domingo, 26 de abril de 2015

COMENTARIOS ELEISON - ¡LA CULTURA IMPORTA!




Número CDVI (406)
25 de abril de 2015

¡La Cultura Importa!

Mons. Williamson



Vengan a escuchar al Dr. White, si es todavía posible,
Para relacionar correctamente la verdadera Fe con el hombre moderno.

Desde el Viernes 1ero de Mayo a la tarde hasta el Domingo 3 de Mayo al mediodía, tendrá lugar aquí, en la Casa Reina de los Mártires en Broadstairs, otra Sesión a cargo del Dr. David White, tal como el año pasado sobre Charles Dickens, así este año sobre T.S. Eliot (1888–1965), otro gigante de la literatura inglesa con una conexión directa a este rincón de Inglaterra. Fue en un pabellón al aire libre con vista sobre la playa de Margate, cerca de 8 kms. al norte de Broadstairs, que entre Octubre y Noviembre de 1921 el mundialmente famoso poeta anglo-americano logró de nuevo escribir, y compuso unas 50 líneas de la tercera de las cinco partes del poema más influyente del siglo 20mo, al menos en el idioma inglés, La Tierra Baldía (1922).

El poema es un retrato brillante del vacío en los corazones y mentes de los hombres inmediatamente después de la Primer Guerra Mundial (1914–1918). En La Tierra Baldía Eliot fragua una manera nueva, fragmentaria, de escribir poesía, manera que capturó la condición espiritual rota del hombre moderno. Por su amplio y profundo asidero de las obras maestras artísticas del pasado, notablemente Dante y Shakespeare, Eliot pudo dar forma a la pobreza espiritual de hoy en día. Por ejemplo, en las seis líneas del poema que están claramente conectadas a Margate, una de tres niñas de la clase trabajadora cuenta como ella dio su honor por nada, y para resaltar el vacío en las vidas de las tres doncellas, las palabras de ellas están enmarcadas dentro de fragmentos de la canción de las tres doncellas del Rin que abre y cierra la visión cósmica de la épica El Anillo de los Nibelungos de Wagner.

El vacío y la nada. ¿Por qué diantres deben los Católicos ocuparse con autores tan deprimentes? La salvación es por Nuestro Señor Jesucristo, no por la cultura, especialmente no por cultura nihilista. Una respuesta particular concierne a T.S. Eliot. Una respuesta general concierne a toda la “cultura”, definida como aquellas novelas, pinturas y música con las cuales todos los hombres de todas las épocas necesariamente alimentan y forman sus corazones y sus mentes.

En cuanto a T.S. Eliot, él mismo pronto descartó La Tierra Baldía como “refunfuño rítmico”, y unos años más tarde él se hizo un miembro de la Iglesia Anglicana. El había otorgado brillante expresión a la nada moderna, pero no se había revolcado en ella. Continuó escribiendo un número de piezas de teatro y especialmente el largo poema de los Cuatro Cuartetos, que bajo ningún concepto son nihilistas, y sobre los cuales también el Dr. White, que ama mucho a Eliot, hablará en Broadstairs dentro de unos pocos días. Habiendo asido el problema honestamente, Eliot no se refugió en ninguna solución de avestruz como lo han hecho muchos Católicos que se han dejado engañar por el Vaticano II.

Pues, ciertamente, la cultura en general es a la religión (o irreligión) como los suburbios de una ciudad son al centro de la ciudad. Y, así como un general militar que tiene que defender a una ciudad sería de lo más tonto al dejar que los suburbios sean ocupados por el enemigo, así cualquier Católico que ama su religión no puede ser indiferente a las novelas, pinturas y música que están moldeando a las almas todo alrededor de él. Por supuesto que la religión (o irreligión) es central a la vida de un hombre, comparada con la cual la “cultura” es periférica, porque la cultura de los hombres es, en el fondo, un producto derivado de su relación con su Dios. Sin embargo la cultura y la religión interactúan. Por ejemplo, ¿si no se hubieran dejado encantar muchos Católicos por la racha de “La novicia rebelde”, hubieran sido tan fácilmente engañados por el Vaticano II? O, ¿si los líderes actuales de la Fraternidad San Pío X, contrastando cultura católica con anti-cultura moderna, hubieran asido la profundidad del problema moderno, estarían ahora tan empeñados en volver bajo los perpetradores del Vaticano II? ¡La cultura puede importar, tanto como el Cielo y el Infierno!

Kyrie eleison.

