto hemos suprimido la traducción al francés y hemos agregado algunos comentarios en color rojo:


Enviamos sermón Domingo 9º post Pentecostés y una noticia grave sobre Mons. Williamson. Los saludamos en María Santísima.

Monseñor Williamson y la misa moderna

*Esta filmación muestra palabras de Mons. Williamson diciendo de ir a “la misa moderna”. Nos parece esto algo muy grave de parte de Monseñor. 

*Se puede ver este video en el link que sigue:

*No aprobamos el estilo un poco “burlesco” que tiene el video (aproximadamente luego de la mitad), pero vemos –de cualquier manera- que la información que ellos difunden es veraz. 

*Las palabras de Monseñor duran unos 12 minutos, todo el video unos 30.

-Minuto 0:55 “There´s the principles and then there´s the practice”: “Están los principios y después está la práctica”. 
Según una interpretación no malévola de esta frase (interpretación congruente, por lo demás, con la vida de Monseñor Williamson), el Obispo quiere decir que los principios morales son claros en la teoría pero difíciles de aplicar, muchas veces, en la práctica. Según una interpretación tan malévola como incongruente con la vida de este gran defensor de la fe, él estaría diciendo que hay principios morales que no se aplican en la realidad concreta, siendo lícito negar esos principios mediante el actuar concreto.

-Minuto 6:46 “There have been eucharistic miracles with the novus ordo mass”: “Han habido milagros eucarísticos con la misa moderna [traducción correcta: con la misa Novus Ordo]”.
Acá los críticos afirman implícitamente que en ninguna misa moderna puede haber algún milagro. Se trata de una falacia lógica: M. Los milagros son obrados por el poder de Dios para probar la verdad o bondad de algo. m. La misa nueva es mala. C. Luego, no puede darse ningún milagro en una misa nueva. En cuanto a la menor, distingo: que el rito de la misa celebrada conforme al Novus Ordo es algo malo, concedo; que la misa nueva válidamente celebrada, en cuanto se verifica en ella el Sacramento y existe verdadero Sacrificio eucarístico, es algo igualmente malo, niego; quedando con eso destruida la falacia. 
Un eventual milagro en una misa nueva válidamente celebrada confirmaría, por ejemplo, la doctrina católica acerca de la presencia real de Cristo en las especies consagradas, no la pretendida bondad del "rito bastardo".
Es más: la profecía es un milagro de orden intelectual. Caifás realmente profetizó, pero de ello no se sigue que Dios haya querido probar la bondad moral de este personaje mediante ese verdadero milagro. 

-Minuto 8:56 “There are cases when even the Novus Ordo Mass can be attended with an effect of building one´s faith instead of losing it”: “Hay casos en que incluso se puede asistir a la misa moderna [traducción correcta: a la misa Novus Ordocon un efecto de construir la fe de uno en vez de perderla”. 
Monseñor está respondiendo a un mujer que, entre sollozos, dijo asistir tanto a la misa tridentina como a la misa nueva. Mons. Williamson no quiere dar una respuesta tajante a fin de no "apagar la mecha que humea" ni "quebrar la caña cascada". Eso explica ciertas imprecisiones, el uso del argumento ad hóminen, y la perspectiva más bien centrada en aspectos subjetivos (relativos a la conciencia) de la respuesta. 
Un ejemplo entre muchos: un judío, un masón, o un protestante comienza a asistir a la misa nueva de su Parroquia: ¿siempre y necesariamente eso lo va a alejar de Dios? la respuesta obvia es que no, y de hecho todos conocemos casos de tradicionalistas que al inicio de su conversión al catolicismo, asistían a la misa nueva. Un católico que sin culpa ignora que, objetivamente, siempre es ilícito participar activamente en la misa nueva, como puede ser el caso de la persona que hizo la pregunta; ¿siempre y necesariamente va a sufrir menoscabo de su fe por participar activamente en tal misa con recta intención y con dicha ignorancia invencible? Es evidente que no.