   

LA ESPIRITUALIDAD BÍBLICA TRANSMITIDA POR MONS. DR. JUAN STRAUBINGER



O


ORACIÓN:
Nos parece que ante la Majestad de Dios necesitásemos quien nos introdujese y recomendase, temerosos de hablar con Él. David, con esta actitud infantil que siempre tiene ante Dios, nos recuerda que Él es nuestro Creador y Padre y el único que conoce nuestros pensamientos (S. 43,22; 138,2 ss., etc.). ¿Con quién podríamos tener mayor intimidad? Jesús, nuestro Mediador (Juan 14,6; Hech. 4,12; I Tim. 2,5), nos confirma mil veces este carácter paternal de Dios y nos dice que para orar privadamente, como “Él ve en lo secreto”, no lo hagamos “en las esquinas de las calles”, sino “al contrario, cuando quieras orar, entra en tu aposento, corre el cerrojo de la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto” (Mat. 6,5 ss.). Esta devoción al Padre “fue la de Jesús” (Mons. Guerry), y si al principio nos cuesta un esfuerzo de fe es porque, como observa Dom Olphe Galliard y confirma Mons. Landrieux, pocos tienen la ventaja de una formación bíblica recibida desde la infancia. Eres Tú quien conoces, etc.: Es decir, que en vano nos agitaríamos en el momento de la preocupación (cf. Ecli. 2,3). No sabríamos descubrir el camino conveniente, en tanto que nuestro Padre lo conoce muy bien y está deseando enseñárnoslo, esperando sólo que sin reservas, como hijos pequeños, nos confiemos a Él aunque no lo veamos materialmente. En esto está el valor de la fe, como lo enseña Jesús (Juan 20,29) y S. Pablo (Hebr. 11,1). Cf. Rom. 1,17 y nota.
(Coment. a S. 141,4).
Y además el Espíritu ayuda a nuestra flaqueza.
Con esta palabra apostólica consuélense los que se lamentan de no poder orar con la perfección necesaria. ¡El Espíritu ora en nosotros! Como dicen los místicos, la oración es tanto más perfecta cuanto más parte tiene en ella Dios y menos el hombre. Es decir que para nosotros es una actividad más bien receptiva y muy poco compatible con la distracción, pues ella está hecha precisamente de atención a lo que Dios obra en nosotros con su actividad divina fecundante. Esa atención no acusa modificaciones sensibles sino que es nuestro acto de fe vuelto hacia las realidades inefables de misericordia, de amor, de perdón, de redención  de gracia que el Esposo obra en nosotros apenas se lo permitimos, pues sabemos que Él siempre está dispuesto, ya sea que lo busquemos –en cuyo caso no rechaza a nadie (Juan 6,37)- o que simplemente lo dejemos entrar, porque Él siempre está llamando a la puerta (Apoc. 3,20), y aun cuando no le abramos, atisba El por lo menos por las celosías. (Cant. 2,9). Cuanto más sabemos y creemos esto, más aumenta nuestra amorosa confianza y más se despierta nuestra atención a las realidades espirituales, hasta hallarse casi constantemente vuelta hacia el mundo interior, no ciertamente el mundo de la introspección psicológica (cfr. I Cor. 2,14 y nota) sino a la contemplación de Jesús “autor y consumador de nuestra fe” (Hebr. 12,2; S. 118,37 y nota). Nuestra vida se vuelve entonces un acto cuasi permanente de esa “fe que es la vida del justo” (1,17), animada por la caridad (Gál. 5,6) y sostenida por la esperanza (5,5; Fil. 3,20s.; I Tes. 4,16; 5,8; Tito 2,13; I Juan 3,3). Nuestro mayor empeño entonces lejos de llevarnos en la oración a una gárrula e importuna actividad, está precisamente en no poner límites a cuanto Dios quiera obrar en nuestra alma (II Cor. 5,13 y nota), aunque a veces no lo percibamos. Para ello no hay nada que ayude tanto como el trato continuo con la Escritura, pues si en esa oración escuchamos constantemente a Dios, no es que se trate de nuevas o milagrosas revelaciones individuales, sino que se actualizan en nuestra mente o en nuestra memoria las palabras que el Espíritu Santo “nos habló por los profetas” y por Jesús (Juan 14,26 y nota; Hebr. 1,1 s.) adquiriendo sentidos cada vez más claros, más atrayentes y más profundos, en esa rumia que es lo que David llama la bienaventuranza del que día y noche medita la Palabra de Dios (S. 1,1 ss.). No era otra la vida de oración de la Virgen María, según nos lo indica por dos veces S. Lucas en 2,19 y 51, y una vez el mismo Jesús (Luc. 11,28 y nota), y según lo revela ella misma en su himno el Magníficat (Luc. 1,47 ss.), pues está hecho todo con palabras de la Escritura que Ella recordó en ese momento, por obra del Espíritu Santo.
(Coment. a Rom. 8,26).
Al considerar las características de la piedad cristiana hemos de recordar en primer término que no oramos solos, ni como individuos aislados, ni sólo como representantes de una comunidad o de un pueblo, sino como miembros de un Cuerpo Místico, cuya cabeza es Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre. "Per Christum Dominum nostrum" -por Jesucristo, nuestro Señor- elevamos nuestras oraciones a Dios, y en esto se distingue fundamentalmente la oración cristiana de las preces formuladas por los adeptos de otras religiones.
No es nuestro "yo" el que da valor a la oración, sino la unión del "yo" humano con el divino Mediador, que se hizo sustituto nuestro ante el Padre. Por eso dice El mismo, según San Juan XV, 5: "Sin Mí nada podéis hacer"; y San Pablo agrega que el que nos anima y capacita para pronunciar el nombre del divino Sustituto es el Espíritu Santo, quien es a la vez el glorificador de Jesús (cf. Juan XVI, 14): "Nadie puede decir que Jesús es el Señor sino por el Espíritu Santo" (I Cor. XII, 5). Es pues, por Jesucristo y su Santo Espíritu, que dirigimos nuestras oraciones al Padre, como el mismo Apóstol lo expresa en la Carta a los Romanos: "No sabemos qué hemos de pedir en nuestras oraciones, ni cómo conviene hacerlo; el mismo Espíritu hace nuestras peticiones con gemidos que son inexplicables" (Rom. VIII, 26).
Es ésta una gran luz para los flacos en la fe y en la confianza, que no creen en la eficacia de la oración o se creen incapaces de orar sin distracción. ¡Cristo y el Espíritu Santo nos ayudan! Y sus acentos dan gracia a nuestro balbuceo ante el Padre. Todo al revés del mezquino concepto que tal vez nos hemos formado de la parte divina en nuestros actos de piedad, como si Dios, después de la creación del mundo, se hubiese entregado a la pasividad, para que la actividad humana se manifieste sin trabas. En realidad es la oración tanto más perfecta cuanto más parte tiene en ella Dios y menos el hombre.

EJEMPLAR Y HERMOSO TESTIMONIO DE NIÑA CRISTIANA REFUGIADA IRAQUÍ DE 10 AÑOS


sábado, 25 de abril de 2015

24 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL “LEÓN DE CAMPOS”: MONS. ANTONIO DE CASTRO MAYER








Mons. De Castro Mayer nació el 20 de junio de 1904 en la ciudad paulista de Campinas. Fue ordenado sacerdote el 30 de octubre de 1927. El Papa Pío XII lo nombro, el 6 de marzo de 1948, obispo titular de Priene, recibiendo la consagración episcopal el 23 de mayo. El 3 de enero de 1949, el mismo Sumo Pontífice le confió la diócesis de Campos, en el Estado de Rio de Janeiro. Rigió a su grey con espíritu sobrenatural, gran sabiduría y encendido celo apostólico durante casi 40 años. Al final de su vida reunió a sus sacerdotes fieles a la Tradición, transformando Campos en un bastión del Catolicismo íntegro, obediente al magisterio pontificio de los veinte siglos cristianos, pero resistente a los errores conciliares, e hizo de su casa un seminario.

Dotado de una clarividencia notable, su mirada de águila descubre, ya una década antes de la inauguración del concilio Vaticano II, el rumbo del modernismo redivivo, revestido con ropajes de un falso progreso, que se denominó progresismo. Con fecha de la fiesta de la Epifanía de 1953 sale a la luz su carta pastoral sobre “Los problemas del apostolado moderno”, seguido de un compendio de “Verdades oportunas que se oponen a los errores contemporáneos”, un clásico sobre la crisis religiosa de nuestro tiempo. Allí el Obispo de Campos condena las novedades envenenadas que iban a enseñorearse del mundo católico a resultas del concilio anti-Mariano de 1962-1965, y expone la recta doctrina que es el antídoto de los errores señalados. Es uno de los pocos que dan importancia a los errores anti-litúrgicos –ya en enero de 1953- pues empieza la exposición con el enunciado y la refutación de los yerros que atentan contra el culto católico. También da enseñanzas certeras sobre la estructura de la Iglesia, métodos de apostolado, vida espiritual, Estado Católico, etc.

No transó con la apostasía, ni con los errores, ni con el mal. La intransigencia es a la virtud lo que el instinto de conservación es a la vida. Una virtud sin intransigencia o que odia la intransigencia no existe, o conserva apenas la exterioridad. Una fe sin intransigencia, o está muerta, o solo vive exteriormente, porque perdió el espíritu” (Carta Pastoral citada). Es evidente que un obispo tan fiel al Evangelio, tan consecuente con la enseñanza del Divino Maestro de “El que no está por Mí, contra Mí está y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mat 12,30), no podía aprobar el ecumenismo de Juan Pablo II.

Tampoco excusó a los laicos del buen combate: “Cualquier fiel, en presencia de una doctrina ya condenada, tiene el derecho y a veces el deber de combatirla. Si se encuentra con una doctrina no condenada explícitamente, pero incompatible con las enseñanzas de la Iglesia, puede, y a veces debe, bajo su responsabilidad personal, señalar tal incompatibilidad y oponerse en la medida de lo posible a la propagación de esta doctrina”  (Ídem).