-Minuto 9:53 “Be very careful, be very careful with the Novus… stay away of the Novus Ordo, but exceptionally… if you´re watching and praying even there you may find the grace of God, if you do make use of it in order to sanctify your soul” [falta esto: but exceptionally, if you’re watching and praying, even there you find the grace of God. If you do make use of it in order to sanctify your soul].  : “Sea muy cuidadosa (nota: está hablando a una señora), sea muy cuidadosa con la moderna [traducción correcta: con el Novus]…, manténgase lejos de la misa moderna [traducción correcta: del Novus Ordo], pero excepcionalmente… si está vigilando y rezando aun ahí usted puede encontrar la gracia de Dios, si lo hace en orden a santificar su alma” [traducción correcta: Si usted hace eso para santificar su alma].
Como en los casos típicos de ignorancia invencible. ¿O hay que sostener que Dios niega toda gracia en una misa nueva en la que por ser celebrada válidamente, se verifica el Sacramento y constituye verdadero Sacrificio eucarístico? 

-Minuto 10:37 “Therefore, I would not say every single person must stay away from every single Novus Ordo Mass”: “Por lo tanto, yo no diría que cada persona debe mantenerse lejos de cada misa moderna [traducción correcta: misa Novus Ordo]”.
Atendiendo a aspectos subjetivos o de conciencia, es correcto lo que dice Monseñor, pero no desde un punto de vista objetivo. Esto está perfectamente acorde a la enseñanza tradicional de la Teología Moral, como lo prueba la siguiente cita del Curso de Teología Moral que se impartía en el seminario de La Reja, Buenos Aires, antes de la actual crisis de la FSSPX: 

El problema de la asistencia a la misa nueva o a misas válidas pero ilícitas de los cismáticos o herejes

Por razón de la virtud de fe, el católico está obligado a evitar todo lo que pueda ponerla en peligro, ya de perderla, ya de debilitarla, en su propia alma o en la de aquellos que le están confiados (hijos, cónyuge, fieles, etc.). 

No es aquí donde corresponde tratar el tema de la “misa nueva”, su malicia y peligrosidad para la verdadera fe católica, por lo que remitimos a los abundantes estudios ya realizados sobre el particular. 

Los Cardenales Ottaviani y Bacchi, luego de afirmar que el “Novus Ordo Missæ... se aleja de manera impresionante, en conjunto y en detalle de la teología católica de la Santa Misa...”, concluían en su «breve examen crítico», que “el apartarse de la tradición litúrgica, que fue por cuatro siglos signo y garantía de la unidad del culto, para sustituirla por otra nueva – que no puede no ser un signo de cisma, por las innumerables facultades implícitamente concedidas, y la cual pulula ella misma en gravísimas ambigüedades, por no decir errores manifiestos contra la pureza de la Fe Católica – nos parece, para expresar nuestra opinión más benigna, el error más monstruoso”. 

Objetivamente la misa nueva es mala  y peligrosa para la fe, y la cuestión es si se puede o debe asistir a ella para cumplir el precepto que manda oír misa los domingos y días de fiesta.

Por ello, sin perjuicio de aplicar lo que se dice en el lugar correspondiente de estos apuntes respecto a la “comunicatio in sacris” y los principios correspondientes, debemos equipararla a la misa válida de cismáticos y/o herejes, y señalar los preceptos que el Magisterio tiene dados sobre el particular:

“El católico debe abstenerse de asistir a la misa válida, pero ilícita, del sacerdote hereje o cismático, aunque urja la obligación de oír misa por ser día de precepto y tenga que quedarse sin ésta al obrar así” .

Subjetivamente el problema se debe resolver así:

1) quien tenga conciencia cierta e informada de que el nuevo rito no es católico, sino que está protestantizado y que por lo tanto entraña peligro de que la fe se debilite o pierda, está obligado a evitarla  y a frecuentar sólo la misa tradicional, aún a costa de grandes sacrificios, y en caso de no poder hacerlo, aún está obligado a santificar el domingo o día de fiesta,

2) en la medida de esa conciencia, si a pesar de conocer el peligro, asiste a la misa con la sola intención de cumplir el precepto dominical, lejos de satisfacerlo, peca contra la fe,

3) quien tenga dudas o se halle perplejo sobre la bondad de la nueva misa está obligado a informarse para salir de las dudas, porque a nadie le es lícito obrar en estado de conciencia dudosa en este tema,

4) quien posea una conciencia venciblemente errónea sobre este asunto de la misa ha de corregirla y, por lo tanto, el que pueda instruirlo y esclarecerlo tiene a su vez, el deber de hacerlo,

5) al que tiene conciencia invenciblemente errónea es incorregible, y debe dejárselo en manos de la providencia divina, 

6) para los demás supuestos en que uno puede verse obligado a asistir a la nueva misa por algún compromiso grave e ineludible, remitimos a nuestra compilación de los principios dados por Monseñor Lefebvre al respecto, y que se encuentran en el trabajo indicado en nota de la página anterior,