No son muchos los que ven la peligrosidad de la “línea media”. El Obispo de Campos la consignó en su pastoral: Esta tendencia a conciliar extremos inconciliables, de encontrar una línea media entre la verdad y el error, se manifestó desde los principios de la Iglesia. Ya el Divino Salvador advirtió contra ella a los Apóstoles: Nadie puede servir a dos señores. Y luego cita a Pío XII: “Un hecho que siempre se repite en la historia de la Iglesia es el siguiente: que cuando la fe y la moral cristianas chocan contra fuertes corrientes de errores o apetitos viciados, surgen tentativas de vencer las dificultades mediante algún compromiso cómodo o de apartarse de ellas o de cerrar los ojos”.

Participó en la consagración de los obispos con Mons. Lefebvre en Ecône, el 30 de junio de 1988. Allí declaró: “Mi presencia aquí, en esta ceremonia, tiene como causa un deber de conciencia, el de hacer una profesión de Fe Católica, delante de toda la Iglesia. (…) Quiero manifestar aquí mi adhesión sincera y profunda a la posición de S.E. Mons. Marcel Lefebvre, dictada por su fidelidad a la Iglesia de todos los siglos. Nosotros hemos bebido de la misma fuente que es la Santa Iglesia Apostólica y Romana.

 ¡Deo Gratias!

(Tomado parcialmente de la Revista Roma AEterna 118, de abril de 1991). 


Monseñor Williamson y Monseñor Faure: Continuando el buen combate de la Fe.


LA TRAICIÓN DE MONSEÑOR FELLAY





La Fraternidad será acusada de exagerar los errores del Vaticano II, de criticar de manera abusiva los escritos y los actos del Papa y de los obispos, y de aferrarse de una manera demasiado rígida a los ritos tradicionales, en definitiva, tener una tendencia al sectarismo, que un día llevará al cisma”

(Mons. Lefebvre. Carta a los miembros de la FSSPX, julio de 1989, citada en Su Excelencia Mons. Lefebvre, Nuestras relaciones con Roma, El Combate de la Fe Católica nº 167, pág. 299).



En la Fraternidad estamos haciendo de los errores del Concilio súper-herejías, convirtiéndolo en el mal absoluto, peor que todo, de la misma manera en que los liberales han dogmatizado este concilio pastoral. Los males ya son suficientemente dramáticos como para exagerarlos. (cf. Roberto de Mattei  Una historia jamás escrita pág. 22, Monseñor Gherardini Un debate que comienza pág. 53, etc.). Ya no se hacen distinciones. Mientras que Monseñor Lefebvre hizo varias veces las distinciones necesarias respecto a los liberales. Esta falta de distinción lleva a uno u otro de entre ustedes a un “endurecimiento absoluto”. Esto es grave porque esta caricatura ya no está en la realidad y en el futuro  desembocará lógicamente en  un verdadero cisma. Y puede ser que este hecho sea uno de los argumentos que me empuja a no demorar más en responder a las instancias romanas.”

(Mons. Fellay. Carta a los tres obispos, Menzingen, 14 de abril de 2012)


REZA EL SANTO ROSARIO



“María es la estrella que guía al puerto del cielo
 a los que navegamos por este mar del mundo”.


San Bernardo

viernes, 24 de abril de 2015

DOMINICOS DE AVRILLÉ: BOCANADA DE OXÍGENO, MONS. LEFEBVRE RESPONDE A PREGUNTAS CANDENTES







Léase teniendo en cuenta que la situación se ha agravado mucho en Roma desde ese entonces.

Lo que sucede desde el concilio, ¿es una verdadera Revolución?

“En la noche de una larga vida –pues nacido en 1905, veo el año 1990- puedo decir que esta vida ha sido marcada por acontecimientos mundiales excepcionales: tres guerras mundiales, las de 1914-1918, la de 1939-1945 y la del concilio Vaticano II de 1962-1965.
“Los desastres acumulados por estas tres guerras, y especialmente la última, son incalculables en el dominio de las ruinas materiales, pero mucho más todavía espirituales. Las dos primeras prepararon la guerra en el interior de la Iglesia facilitando la ruina de las instituciones cristianas y el dominio de la masonería, que se hizo tan poderosa que ella ha penetrado profundamente por su doctrina liberal y modernista los organismos directores de la Iglesia”.
“Este tiempo de misión estuvo marcado por la invasión gaullista, pudimos constatar la victoria de la Masonería contra el orden católico de Pétain. ¡Fue la invasión de los Bárbaros, sin fe, sin ley!”.
“Los liberales lograron hacer nombrar papas como Juan XXIII y Paulo VI, haciendo triunfar su doctrina por el concilio, medio maravilloso para obligar a toda la Iglesia a adoptar sus errores. Habiendo asistido a la justa dramática entre el Cardenal Bea y el Cardenal Ottaviani, representando el primero el liberalismo y el otro la doctrina de la Iglesia, está claro que después del voto de sesenta y seis cardenales, la ruptura estaba consumada. Y podríamos pensar sin equivocarnos que el apoyo del Papa iría a los liberales”.
“No hay que tener miedo de afirmar que las autoridades romanas actuales desde Juan XXIII y Paulo VI se hicieron colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial”.
“Yo escucho decir: “Usted exagera, hay cada vez más y más buenos obispos que oran, que tienen la fe, que son edificantes…” Serán santos, siendo que admiten la falsa libertad religiosa y por lo tanto el Estado laico, el falso ecumenismo y por lo tanto la admisión de varias vías de salvación, la reforma litúrgica y por lo tanto la negación práctica del sacrificio de la Misa, los nuevos catecismos con todos los errores y herejías, ellos contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción”.
(Extractos del Prólogo, de al menos 6 páginas, que hay que leer absolutamente, del Itinerario Espiritual de Mons. Lefebvre, pues es su testamento en el cual se bosqueja una vista de conjunto impresionante sobre los acontecimientos de los cuales él fue testigo privilegiado)

La cuestión de Cristo Rey, ¿es un punto secundario?

“He aquí lo que nos opone, es por eso que no podemos entendernos. No es por principio la cuestión de la misa, pues la misa es justamente una de las consecuencias del hecho que quisieron acercarse al protestantismo y por lo tanto transformar el culto, los sacramentos, el catecismo, etc. La verdadera oposición fundamental es el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo. Opportet Illum regnare, nos dice san Pablo: Nuestro Señor vino para reinar. Ellos dicen que no, y nosotros decimos que sí, junto a todos los papas. Nuestro Señor no vino para estar escondido en el interior de las casas sin salir de ellas. Es por eso que no podemos entendernos con ellos, pues nosotros obedecemos a Nuestro Señor diciendo a sus apóstoles: “Id y anunciad el Evangelio hasta las extremidades de la tierra”.
“Es por eso que no debemos sorprendernos por no llegar a entendernos con Roma. No es posible mientras que Roma no regrese a la fe en el reinado de Nuestro Señor Jesucristo, mientras ella de la impresión que todas las religiones son buenas. Nosotros nos enfrentamos en un punto de la fe católica, como se enfrentaron el cardenal Bea y el cardenal Ottaviani, y como se han enfrentado todos los papas con el Liberalismo. Es la misma cosa, la misma corriente, las mismas ideas y las mismas divisiones en el interior de la Iglesia” (Sierra, 27 de noviembre de 1988, separata de La Iglesia infiltrada por el Modernismo, el gusano está en la fruta, capítulo El fundamento de nuestra posición, pág. 70).

¿Hay una “iglesia conciliar”?

“La “iglesia conciliar”, estando extendida universalmente, difunde errores contrarios a la fa católica, y en razón de estos errores, ha corrompido las fuentes de la gracia que son el santo Sacrificio de la Misa y los sacramentos. Esta falsa iglesia está en ruptura cada vez más profunda con la Iglesia católica” (Carta a Mons. De Castro Mayer, 4 de diciembre de 1990).
“Esta es una prueba más que esta nueva iglesia, que ellos mismos la han calificado de “conciliar”, se destruye a sí misma” (expresión empleada por el mismo Mons. Benelli en su carta del 25 de junio de 1976). “La iglesia que afirma semejantes errores, es a la vez cismática y herética. Esta iglesia conciliar no es, por lo tanto, católica. En la medida en que el papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva iglesia, ellos se separan de la Iglesia católica. La iglesia de hoy no es la verdadera Iglesia más que en la medida que ella continúe en unidad con la Iglesia de ayer y de siempre. La norma de la fe católica es la Tradición. El pedido de Su Excelencia Mons. Benelli es, por lo tanto, esclarecedor: sumisión a la iglesia del Vaticano II, a la iglesia cismática”. (Algunas reflexiones respecto de la “suspens a divinis”, 29 de julio de 1976).
“No hacernos ilusiones creyendo que por estos pequeños frenos que se dan a derecha e izquierda en los excesos de la situación actual, asistimos a un retorno completo a la Tradición. Esto no es verdad, no es verdad. Siguen siendo espíritus liberales. Son siempre los liberales quienes mandan en Roma y ellos permaneces liberales” (Conferencia a los sacerdotes, San Nicolás de Chardonnet, 13 de diciembre de 1984).
El cardenal Ratzinger, quien pasa en la prensa por ser más o menos tradicional, es de hecho un modernista” (Retiro sacerdotal, Ecône, septiembre de 1986).
“Nosotros nos enfrentamos a personas que no tienen ninguna noción de la Verdad. Nosotros nos veremos cada vez más obligados a actuar considerando esta nueva iglesia conciliar como no siendo ya católica”. (Carta a Jean Madiran, 29 de enero de 1986).
Roma ha perdido la fe, queridos amigos, Roma está en la apostasía. No son palabras, no son palabras en el viento lo que yo les digo. Es la verdad. Roma está en la apostaría. Ya no podemos tener confianza en esa gente, ellos han abandonado la Iglesia. Ellos han abandonado la Iglesia. Ellos abandonan la Iglesia. Es seguro, seguro, seguro”. (Conferencia en el retiro a los sacerdotes, Ecône, 4 de septiembre de 1987).
“Se terminó. Ellos ya no son de nuestra religión. Se terminó, ellos ya no son católicos…” (Conferencia, Ecône, 28 de octubre de 1985).
Nosotros ya no tendremos ninguna relación con le Barroux y advertiremos a todos nuestros fieles de no apoyar una obra que a partir de ahora está en las manos de nuestros enemigos, enemigos de Nuestro Señor y de Su Reino universal” (Carta del 18 de agosto de 1988, Conversación con Mons. Marcel Lefebvre por Dom. Tomás de Aquino, suplemento al boletín del Monasterio de la Santa Cruz, 2011).