7) en cuanto a si, no estando obligado a cumplir el precepto yendo a la misa nueva, y no teniendo la Misa tridentina en el rito latino, hay un deber de asistir a la misa de rito oriental católico, se responde que per se no hay tal deber. Y la razón es que, en la confección y recepción de los Sacramentos cada uno está obligado normalmente a las prescripciones litúrgicas que regulan la vida sacramentaria: los latinos al rito latino (cn. 732 §2). Así tanto el que celebra como quien participa de la Santa Misa deben hacerlo en el rito al que pertenecen, aunque, como excepción, el fiel puede cumplir el precepto en un rito católico distinto del propio como hemos dicho (canon 1249) y comulgar por devoción del mismo modo (canon 866 §1). Per accidens puede quizás existir el deber de asistir a Misa en un rito que no es el propio para cumplir con el precepto anual de comulgar, pero esto no es evidente.
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Del "Breviario sobre la Hermandad San Pío X":

¿Por qué los católicos deben abstenerse de la Nueva Misa?

a) la crítica al “nuevo rito”10 no puede ser una crítica a la misa en sí misma, pues ésta es el verdadero sacrificio de Nuestro Señor legado a su Iglesia, sino un examen sobre si se trata de un rito o ceremonial conveniente para encarnar y realizar este augusto sa­crificio. (Nótese que la validez de una misa y la conveniencia de su rito son dos cuestiones diferentes, como resulta evidente en el caso de una misa negra.)

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10 Consideramos equivalentes las expresiones “nuevo rito”, “nueva Misa”, “Misa de Pablo VI”, “Novus Ordo Missae”, etc., en referencia a la reforma litúrgica de 1969.



MORTALIUM ANIMOS - SOBRE LA VERDADERA UNIDAD RELIGIOSA - ENCÍCLICA DE PÍO XI


Mortalium Animos
PÍO PP. XI
ACERCA DE COMO SE HA DE FOMENTAR LA VERDADERA UNIDAD RELIGIOSA





Venerables hermanos: Salud y bendición apostólica

1.Ansia universal de paz y fraternidad

Nunca quizás como en los actuales tiempos se ha apoderado del corazón de todos los hombres un tan vehemente deseo de fortalecer y aplicar al bien común de la sociedad humana los vínculos de fraternidad que, en virtud de nuestro común origen y naturaleza, nos unen y enlazan a unos con otros.
Porque no gozando todavía las naciones plenamente de los dones de la paz, antes al contrario, estallando en varias partes discordias nuevas y antiguas, en forma de sediciones y luchas civiles y no pudiéndose además dirimir las controversias, harto numerosas, acerca de la tranquilidad y prosperidad de los pueblos sin que intervengan en el esfuerzo y la acción concordes de aquellos que gobiernan los Estados, y dirigen y fomentan sus intereses, fácilmente se echa de ver –mucho más conviniendo todos en la unidad del género humano-, porque son tantos los que anhelan ver a las naciones cada vez más unidas entre sí por esta fraternidad universal.

2. La fraternidad en religión. Congresos ecuménicos.

Cosa muy parecida se esfuerzan algunos por conseguir en lo que toca a la ordenación de la nueva ley promulgada por Jesucristo Nuestro Señor. Convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión.

3. Los católicos no pueden aprobarlo.

Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio.

Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios.

4. Otro error – La unión de todos los cristianos. – Argumentos falaces

Pero donde con falaz apariencia de bien se engañan más fácilmente algunos, es cuando se trata de fomentar la unión de todos los cristianos. ¿Acaso no es justo -suele repetirse- y no es hasta conforme con el deber, que cuantos invocan el nombre de Cristo se abstengan de mutuas recriminaciones y se unan por fin un día con vínculos de mutua caridad? ¿Y quién se atreverá a decir que ama a Jesucristo, sino procura con todas sus fuerzas realizar los deseos que El manifestó al rogar a su Padre que sus discípulos fuesen una sola cosa?(1). y el mismo Jesucristo ¿por ventura no quiso que sus discípulos se distinguiesen y diferenciasen de los demás por este rasgo y señal de amor mutuo: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, en que os améis unos a otros?(2). ¡Ojalá -añaden- fuesen una sola cosa todos los cristianos! Mucho más podrían hacer para rechazar la peste de la impiedad, que, deslizándose y extendiéndose cada más, amenaza debilitar el Evangelio.