¿No es necesario entrar en “la Iglesia visible”?

jueves, 23 de abril de 2015

AVANZA LA RELIGIÓN DEL NUEVO “CALVARIO”, EN EL VATICANO… Y EN LA NEO-FSSPX






El número 27 tiene connotaciones cabalísticas. Recordemos que un 27 de octubre se realizó la primera reunión interreligiosa de Asís. Y otro 27 de octubre fue renovada por Benedicto XVI. Un 27 de abril fueron las “canonizaciones” de Juan Pablo II y Juan XXIII. Y es el 27 de enero que se conmemora el “Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto”.

Pues bien, el próximo 27 de abril, Francisco conferirá el título de “Caballero de San Silvestre” al rabino Arthur Schneier (FUENTE). Se trata del principal Rabino de Nueva York, impulsor a través de la Fundación “Appeal of Conscience”, del diálogo interreligioso, los Derechos Humanos y la enseñanza del Holocausto en el mundo.

Mientras tanto, es interesante descubrir que en la cada vez más “romana” (¿o judía?) Neo-FSSPX, pueden encontrarse comentarios en un blog acuerdista, como los siguientes:


1.               Anónimo4/21/2015 01:33:00 p. m.
Che: Y Williamson ¿sigue negando el "holocausto"? Miren lo que trae LA NACIÓN hoy:

El "contador de Auschwitz" admitió ser cómplice del Holocausto y reveló detalles
A sus 93 años, Oskar Gröning se enfrentó hoy por primera vez a un tribunal que lo acusa por "complicidad en 300.000 homicidios agravados"; pidió "perdón" a las víctimas, algunas presentes en la sala.

Ver en: http://www.lanacion.com.ar/1786327-el-contador-de-auschwitz-admitio-ser-complice-del-holocausto-y-revelo-detalles

Jorgito
2.              
No, lo negaba, para hacer lio y causarle problemas a fsspx. Ahora ya no habla más del tema, al menos públicamente.
Cuando era rector de Winona llevaba un rabino Meyer Schiller, para que le dé clases a los seminaristas: http://www.vdare.com/articles/rabbi-mayer-schiller-on-the-future-of-the-american-right http://www.freerepublic.com/focus/f-religion/1983366/posts http://mauricepinay.blogspot.com.ar/2012/02/fatima-rabbi-mayer-schillers-skver-sect.html
http://mauricepinay.blogspot.com.ar/2010/11/rabbi-mayer-schiller-and-fatality-of.html

Es un quinta columna, y lo demuestra todos los días con sus seguidores atacando a la fsspx. Menos mal que se fué o lo fueron. Los modernistas ya no necesitan perseguir a la fsspx, con Willianson y sus obsecuentes basta y sobra.
No hay que ser tontos, la táctica es perseguir por derecha para que caiga por izquierda.



Siempre el necio, sin saberlo, profiere entre tantas necedades, una verdad: “Los modernistas ya no necesitan perseguir a la FSSPX”.

SECRETARIA DEL GREC: BALANCE A LOS 10 AÑOS DE ACTIVIDADES



La señora Doutrebente fue secretaria del GREC y ha sido jefa del Coro de San Nicolás de Chardonnet durante muchos años. En esta conferencia, dada durante un congreso de REUNICATHO en 2008, la señora Doutrebente hace un balance de 10 años de existencia del GREC.

  


Marie-Alix Doutrebente: La necesaria reconciliación entre todos los católicos.

Creo que podemos hacer un paralelo entre lo que vivimos ahora y lo que nosotros vivimos desde hace diez años con la Sra. Pérol y el P. Lelong en el seno del GREC. El GREC, que es un Grupo de Reflexión entre todos los Católicos, surgió de una idea del Sr. Pérol, el embajador Gilbert Pérol, fallecido prematuramente en 1995, que hablaba de una necesaria reconciliación entre todos los católicos.

La Sra. Pérol, siguiendo a su marido, organizó hace 10 años, de manera bastante discreta pero muy concretamente, encuentros alrededor de una buena mesa, luego pequeñas reuniones donde nosotros pudimos hacer venir tanto a sacerdotes abanderados de la reforma del Vaticano II, personas que tenían posiciones muy diferentes a las de ellos, y tradicionalistas de la Fraternidad San Pio X.

Así, al principio este fue un medio de traer de vuelta a la FSSPX, de ayudar a este acercamiento de manera totalmente informal [acercamientos informales, reuniones informales, encuentros informales... ¿algo les suena familiar?], sin ningún mandato, teniendo la firma en blanco, o mejor, el apoyo de la Conferencia Episcopal, de la Nunciatura de Roma. Todo eso se hizo en 10 años.