5. Debajo de esos argumentos se oculta un error gravísimo

Estos y otros argumentos parecidos divulgan y difunden los llamados “pancristianos“; los cuales, lejos de ser pocos en número, han llegado a formar legiones y a agruparse en asociaciones ampliamente extendidas, bajo la dirección, las más de ellas, de hombres católicos, aunque discordes entre sí en materia de fe.

6. La verdadera norma de esta materia.

COMENTARIOS ELEISON - LA CONFIANZA SUPLICA



Número CDXIX (419)
25 de julio de 2015

La Confianza Suplica

Mons. Williamson




Sobre la Iglesia la locura parece reinar ahora.
La confianza del Salmista precisamos, en medio de nuestro dolor.

Cuando en tiempos modernos el mundo comenzó a dar su espalda a Dios, ¿pensó él realmente que Él no lo notaría o que a Él no le importaría? La locura de hoy en día está alcanzando un clímax en el cual más y más almas deben estar dándose cuenta que el que Él entre en acción ha devenido una absoluta necesidad, y que será un gran acto de misericordia. Sin embargo, con el objeto de no desanimarnos mientras tanto, veamos cómo aún en los tiempos del Antiguo Testamento, el Salmista urgía a Dios entrar en acción, sin dudar por un momento en Su poder para hacer tal cosa. Los Salmos son una escuela de oración divinamente inspirada para todos los tiempos, y aplican tanto como al Nuevo Testamento como al Antiguo. Aquí está el Salmo 73 (74, numeración moderna):

A. LA ANSIEDAD

[1] ¿Por qué, oh Dios, nos desechas para siempre? ¿Por qué arde tu ira contra el rebaño de tu dehesa? [2] Acuérdate de tu grey (los Católicos) que hiciste tuya desde antiguo, de la estirpe que rescataste para hacerla tu herencia; del monte Sión (la Iglesia Católica) que elegiste para morada tuya. [3] Dirige tus pasos hacia esas perpetuas ruinas; todo lo ha devastado el enemigo en el Santuario (por ejemplo del Novus Ordo). [4] Los que te odian rugieron en el recinto de tus asambleas (por ejemplo, en la liturgia); pusieron sus enseñas por trofeo. [5] Talaron allí como quien alza la segur en lo espeso de la selva; [6] y ya con hacha y martillo hacen pedazos sus puertas. [7] Entregaron al fuego tu Santuario, profanaron, arrasándolo, el tabernáculo de tu Nombre. [8] Decían en su corazón: “Destruyámoslos por completo; pegad fuego a todas las sinagogas de Dios (iglesias católicas) en el país”. [9] Ya no vemos nuestras señales, ya no hay profeta, ni queda entre nosotros quien sepa hasta cuándo. [10] ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el enemigo? ¿Ha de blasfemar siempre tu Nombre el adversario? [11] ¿Por qué retiras tu mano y retienes en tu seno tu diestra?

B. LA CONFIANZA

[12] Porque Tú, Yahvé, eres nuestro Rey, el que de antiguo ha obrado la salvación en medio de la tierra. [13] Tú dividiste el mar con tu poder y quebrantaste la cabeza de los dragones en las aguas; [14] Tú aplastaste las cabezas de Leviatán, y lo diste por comida a las fieras que pueblan el desierto. [15] Tú hiciste brotar fuentes y torrentes, y secaste ríos perennes. [16] Tuyo es el día y tuya la noche; Tú pusiste los astros y el sol. [17] Tú trazaste todos los confines de la tierra; el verano y el invierno Tú los hiciste.

C. LA SUPLICA

[18] Recuérdalo Yahvé: el enemigo blasfema; un pueblo impío ultraja Tu nombre. [19] No entregues al buitre la vida de tu tórtola (Católicos que mantienen la Fe); no quieras olvidar perpetuamente a tus pobres. [20] Vuelve los ojos a tu alianza (la Iglesia católica), pues todos los rincones del país son guaridas de violencia (por ejemplo, del Nuevo Orden Mundial); [21] no sea que el oprimido, en su confusión, se vuelva atrás; puedan el pobre y el desvalido alabar tu Nombre. [22] Levántate, Dios, defiende tu causa; recuerda cómo el insensato te insulta continuamente. [23] No te olvides del vocerío de tus adversarios, porque crece el tumulto de los que se levantan contra Ti.

Kyrie eleison.