Esto comenzó con un diálogo sobre las cuestiones un poco superficiales. Con estas cuestiones superficiales, se pasó por momentos más o menos difíciles, y llegamos, al cabo de 7, 8, 9 años, a las discusiones de fondo, pues este año [2008] tuvimos una reunión en febrero pasado, donde tuvimos un dominico teólogo romano, profesor del Angélico en Roma, que dialogó con el P. Célier de la FSSPX sobre los puntos que enojan y que hacen que la Fraternidad, el día de hoy, no desee responder todavía al llamado de Benedicto XVI.

Tuvimos por lo tanto 10 años. Creo que se puede decir que en diez años se requirió de enormes cantidades de paciencia. ¿Y por qué digo esto? Porque he escuchado durante el intermedio de estas conferencias, por parte de amigos con los que trabajamos, que todavía se dicen: “pero es complicado, hay tal opinión, etc…” Esto quiere decir que efectivamente, hay que pasar por una fase de domesticación los unos de los otros para llegar a hablar de los asuntos en profundidad. He aquí el por qué los organizadores me pidieron hablar a este grupo informal.

Este grupo fue fundado por una intuición y un proyecto del Sr. Pérol. Agrupa laicos y clérigos que pertenecen a varias tendencias de la Iglesia de Francia, entre los cuales se encuentran ciertas corrientes de la Tradición, porque ahora, además de la FSSPX, ahora hay representantes de todas las grandes comunidades tradicionales: Fraternidad San Pedro, Instituto Cristo Rey, el P. de Randol, todos estos sacerdotes, todos estos laicos también. Está Luc Perrin, el P. Barthe, el P. Lelong, la Sra. Pérol que está aquí con nosotros.

Todos estos laicos, durante diez años, se hablan y trabajan en este sentido. Lo que ahora se hace con los organizadores y todos los grupos de la Region Parisina esencialmente, y algunos grupos provinciales, es trabajar en este diálogo. Tomará tiempo para llegar a las cuestiones de fondo.

Terminaré con lo que yo hago como jefe de coro. Yo soy desde hace 10 años el jefe del coro de San Nicolás de Chardonnet. Me han pedido del grupo de Santa Juana de Chantal ayudarlos a comenzar el coro de Santa Juana de Chantal. Ellos tuvieron, desde el 1er domingo de cuaresma, esta misma. Hemos trabajado junto al cura.

Se puede ser jefe de coro en las comunidades tradicionales y ser también un motor y dar, transmitir todo lo que hemos recibido durante 40 años. Y esto es lo que pedimos. Hay que salir de los ghettos en los cuales quisieron meternos, porque nosotros tenemos verdaderamente mucho que aportar, tenemos talentos que hay que poner a disposición de los otros.
  


miércoles, 22 de abril de 2015

¿POR QUÉ VAN A ROMA?




“La política de la FSSPX hacia Roma, hasta el Capítulo general del 2006 comprendido éste, fue esperar una conversión de Roma antes de buscar una estructura canónica. Pero esta política ha sido cambiada por Monseñor Fellay en 2011-2012 después de la oposición total revelada por nuestras discusiones con Roma.”

Carta de Mons. Tissier a Dom Tomás de Aquino, 11 marzo 2013.


“Yo no creo posible que una comunidad permanezca fiel a la fe y a la Tradición si los obispos no tienen esta fidelidad a la Tradición. Es imposible”.

Mons. Lefebvre, Fideliter N° 70, Julio-Agosto de 1989.


Insensatez

Escribe un lector un comentario, al pie de un “artículo” del blog oficialista de la Neo-FSSPX:

“Lo que hay en esta gente del "celo amargo" (resistentes y cerianistas) es una falta de fe en la Providencia y en la asistencia del Espíritu Santo ("estaré con ustedes hasta la consumación del mundo"). Tanto en cuanto a la Iglesia como institución divina como de cada prelado en particular (incluyendo a los Papas), los cuales pueden ser receptivos en algunos casos a los designios de la gracia. Pero no se contentan con ello - con el "Señor que perecemos" que ya es una falta de Fe- sino que además ellos mismos colaboran en fabricar agujeros en la Barca.”

Esto nos hace acordar a las vírgenes necias del Evangelio (Mt. 25, 1,13). Y también, claro está, la historia del capataz camandulero (Lc. 16,1-8). De esta última parábola enseña el Padre Castellani que “La segunda moraleja que saca Cristo es que debemos emplear tanta inteligencia en el negocio de nuestra salvación por lo menos como los mundanos en sus propios tratos, "in generatione sua" —dice Cristo; o sea, en su propio círculo y ámbito. Lo dice irónicamente: "que no se diga que los hijos de las tinieblas ven más que los hijos de la luz". No se debería poder decir; pero sin embargo, se puede decir bastante. Cristo se contenta con que procuremos igualarnos en prudencia y diligencia a los usureros, los comerciantes y los criadores de campeones Hereford”. (Domingueras prédicas. Ediciones Jauja, Mendoza, 1997).

Lo que vemos de continuo en la Neo-FSSPX es que ha sido invadida por la estulticia y la falta de prudencia, en nombre de la “confianza en los superiores” y la “esperanza en la divina Providencia” (o al revés, si quieren). Sin embargo, a lo largo del Evangelio que Cristo debió sortear permanentemente las trampas que le ponían los sacerdotes y escribas fariseos para hacerlo caer. Y se mostraba siempre –por supuesto- más hábil que sus enemigos para eludir sus  asechanzas y zancadillas dialécticas. ¿Le faltaba a Nuestro Señor “confianza en la Providencia”? ¿Desesperaba de su Padre? ¿Tenía “celo amargo”?

Una guerra entre dos religiones

Entre tantas enseñanzas, quizás la más olvidada sea la de que esta vida es un combate permanente contra el demonio y sus obras. Cuando Nuestro Señor puso su voz sobre aquellos que identificó como “hijos del Diablo”, fue cuando ya sus enemigos decidieron acabar con Él. Cristo no fue ambiguo. Nuestro Señor fue a la Sinagoga a enseñar la verdad, y fue también a expulsar a los mercaderes del templo. El pago de la Sinagoga fue su condena a muerte. No podía ser de otro modo. La mentira, obra del diablo, no tolera la verdad. Y donde está la verdad, no puede aceptarse la mentira. Si no se entiende esto no se entiende su Pasión. Porque su Sacrificio en la Cruz no sólo vino a salvar las almas, sino también la Religión verdadera, que había sido corrompida. De allí que el Santo Sacrificio de la Misa, o el rito tridentino, es la expresión de la verdadera y única religión de Dios, y por lo tanto no puede ser abordado como mera formalidad o esteticismo, como hacen los liberales de “sensibilidad tradicional”, que aceptan a la vez el Novus Ordo. Ni desvincularse de la defensa total de la fe, como hace la Neo-FSSPX. El mismo sacrificio de Cristo en la cruz es la repulsa de la falsa religión liberal y modernista. Es un acto de combate victorioso, es la batalla final que decide la guerra.

Todo esto viene a cuento porque es por haber olvidado el sentido del combate –olvidado o abandonado en muchos casos-, que la Neo-FSSPX ha entrado en el declive que la condena a perderse y desfigurarse (en una palabra: claudicar) a través del diálogo y la “reconciliación” con los enemigos. Pero es que ya no reconoce las trampas, ¿y cómo hacerlo donde no ve más a sus enemigos? ¿Y cómo va a verlos si contaminada por el espíritu liberal, ve que hoy todos son buenos, amables, cordiales, generosos, que no desean otra cosa sino ayudar a la Fraternidad? Claro, ayudan también a empujarlos hacia tal camino los que, desde el extremismo sectario y cismático, manifiestan la otra forma que tiene el diablo de tender sus trampas. Llamémosle los fariseos, por contraste con los saduceos. Estos últimos se enfocan en la política, los otros en la “pureza” ritual o formal. Ambos van detrás del poder. Y ambos han hecho caer a la Neo-FSSPX en sus lazos, para acabar con ella.

Se trata, pues, de seguir manteniendo el equilibrio, la sensatez, de actuar con prudencia, “mansos como palomas y prudentes como serpientes” ¡y no al revés! Aun Monseñor Lefebvre, sabiendo estas cosas, llegó a estar tan presionado que tuvo su caída (firma del protocolo de acuerdo) ante la astucia de los enemigos, no obstante lo cual se levantó, corrigió el rumbo y admitió que hizo todo lo que pudo pero que no podía arriesgar los principios buscando un favor de parte de sus enemigos. Reconoció finalmente –y bien que le costó y lo sufrió- que en Roma no tenía sino enemigos (ya el 4 de sept. de 1987 había dicho que “no estamos tratando con gente honesta”, Le Sel de la Terre N° 31), por los cuales desde luego no dejaba de rezar por su conversión. Pero finalmente quedó bien establecido que se trataba –se trata- de una guerra entre dos religiones distintas, dos religiones opuestas: la religión de Cristo y la religión del Anticristo. No puede haber transacción entre una y otra. Roma, a pesar de que pueda haber algunos que luchen por ser fieles a Cristo, está embarcada desde el Vaticano II en favorecer la segunda religión (“ellos no trabajan para la salvación de las almas”, dijo Mons. Lefebvre en la misma cita ant., y el 15 de junio de 1988: “Quisimos mantener contacto con Roma esperando que la Tradición reencontrara un día sus derechos. Pero fue tiempo perdido”). Por lo tanto, Roma trabaja en combatir la primera, la religión verdaderamente católica de la que Mons. Lefebvre fue uno de los más destacados combatientes.

Pero en la Neo-FSSPX todas estas cosas se han dejado de lado.

La traición